El rey Jaime II reguló definitivamente la distribución para el riego del agua del rio Turia

Tal día como hoy del año 1321, el rey Jaime II reguló definitivamente la distribución para el riego del agua del rio Turia, por medio de un sistema de tandas entre los pueblos de sus riberas.

El rey firmó una serie de fueros y privilegios otorgados en 1321 que permitían a los regantes de la Vega de Valencia exigir a los de las poblaciones de Bugarra, Pedralba, Benaguassil, Vilamarxant y Riba-roja del Túria la cesión del agua en tandas de cuatro días cada ocho.

Dispuso que “…ninguno tomase agua que no le tocaba, que no la pasara de una acequia a otra, ni rompiese éstas, ni causara perjuicio a su vecino, bajo la pena de 60 sueldos…” Igualmente dispuso “…que se limpiasen las acequias dos veces al año, que se reparasen las mismas así como sus presas y azudes según la forma antigua”, y que para cubrir estos gastos se pagase un tanto por “jovada” de tierra. Y concedió al fin a los acequieros jurisdicción privativa, como la que tenían en tiempo de la ocupación musulmana, para “…los asuntos de las aguas de las acequias, sus riegos, monda y rompimiento de las mismas.”

Las tandas debía pasar el azud de Moncada sin que los regantes de esta acequia pudiesen quedársela, por lo que el día correspondiente se situaban en la Almenara Real el acequiero de Moncada y un síndico de la Vega, quienes marcaban el nivel normal del agua antes de llegar la dotación completa de la tanda. Esta señal servía de referencia a partir de aquel momento para repartir el agua que llegaba de más al azud y poder desviarla hacia la vega.

En la década de 1860 la Almenara Real fue objeto de un enconado pleito de nuevo con las otras de la Vega de Valencia, concretamente sobre los tablones que la cerraban. Mientras Moncada afirmaba que la almenara tan sólo tenía la función de desaguar el azud, los segundos reclamaban su derecho histórico a que Moncada cediera los dos tercios del agua que llegaba a éste. Además se discutía si el agua que cedía Moncada debía partirse en la misma Almenara Real, o desviarse por la acequia de la Tandera, en Paterna, tal como afirmaban los de Moncada. El pleito, finalmente, se resolvió reconociendo la obligación de la Real Acequia de Moncada de contar tan sólo con el agua que desviaba la Almenara Real dotada de cuatro tablas de madera de ocho dedos de altura cada una.

Hasta tal punto era importante el riego en las leyes valencianas, que el Justicia de Valencia quiso tomar conocimiento de las penas que exigían los acequieros, pero el Rey Jaime II se opuso en el Privilegio LXXXIX y le mandó que no se entrometiera en los asuntos de los acequieros. Y lo mismo dispuso en 1321 respeto del Baile General (Ne baiulus se intromittat de questionibus cequiarum) en el Privilegio CXXX.

En las imágenes se pueden ver el libro de ordenanzas de la Real Acequia de Moncada; azud de la acequia en Moncada y pizarra de avisos de la acequia.

Jesús Moya Casado

Jesús Moya Casado es apreciado autor y colaborador de la web cultural del pueblo de Chert y con sus interesantes artículos epistolares presentes en la red de Internet, ayuda a engrandecer las olvidadas tierras del Maestrazgo, sus gentes y sus costumbres, acreditando con su contribución, el aprecio que siente por nuestro pueblo y permitiendo deleitarse con la gratificante lectura de sus escritos:

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