El PPCV prepara el primer baño de masas de Casado como presidente

El PPCV ultima los detalles para que la apertura del curso político sea un baño de masas del nuevo presidente del PP, Pablo Casado. Los populares quieren demostrar que si en algún momento parte de la cúpula del partido respaldó a su adversaria, la ex vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, hoy todo el partido quiere estar con su líder.

La situación en la Comunitat Valenciana no es fácil. Tanto en Valencia ciudad como en la provincia se impusieron gestoras para evitar que el partido se convirtiera en un polvorín.

En cualquier caso, el PPCV se reivindica como esencial dentro de la estructura popular y así tratará de escenificarlo ante Casado. A menos que se produzcan cambios de última hora, el acto será el próximo sábado 22 en la Pobla de Farnals. Primero se celebrará una Junta Directiva abierta a los medios de comunicación y a continuación le seguirá un almuerzo en el que están llamados simpatizantes y militanes.

El presidente de la gestora de Valencia, Rubén Moreno, confía en que la asistencia a este acto sea «masiva» y asegura que servirá para iniciar con nuevas fuerzas una campaña que se promete importante.

La «ineficacia» del tripartito

En los próximes meses el PP tratará de intensificar su tarea de oposición. Los menores serán, junto a la educación y la economía, una de sus principales batallas. Los últimos acontecimientos conocidos en el centro de menores de Buñol- se detuvo a dos hombres por prostituir a diez jóvenes- sirvieron a la diputada popular María José Català para insistir sobre el caos de gestión de esta área, que depende de la vicepresidenta y consellera de Igualdad, Mónica Oltra.

Exigió al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, que le quite las competencias y las pase a la Conselleria de Justicia, «en absoluta coherencia con el grado de protección judicial y jurídica que tiene la Generalitat sobre esos menores».

Precisamente Oltra y la titular de Justicia, Gabriela Bravo, protagonizaron un enfrentamiento público por la ubicación de una oficina especializada en denuncias a maltratadas y que ambas querían gestionar.

Una partida sin ejecución posible

Los Presupuestos Generales de 2018 recogieron una partida de 10 millones para subvencionar el transporte metropolitano de Valencia. Esta cantidad, según explica el PP, se quedó en 3,6 millones porque el Ayuntamiento ya recibía a 6,4 millones. Ahora, aseguran que la Generalitat no ha consignado su parte del presupuesto para recibir esos 3,6 millones, «después de años de reivindicaciones y de protestas».

Fuente;: La Razón

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