«La alegría de vivir» de Picasso inunda Bancaja

Solo las galerías más potentes pueden permitirse el préstamo (y, a su vez, la recepción) de las mejores firmas artísticas de la historia. La Fundación Bancaja ha vuelto a demostrar que es uno de los mejores fondos artísticos de Europa. Esta vez, con un nombre que no genera dudas: Pablo Picasso.

«La alegría de vivir» es la última exposición que la Fundación Bancaja ha preparado para este año, y podrá visitarse hasta el 31 de marzo de 2019. Está compuesta por 170 obras del artista malagueño, procedentes, además del fondo del centro cultural, de grandes galerías, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Picasso de Málaga, el Museo Thyssen-Bornemisza (Colección Carmen Thyssen), la Fundación Picasso Museo Casa Natal, la Fundación Banco Santander, Artium Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, así como de colecciones particulares.

Se trata de una muestra, como explicó el presidente del patronato de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, que gira en torno a la filosofía de vida del malagueño: «todo lo que hago en relación con el arte me da alegría».

El comisario de la exposición, el doctor en Bellas Artes y crítico Javier Molins, indicó que la selección de obras muestra al «Picasso más festivo, más lúdico».

Ocho focos

«La alegría de vivir» de Picasso está dividida en ocho grandes bloques, distribuidos en la monumental sala de la Fundación Bancaja. El primero de ellos versa en torno a uno de los temas más habituales del autor: retratos y modelos. Será aquí donde se pueda disfrutar de una serie de cuadros de mosqueteros, de gran tamaño algunos.

La segunda parte dedica al arte primitivo el espacio. Las máscaras africanas y «Los segadores» (1907), gran atractivo de la muestra, descansan en este cuidado rincón.

El tercer escenario de «La alegría de vivir» homenajea el aprecio que Picasso tenía a los circos. Grabados y diversas pinturas rememoran una de las pasiones del malagueño.

No puede faltar en esta exposición un recuerdo a la relación que Picasso tuvo con los grandes referentes del arte. La influencia de Goya, Velázquez, Tiziano, el Greco o Delacroix, entre otros, queda reflejada en los muros de esta sección.

La temática taurina es otro de los bloques elegidos para esta selección. La influencia paterna en el amor hacia los toros queda evidenciada con las obras aquí expuestas.

El sexto ambiente está enfocado hacia el «art decó» que desarrolló en La Californie, la villa que compró junto a Jacqueline Roque. Aquí realizó las conocidas 44 versiones de «Las meninas» de Velázquez.

La música y los decorados que Picasso realizó junto a Serge Diaghilev también quedan plasmados en el montaje de «La alegría de vivir», de la misma forma que la mítica paloma de la paz. Fue Picasso quien la convirtió en emblema universal de la libertad y fraternidad humana. Las diversas palomas expuestas en Bancaja recorren la que fue una de las grandes constantes en la faceta no solo artística de Picasso.

Bancaja y Picasso

Sabido es que la Fundación Bancaja cuenta con uno de los fondos artísticos con mayor poderío del escenario cultural actual. No obstante, mucha gente desconoce que, a nivel internacional, pocas colecciones contienen tantas obras gráficas de Picasso como la de la Plaza Tetúan: siete series íntegras y más de 1.600 piezas artísticas del artista que mejor se mueve en el mercado. Entre las obras que posee la Fundación Bancaja de Picasso destacan «Honoré de Balzac», «Le chef-d’oeuvre inconnu», «Suite Vollard», «Caja de remordimientos», «Sueño y mentira de Franco», «Dos contes», «Élégie d’Ihpétonga: suivie de Masques de cendre», «Corps perdu», «De mémorie d’homme», «L’escalier de flore», «Libro del conocimiento», «Retratos de Jacqueline», «Los fumadores», «Le sable mouvant», «Suite 347», «El entierro del conde de Orgaz» y «Suite 156».

Fuente;: La Razón

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