Bruselas admite que no hay «plan B» si cae May

Bruselas ayer permanecía impermeable al vendaval desatado al otro lado del Canal de La Mancha. La capital comunitaria no quiso mostrar preocupación ante la posibilidad de que el preacuerdo acabe naufragando y se limitó a seguir con los preparativos lógicos de su siempre engrasada maquinaria burocrática. Pero ni siquiera los más optimistas pueden negar que todo está en el aire. «Si no hay nada extraordinario, celebraremos un Consejo para finalizar y formalizar el acuerdo del Brexit el 25 de noviembre», aseguró el presidente permanente del Consejo, Donald Tusk, quizás en un lapsus linguae.

Pero lo que no se puede negar es que todo alrededor del Brexit es extraordinario. Aun así nadie en Bruselas se atrevió ayer a adelantar acontecimientos. No hubo ningún tipo de reacción ante la cascada de dimisiones ni nadie se atrevió a dar alguna pista sobre si la UE tiene a punto algún tipo de mecanismo legal en caso de que Westminster acabe tumbando el acuerdo, siempre y cuando no se produzca antes la caída de Theresa May. Tusk se limitó a reseñar que la UE está lista tanto para el acuerdo ya alcanzado como para un Brexit caótico. «La UE está preparada para cerrar el acuerdo en noviembre. Estamos listos también para un no acuerdo, pero estamos mejor preparados para un no Brexit», aseguró después de que May apuntase esta posibilidad ante su Parlamento.

El martes, la Comisión Europea desveló algunos de sus ases en la manga si el 29 de marzo de 2019 se avecina el salto al vacío. «No hay «plan B». Si el Gobierno cae y no se puede refrendar el encuentro, nos encontraremos al borde del precipicio», aseguran fuentes diplomáticas. A pesar de esto, el artículo 50 permite una extensión del periodo de negociaciones como modo de evitar un Brexit caótico el 29 de marzo de 2019. El gran problema reside en la convocatoria de elecciones europeas en mayo, lo que solo hace posible una prórroga antes de que el nuevo Europarlamento esté constituido en julio. «Los juristas son muy creativos», reconocen las mismas fuentes. Resultaría inviable la permanencia en la misma legislatura de los eurodiputados británicos, incluidos los euroescépticos, si Reino Unido va a abandonar el bloque a mitad de legislatura.

Pero ante la incertidumbre, Bruselas se aferra a los procedimientos. Tras reunirse con el negociador jefe de los Veintisiete, Michel Barnier, Tusk desveló la coreografía de los próximos días. Los gobiernos están estudiando el documento de 585 páginas. Se esperan sucesivas reuniones durante hoy y el fin de semana y que el martes la Comisión Europea apruebe también la declaración política sobre la relación futura.

En las últimas semanas, se ha impuesto el método del túnel. Los negociadores del equipo de Barnier han tenido libertad absoluta y los documentos han permanecido en secreto incluso para las capitales. «Sotto voce», algunas delegaciones reconocen cierto malestar, aunque la confianza en el equipo negociador es alta. Es posible que en estos días se produzcan algunos contactos. «Los dos bandos hemos agotado nuestro margen de maniobra de acuerdo con nuestro respectivo mandato», reconocen fuentes diplomáticas. Quedan algunas lagunas y se reconoce que el texto no es perfecto. «Mi valoración para los intereses de España es muy buena, queremos tener una relación fluida e intensa con Reino Unido», asegura una alta fuente diplomática.

Fuente: La Razón

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