Casa Natalicia de San Vicente Ferrer – c/Pouet de Sant Vicent

Lo que hoy llamamos Casa Natalicia de San Vicente Ferrer poco o nada tiene que ver con la casa de su nacimiento en el siglo XIV. El actual edificio se levanta sobre lo que fue la casa paterna del santo, cuya disposición y forma ha ido cambiando totalmente con el paso del tiempo. La actual casa es un edificio de nueva planta construido en 1950 que solo alberga el recuerdo del santo. 

San Vicente Ferrer nació en esta casa o mejor dicho en este lugar el 23 de enero de de 1350. A la entrada de la casa encontramos un panel cerámico realizado en el siglo XX por el ceramista Jaume de Scals con el nombre de la calle “carrer del Pouet de Sant Vicent”. 

La casa tiene dos entradas, la habitual que tiene acceso por la calle del Pouet, y la secundaria que se abre a la calle del Mar y que accede directamente a la iglesia. Ambas portadas son idénticas en su estructura. 

La casa ha pasado por diversos propietarios, perteneció al Hospital de Menaguerra o D’En Conill, más tarde en 1496 al cercano Convento de Predicadores, quien lo vendió en 1498 al Gremio de Boneteros (Gremi de Barreters o Boneters) que levantó a principios del siglo XVI una capilla u oratorio en honor a San Vicente, ya que este era su santo patrón. La capilla tenía una estructura alargada, se cubría con bóvedas de crucería y disponía de una espadaña al exterior. Presidía el Retablo Mayor una imagen de San Vicente en madera de ciprés. Según tradición este árbol se encontraba en el jardín de la casa siendo niño San Vicente, y predijo que de ese árbol le harían una imagen una vez canonizado. 

En el año 1573 pasa a ser propiedad de la ciudad de Valencia. En 1915 el Ayuntamiento cede la capellanía a la Orden de los Dominicos de la provincia de Aragón y desde 1982 la casa es utilizada además de como iglesia, como casa de formación y estudios de vida dominicana con el nombre de Casa “San Alberto Magno”. 

Entre las reformas que ha sufrido este edificio cabe destacar la ocurrida en 1677, en la cual de la primitiva capilla sólo quedó la bóveda de la misma. En 1734 se construye el frontispicio de la portada (hoy desaparecido) y se decora la fachada con tallas, estucos y dorados. En 1755 se agranda la puerta del patio y se decora vistosamente la fachada. En 1945 el edificio amenaza ruina por lo que se reconstruye de nueva planta la casa en estilo neo-gótico ampliándolo en su superficie y cambiando su estructura por la que actualmente vemos. La nueva casa y capilla se inaugura y se bendice el 30 de enero de 1955. Las obras fueron realizadas por el arquitecto municipal Vicente Valls Gadea. 

La actual casa, construida como hemos dicho a mediados del siglo XX, presenta fachadas que dan a la calle del Mar y a la del Pozo de San Vicente (Pouet de Sant Vicent). La fachada de la calle del Mar tiene a su izquierda una puerta con arco de medio punto y grandes dovelas lisas, enmarcada por una especie de alfiz o guardapolvos. Por encima de la portada una pequeña cruz y una inscripción que dice: Iglesia Casa Natalicia San Vicente Ferrer. En su parte superior un ventanal triforo neo-gótico dividido por dos delgadas y estilizadas columnas. En su parte derecha se abren dos ventanas adinteladas con rejas de barras de hierro cruzadas diagonalmente que corresponden a la planta baja, y otras dos ventanas pertenecientes a la segunda planta. Todas las ventanas se encuentran protegidas por un guardapolvos. En lo alto una galería de ventanales separadas por columnas, recorre toda la fachada. En la esquina de las dos calles mencionadas, se alza una torre de sillería, con tres ventanas correspondientes a los diversos pisos y con almenas en su parte superior. 

