El Guantánamo de Caracas

La sede de los servicios de inteligencia de la Policía venezolana, el Sebin, donde murió el concejal opositor Fernando Albán, es conocida como «La Tumba», un bloque de 16 plantas en la capital venezolana. Desde 2014 cientos de críticos con el Gobierno han sido encarcelados en estas instalaciones y, según varias organizaciones, aún permanecen allí más de 70 opositores de los 252 que existen en todo el país. Se trata del sótano 5, donde se habilitaron varias celdas sin luz, de paredes blancas y muebles de cemento.

La otra sede de los Servicios Bolivarianos de Inteligencia es el Helicoide, también en Caracas. Este edificio con forma helicoidal, diseñado en los años cincuenta para ser una superficie comercial, es conocido por ser el centro de detenciones para presos políticos más grande del Sebin.

La obra fue la estrella arquitectónica de la época, sus planos y maquetas fueron expuestas en el Center for Architecture de Nueva York, e incluso en el MOMA. Se dice incluso que el poeta chileno Pablo Neruda lo ensalzó como «una de las creaciones más exquisitas que jamás nacieran de la mente de un arquitecto» y que el artista Salvador Dalí se ofreció a realizar los interiores.

Tras años en estado de abandono, en 1985 se tomó una decisión que culminaría la metamorfosis del Helicoide: el Gobierno aloja a la Inteligencia Policial de Venezuela en los niveles inferiores, muy cerca de la Universidad Central de Venezuela, uno de los eternos focos de conflicto.

Hasta el día de hoy, los niveles inferiores del Helicoide sirven como cárceles y en las últimas plantas se encuentra la Dirección de Inteligencia. La zona intermedia está medio abandonada y alberga clases policiales, prácticas de tiro, etc.

Existen múltiples testimonios de encarcelados que han denunciado torturas en este lugar. En 2015, el Gobierno anunció la muerte por suicidio de otro opositor político, Rodolfo González. Alfredo Romero, presidente de la organización Foro Penal Venezolano, habla de personas colgadas al techo desnudas que reciben palizas y baños de agua congelada. También se han reportado casos de violencia sexual. Villca Fernández, ex preso político, relata que los encarcelados son «tratados como animales, obligados a vivir bajo un permanente estado de tensión, disputándose los espacios con reos comunes».

Fuente: La Razón

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