Cómo celebró la entrada del año 1876 la tertulia de “Las Provincias”

Era el final del año 1875. El periódico “Las Provincias” apenas si contaba con diez años de existencia. En torno a su director, don Teodoro Llorente Olivares, se reunía un núcleo de brillantes escritores y artistas, así como de cariñosos y leales amigos, que formaban una amenísima tertulia, de la que salieron no pocas de las grandes instituciones y reformas de las que hoy en día Valencia se enorgullece.
Finalizando dicho año, tan halagador en muchos sentidos, porque el comienzo del reinado del rey Alfonso XII había traído la paz a la nación y el principio de una prometedora prosperidad que fue elogiada y reconocida por todos. Algunos de esos tertulianos lanzaron la idea de festejar la entrada del año nuevo con un ágape. Aquello produjo una conmoción en las costumbres mojigatas de entonces, y se dividieron los pareceres. Tanto el director del diario, como Vicente Querol, el pintor Pepe Brel y Juan Navarro impusieron sus tesis poniendo como condición que no se gastaran más de cinco pesetas por barba, para que cuajase el proyecto. Se nombró una comisión ejecutiva, formada por José Aguirre, el poeta, dueño de la Caseta Blanca, de tanta tradición literaria; Juan Navarro Reverter, Querol, Llorente y Brel, la cual se encargó de la organización, y se impuso el compromiso de que hasta las doce de la noche del día 31 de diciembre no se hablase del asunto, ni se permitiese alusión alguna.
De la decoración del local, en el entresuelo del palacio de la señora condesa viuda de Naya Nueva, en la calle Caballeros, en cuyo entresuelo se encontraba la redacción de “Las Provincias”, se encargó el pintor Pepe Brel. Una de las más amplias estancias quedó completamente transformada. Ayudaba al artista otro pintor que se hizo famoso en la decoración escenográfica, Ricardo Alós. La misma noche, entre el asombro del vecindario, llegaban bastidores y paneles, tarros de pintura, pinceles, en carritos de mano. En un periquete la dependencia se convirtió en sala pompeyana. Una tupida cortina aislaba a los organizadores de nla cena del resto de la Redacción.
Llegó el día señalado. Esperaban impacientes los tertulios el aviso para entrar en el improvisado comedor, y cuál no sería su sorpresa cuando, descorrida la cortina, no sólo hallaron espléndida decoración, sino que eran recibidos a los acordes de una orquesta, por “Newton”, que era Navarro Reverter ; “Apeles” caracterizado por Brel; el “Dante”, que era Querol; “Virgilio”, representado por Llorente, y “Vasco de Gama”, Aguirre, todos perfectamente vestidos. Del menú en verso , se encargó Querol.
Aquella cena se hizo famosa. Durante varios días fue visitada la sala pompeyana. Los cuatro grandes “peneaux” de ella decoraron después la galería de “La Florida”, el establecimiento de baños de los señores Alós, instalado en el puerto.
En las imágenes podemos retratos de Teodoro Lorente Olivares, Vicente Querol, Cartel de Pepe Brel de la Feria de Julio de 1889, Juan Navarro Reverter y Baños “La Florida”.

 

 

Jesús Moya Casado