Khashoggi, el periodista crítico con Riad que desapareció en el consulado saudí

La misteriosa desaparición y posible asesinato del periodista saudí, Jamal Khashoggi, crítico con el régimen de su país, en Estambul sigue sin resolverse. Se cumplen seis días desde que su prometida, y periodista turca, Hatice Cengiz, notificó a la Policía turca que Khashoggi no regresó a casa aquel 3 de octubre, tras haber ido al Consulado para hacer unos trámites para su boda. Su paradero se desconoce y no hay pruebas sólidas sobre su muerte. La Policía turca volvió a insistir ayer que, lo más probable, es que el periodista opositor haya sido asesinado en la misión consular saudí de Estambul, pero no han encontrado pruebas que refuten esa hipótesis.

Tanto el personal diplomático como las autoridades saudíes niegan la muerte del periodista y denuncian que las acusaciones carecían de base. Según las pesquisas de la Policía, detrás de la muerte del periodista podría estar un equipo saudí que llegó y se marchó el mismo día tras la desaparición del veterano periodista saudí, colaborador de «The Washington Post».

Los investigadores turcos han seguido a un grupo de 15 saudíes que llegaron a Estambul en dos aviones y entraron al consulado el mismo día que Khashoggi estaba allí, y luego se marcharon del país. El caso de Khashoggi se ha convertido en un asunto de Estado y hasta el presidente turco Recep Tayyip Erdogan reconoce «estar siguiendo de cerca la investigación». Erdogan dijo ayer a los periodistas que las autoridades estaban examinando las grabaciones de vídeo y los registros del aeropuerto dentro de las averiguaciones sobre Khashoggi. «Las entradas y salidas a la embajada, el tránsito en el aeropuerto y todas las grabaciones de cámaras están siendo revisadas y seguidas. Queremos obtener pronto resultados», indicó, agregando sin dar más detalles: «Mis expectativas siguen siendo positivas».

Aunque el presidente turco no ha querido dar su punto de vista, la teoría sobre el posible asesinato del periodista autoexiliado la comparten también las autoridades turcas. De hecho, un asesor de Erdogan, Yasin Aktay, aseveró que «mi sensación es que fue asesinado… en el consulado».

El periodista turco Turan Kislakçi, presidente de la asociación de prensa turco-árabe, declaró que «está confirmado» que Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí. Kislakçi, amigo personal de Khashoggi, dijo a los medios que el sábado confirmaron la noticia. «Khashoggi fue asesinado. Es cierto». «Una segunda información indica que fue asesinado de forma muy salvaje, pero no está del todo confirmada. Lo que sí está confirmado es que lo mataron», incidió el periodista turco.

El departamento de Estado de EE UU está buscando más información, señaló ayer un responsable. «No estamos en posición de confirmar esas noticias, pero lo estamos siguiendo de cerca», apuntó. La prometida de Khashoggi tampoco ha confirmado su muerte. «Jamal no fue asesinado y no creo que fuera asesinado», escribió Cengiz en su cuenta de Twitter.

Riad ha mostrado su disposición a colaborar con Turquía en la investigación. En una entrevista, el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), declaró que «según tengo entendido, entró y salió después de unos minutos o una hora. No estoy seguro». «Estamos dispuestos a permitir que el Gobierno turco venga a registrar nuestros locales. Estoy muy preocupado por saber lo que le había ocurrido», agregó Bin Salman. Sin duda, las acusaciones, sean o no infundadas, al no haber pruebas concluyentes, han minado las relaciones bilaterales entre Turquía y Arabia Saudí. A pesar de las buenas relaciones en el pasado entre estos dos regímenes islámicos, el bloqueo impuesto por Riad a Qatar, el otro aliado del Golfo de Ankara, ha tensado las relaciones diplomáticas.

La acusaciones de Ankara al afirmar que ha sido un asesinato deliberado traerán consecuencias graves a nivel internacional.

La imagen de Arabia Saudí como régimen cerrado y muy recto, ha cambiado con Bin Salman que ha querido modernizar el reino, abogando por el aperturismo, reformas sociales y económicas. Sin embargo, la represión contra la Prensa contraria al régimen y los atentados contra la libertad de expresión siguen siendo una lacra en el reino wahabí. El caso de Khashoggi manchará el expediente del heredero al trono que ha tenido tan buena crítica y aceptación internacional. No hay que olvidar que sus detractores han acusado a Khashoggi de ser «colaborador» del Mossad. Voces críticas opinan que su muerte más que por ser crítico de MBS por su purga palaciega y la guerra en Yemen, podría estar relacionada por su colaboración con el Mossad y los servicios de inteligencia de EE UU y Reino Unido. Si bien hasta ahora se trata de teorías conspirativas, la presunta muerte es un capítulo negro en las relaciones diplomáticas internacionales con Riad.

Fuente: La Razón

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