La fachada de la calle del Pozo es muy parecida a la que acabamos de describir, aunque un poco más reducida. La puerta se halla en el centro aproximadamente y a cada lado hay ventanas adinteladas que guardan similitud con los ventanales de la Lonja y del Palacio de la Generalitat. A lo largo de toda la fachada por debajo del alero corre una galería con arquillos, como es típico en algunos palacios de la ciudad, en este caso se compone de arcos rebajados sobre los que vuela el alero de madera. 

La entrada a la casa natalicia de San Vicente Ferrer, se realiza por la calle del Pouet. Nada más traspasar la puerta nos encontramos en un vestíbulo (antiguamente era un patio descubierto), en cuya pared del fondo hay una ancha pila de piedra con cuatro grifos, de donde salía agua de un pozo. Este pozo dejó de manar hacia 1975, al ser cortada la vena de agua que lo surtía cuando se construyó un edificio en la actual plaza de Tetuán. A partir de entonces el agua procede del suministro general de la ciudad, bendecida con la oración de San Vicente. 

Las paredes del vestíbulo están recubiertas de azulejos del siglo XVIII de Manises, representan diversas escenas con los milagros de San Vicente Ferrer entre decoración vegetal y de rocalla (el milagro del mocadoret, el “rogle” que toca solo, la llegada de las naves al puerto de Barcelona etc.). Destaca sobre todos los paneles aquel que representa el bautizo del santo y que se encuentra encima de la gran pila de agua. Los paneles están realizados en 1755 a iniciativa de mosén Nicolás LLoria y Miralles, capellán de la casa. 

    
  

A la derecha de esta pila, una puerta da acceso al sótano donde se encuentra situado el pozo al que hemos hecho referencia. Encima de la puerta un panel cerámico con una inscripción alusiva a la epidemia de cólera de 1854 y al pozo de San Vicente. El texto dice así: Para perpetua memoria / de la piedad de Valencia / durante la epidemia del cólera morbo / en 1854 suministró este pozo / 159.976 cántaros de agua / transportándose por ferrocarril 45.900 por gratitud colocó ésta taza de mármol / la piedad de los valencianos / Año 1858. De cualquier modo este panel cerámico vino a sustituir al original realizado en piedra pero con la misma inscripción que fue destruido en la Guerra Civil de 1936. Este panel cerámico es coetáneo a la gran reforma efectuada en el año 1955 en el conjunto casa-iglesia y tenía por objeto mantener unificado el tipo decorativo cerámico en el vestíbulo. 

El brocal del pozo es de piedra y fue realizado al mismo tiempo que se reconstruía la casa en 1950. La estancia se cubre con bóveda de cañón sostenida por pilares de las cuales el situado en el centro es reaprovechado de la anterior construcción. Tanto el solado como los muros se encuentran decorados con azulejos y baldosas a imitación de los que se realizaban en el siglo XVIII. Las baldosas del suelo ostentan como única decoración el escudo de la ciudad pintado en azul. Junto a la habitación del pozo encontramos otra estancia de similares características dedicada tal vez a almacén y que recibe luz del exterior a través de una ventana de la calle del Pouet. 

En el muro de la derecha del vestíbulo, una sala sirve de oficina de información y reunión. A la izquierda de la pila dos puertas, una da acceso a las dependencias de los pisos superiores de la congregación dominica que ocupa el edificio (Casa San Alberto Magno), y la otra da paso a una pequeña estancia que sirve tanto de acceso previo a la capilla de San Vicente Ferrer como a la Iglesia. La capilla está construida sobre el lugar donde según la tradición nació San Vicente Ferrer, se cubre la estancia por una bóveda de crucería octopartita y la preside un retablo de madera realizado en 1955 por Francisco Hurtado Soto. La capilla se encuentra cerrada por una reja de hierro. 

