Díaz busca una campaña de perfil bajo

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, no encarna lo que podría definirse como política avestruz. La socialista ha centrado ya al PSOE-A en su figura como baza electoral o para enfrentarse a otros partidos, incluido a veces al suyo propio a nivel nacional, y marcar posiciones en asuntos autonómicos y estatales. Ahora tiene por delante el reto de afrontar las terceras elecciones anticipadas de la comunidad, que se celebrarán el próximo 2 de diciembre, y fuentes de su formación tienen un consejo para ella. Vaticinan una campaña electoral «dura» y creen que, si quiere insistir en la talla de marcas en la historia, debería «mantener un perfil tirando a bajo» para intentar dejarla atrás «habiendo cometido los menores errores posibles». «La sobreexposición podía resultar contraproducente» porque «hay conflictos abiertos en sectores como el sanitario, el educativo o incluso el ambiental desde los que podría haber reacciones que perjudiquen su imagen» más que los ataques «frenéticos de las derechas», en las que fuentes socialistas consultadas por LA RAZÓN incluyen al PP-A y a Ciudadanos.

La politóloga Ana Salazar sostiene que los interrogantes de la campaña electoral, que se prolongará entre el 16 de noviembre y el 1 de diciembre, «giran en torno a la formación de gobierno». Asegura que Díaz «parte como clara ganadora, y salvo alguna sorpresa impredecible por los sondeos de opinión, será la persona que lidere las negociaciones» que desemboquen en la formación del siguiente Gobierno de Andalucía. Desde ahí, Salazar apuesta también por una campaña «sin estridencias ni grandes ataques por su parte», que se base en «contar cómo imagina la Andalucía del futuro y la estrategia para conquistarlo». Augura que la sanidad y la educación estarán presentes en ella «como ejes» y sugiere hacer de la igualdad la bandera, «dado que el electorado del PSOE está feminizado en mayor medida que en el resto de partidos». Ante la «pérdida de fuerza del PSOE en los núcleos urbanos», recomienda usar la tecnología para imprimirle «dosis de vanguardia y modernidad» y «llegar a ese voto que se disputa con Ciudadanos». Anima a Díaz a seguir tirando de «sarcasmo, muy medido y de un sentido del humor apto para todos los públicos», ya que «ni los tristes, ni los enfadados, ni los aburridos ganan elecciones». En definitiva, aboga por una campaña «conservadora en su planteamiento sin grandes riesgos», centrada en las propuestas y «haciendo vacío a sus adversarios». Por último, alienta a Díaz a «aprovechar la fuerza» de los alcaldes del PSOE en las capitales de provincia «dándoles un papel relevante». Desde el sector del partido afín al presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, no creen abrir la caja de Pandora al afirmar que, si los socialistas andaluces son «inteligentes», tendrán en cuenta no sólo a éste, quien visitará Andalucía cuando su agenda nacional e internacional se lo permita, sino a los ministros. «Su presencia suma», proclaman. Máxime cuando, aunque Díaz «se empeñe en decir que quiere una campaña con acento andaluz, no va a poder impedir que la comunidad se convierta en un escenario de confrontación nacional, que la campaña se contamine», ni el desfile de líderes estatales. El motivo no es otro, a juicio de estas fuentes, que el hecho de que «el próximo 26 de mayo están en juego trece autonomías, además de celebrarse las elecciones municipales o europeas y todo el mundo querrá hacerlo lo mejor posible».

Una «ventaja» para la aspirante a revalidar la Presidencia de la Junta, señalan, es que, «igual que hubo una etapa en la que Podemos y el PSOE competían por el mismo espacio, ahora la rivalidad está en la banda derecha y va a ser feroz, lo que puede darle aire a Díaz», alumbran. Si bien, hay quien apunta que la presidenta puede ser presa de esa batalla en la medida en que el PP, capitaneado en la región por Juanma Moreno, y Cs, liderado por Juan Marín, centren sus disparos en ella para diferenciarse entre sí. Tiros que podrían convertirse en cañonazos a medida que se acerque la cita electoral y que ella ya intenta esquivar apelando a que «la gente» no quiere «crispación».

De momento, los populares andaluces, abonados ya al «efecto Casado» aunque éste no fuera su candidato para suceder a Rajoy, se esmeran en hacer creer que Díaz no es imbatible y han planteado que los comicios deben ser como un «referéndum» para decidir si los andaluces quieren que el PSOE cumpla cuarenta años en el poder o no. Ciudadanos, convertido en el nuevo aspirante a dar el sorpasso, por su parte, ha optado por colocar ya un mensaje en precampaña: si de sus votos depende, la socialista no volverá a ser presidenta de la Junta, lo que la aboca a entenderse con la confluencia de Podemos, IU y ex de otras formaciones que concurrirá a las elecciones bajo el nombre de Adelante Andalucía con Teresa Rodríguez como cabeza de cartel. Si esa mezcla es o no una mejor versión de cada una de sus partes por separado es una de las incógnitas que se despejarán a golpe de recuento de sufragios. En definitiva, en un escenario tan abierto como el electoral andaluz, Díaz tendrá que decidir si es rehén o no de sí misma, si opta por dejar recaer en esencia sobre sus hombros la responsabilidad del error o la gloria del acierto en su estrategia de campaña.

Fuente: La Razón

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