“Els enfarinats” se adueñan de Ibi por un día

Un año más y tan solo por un día, la ciudad de Ibi (Alicante) ha sido tomada por un grupo de personas, “els enfarinats” (”los enharinados”), que ha impuesto sus normas de “lo absurdo” y se “ha adueñado” simbólicamente del gobierno local a golpe de escaramuzas y batallas de huevos, harina y cohetes borrachos.

Esta tradición se celebra desde mediados del siglo XIX en esta localidad cada 28 de diciembre, coincidiendo con la festividad de los Santos Inocentes, y es una de las jornadas más peculiares de sus fiestas de invierno.

El tiempo reinante durante esta jornada en el municipio -fresco, nublado y con ausencia de viento- ha permitido a los asistentes, más de un millar de personas, presenciar cómo “els enfarinats”, ataviados con las más estrafalarias vestimentas, se enfrentaban al colectivo de la “oposición”, que tiene el denominador común de portar una chistera negra adornada con estrellas de papel.

El concejal de Fiestas y Tradiciones, Luis Vicente Martí, ha dicho a Efe que no se habían producido incidentes, salvo unas quince atenciones “leves” a miembros de “els enfarinats” y de la oposición, en algunos casos por quemaduras o porque la harina les había entrado en los ojos.

El Ayuntamiento de Ibi ha aportado para esta fiesta 1.600 kilos de harina, 250 docenas de huevos y 400 docenas de cohetes y petardos, una cifra que se ha incrementado con “la munición” que han traído para la ocasión y por su cuenta “els enfarinats” y sus opositores.

Como en anteriores ediciones, la jornada ha empezado cuando “els enfarinats” han corrido hasta la Casa Consistorial para arrebatar la vara de mando a la autoridad municipal e instaurar unas normas no escritas que llaman “Justicia nueva”.

partir de ese momento, el nuevo orden se ha implantado en Ibi a golpe de escaramuzas y batallas de huevos, harina y cohetes borrachos. Hacia el mediodía, el absurdo y las excentricidades de “els enfarinats” se han extendido por todo el centro urbano de la localidad juguetera, donde se han enfrentado, tendiendo emboscadas, a la oposición en una batalla épica.

Los ciudadanos que se han atrevido a cruzar por la plaza de la Iglesia, cuartel general de “els enfarinats”, y han osado incumplir sus disparatadas órdenes (”durante todo el día no se puede caminar por la acera o por la calzada, ni tampoco por el sol, ni por la sombra”) han acabado también rebozados en harina y huevo.

El centro urbano de Ibi se ha cubierto de una gran nube blanca en la que apenas se podía vislumbrar a los protagonistas, que han desplegado todos sus efectivos bélicos.

Al final de la “encarnizada” lucha, la oposición se ha doblegado a los invasores, ante cuyo avance no ha tenido más remedio que replegarse en las escalinatas de la iglesia de la Transfiguración del Señor.

La fachada de este templo ha sido cubierta por el Ayuntamiento, por primera vez, con una lona ignífuga, con acabado decorativo y recreando la imagen de la iglesia, para proteger este edificio catalogado como Bien de Relevancia Local de los impactos de huevos, pólvora, cohetes y otros elementos que se utilizan en esta fiesta.

Con la rendición de la oposición ha llegado el armisticio por el que se han unido los dos bandos enfrentados, quienes han recaudado fondos en los comercios de la urbe para el asilo de ancianos San Joaquín de Ibi.

Fuente;: La Razón

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