Este artista, además de los elementos puramente ornamentales, esculpió en el retablo, a la izquierda, dos relieves que reproducen el de arriba la profecía del Santo a Alfonso de Borja, el futuro Papa Calixto III y que es quien lo canonizaría, y el segundo relieve (abajo) el bautizo de San Vicente Ferrer el 23 de enero de 1350. En el ático del retablo su escudo: una herradura, símbolo de Ferrer (herrero). A la derecha esculpió otros dos relieves en los que se ven, arriba, al Santo predicando y abajo el Ángel del Apocalipsis, con el que tradicionalmente se le suele representar al santo. En el centro del retablo un óleo sobre lienzo de Vicente López Portaña discípulo de Goya que lleva por titulo el Nacimiento de San Vicente Ferrer y que fue pintado en 1808. 

Desde esta estancia se pasa a la iglesia, de estilo neo-gótico y planta octogonal regular de dos cuerpos superpuestos. El primer cuerpo está determinado por arcos apuntados rebajados de gran abertura. Cada uno de los ocho paramentos que forman la base cumple una función, así uno de ellos da salida a la calle del Mar, el que le enfrenta hace de presbiterio, otro alberga el púlpito, otro permite el acceso a las dependencias interiores y los que no cumplen función alguna es una arquería ciega. 

En el segundo cuerpo vemos en cada uno de los paramentos una ventana trifora formada por tres arcos apuntados cerrados con celosías de madera, excepto en el paramento que hace de presbiterio y el que le enfrenta que es un balcón que asoma al interior. Por encima de ellas una pequeña ventana circular calada u óculo ilumina la sala. En total ocho óculos. Se cubre todo el conjunto con una bóveda estrellada con fuertes y recios nervios de piedra que en realidad son un haz de tres columnas que apoyan en ménsulas en el muro. 

El retablo del altar, en madera tallada y patinada, es de estilo neo-gótico y es obra del escultor valenciano Vicente Rodilla Zanón (siglo XX), así como también la imagen de San Vicente que lo preside, talla en madera, realizada en estilo barroco, presentándolo en actitud de predicar con el dedo índice elevándolo hacia arriba. Alrededor de la imagen central, tallado en la madera podemos ver diversos atributos propios del santo. Todo ello fue inaugurado y bendecido el 30 de enero de 1955, V Centenario de su canonización. El púlpito, a la izquierda del altar, es obra de Francisco Hurtado Soto (siglo XX), y es una réplica en madera de la trona de piedra que utilizó el Pare Vicent en sus predicaciones en la Catedral valenciana, donde aún se conserva a la izquierda de su Altar Mayor. 

   

Esta casa natalicia, como todas las de aquella época, tenía el ya mencionado pozo. Según una tradición, siendo todavía niño realizó en él, el milagro de la “sabateta” (zapato). Según se nos cuenta San Vicente Ferrer siendo niño hizo subir el nivel del agua del pozo para recuperar un zapato que se le había caído a un amigo suyo. Y según otra, antes de partir definitivamente de su Valencia natal en el año 1413, pronunció estas palabras: “Os dejo este pozo, que jamás se agotará y cuyas aguas os serán de gran consuelo”; y efectivamente no faltó el agua en dicho pozo, aunque la sequía hiciese desaparecer el agua de las demás fuentes de la ciudad. 

San Vicente Ferrer nació en Valencia en 1350 y con 16 años entra en el Convento de Santo Domingo (dominicos). En el periodo comprendido entre 1380 y 1390 realizó diversas misiones encomendadas por el cardenal Pedro de Luna así como por el rey Juan I de Aragón. Durante este periodo comenzó su época de predicación por el sur de Francia y el norte de Italia, mientras apoyaba al Papa Luna en Aviñon. A partir de 1399 comienza su gran periodo de predicación, combatiendo el Cisma de Occidente dejando de apoyar al Papa Luna (antipapa Benedicto XIII). Viajo por la Granada musulmana, por Suiza, Holanda e Inglaterra. 

Murió en Vannes (Francia) el 5 de abril de 1419 y allí en su Catedral está enterrado. Fue canonizado por el papa Calixto III el 29 de junio de 1455 y en la actualidad es Patrono del Reino de Valencia. 

La Casa Natal de San Vicente Ferrer en el recuerdo