La Fundación Hortensia Herrero impulsa un centro de arte con colección propia

El Palacio Valeriola acogerá un nuevo espacio cultural que incluirá exposiciones temporales y conferencias

La iniciativa privada en materia cultural ha sido una rara y feliz excepción hasta la fecha en Valencia. El papel de mecenas se conocía en teoría pero en la práctica costaba ponerle cara. La puesta en marcha de Bombas Gens (de la mano de la Fundació per Amor a l Art) en el barrio de Marchalenes hace apenas unos meses planteó un escenario bastante inédito y supuso un impulso para creadores, investigadores y público en general. Había que remontarse hasta 2005 -año en que se inauguró la Fundación Chirivella-Soriano- para toparse con la apertura de otro centro dedicado al arte, abierto al ciudadano y sufragado con fondos particulares. Pero la tendencia parece cambiar.

La Fundación Hortensia Herrero anunciaba ayer a través de un comunicado que ha decidido dedicar el emblemático edificio del Palacio Valeriola, adquirido a principios de 2016 por la propia Hortensia Herrero, a fines culturales. Para abrir el centro prevén someter el conjunto de edificios a un proceso de rehabilitación integral, con el objetivo de salvar y asegurar su estructura.

El proyecto permitirá recuperar el valor patrimonial del edificio y adaptarlo para la realización de las diversas actividades.

La labor de esta Fundación en el mecenazgo cultural con el objetivo de proteger y promover el patrimonio histórico artístico de la Comunitat Valenciana no es nueva. Su presidenta, Hortensia Herrero, ha invertido en los últimos años más de nueve millones de euros de su patrimonio personal en estas actuaciones, además de apoyar otras iniciativas y programas destinados al impulso de la danza y la cultura.

Uno de las acciones con mayor repercusión emprendida desde esta entidad fue la restauración de los frescos de la iglesia de San Nicolás, que supuso una inversión de unos 4,7 millones de euros. Otro de los grandes proyectos ha sido la recuperación del Colegio del Arte Mayor de la Seda. El plan incluyó el refuerzo de la estructura del edificio, la recuperación de las pinturas murales y de los suelos cerámicos del histórico inmueble. El edificio ha abierto como museo dedicado a ensalzar la importancia de la seda, la maquinaria de los velluters y la cerámica valenciana. De la mano de la Fundación han viajado a Valencia seis esculturas de Manolo Valdés, que actualmente se pueden contemplar en el entorno de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. El compromiso va más allá de la exhibición, puesto que la corporación comprará una de las obras que cederá a la ciudad para que se instale permanentemente en la Marina.

El nuevo reto plantea la apertura de un centro dedicado principalmente al arte contemporáneo en el casco histórico de la ciudad, en la calle del Mar. El espacio acogerá la colección privada de arte de la propia Hortensia Herrero, nunca expuesta públicamente en su conjunto. Así mismo se baraja contar con exposiciones temporales de artistas de reconocido prestigio nacional e internacional, así como organizar conferencias y diversas actividades culturales.

El Palacio Valeriola es un edificio de estilo neoclásico construido a principios del siglo XVII sobre los restos de la antigua judería de Valencia. La intervención integral en el edificio sería llevada a cabo por el estudio valenciano ERRE Arquitectura y prevé dotar al centro cultural de una superficie construida de 3.500 metros cuadrados para poder desarrollar sus actividades.

¿La fecha de inicio de las obras? Se desconoce, puesto que aún se está a la espera de recibir las licencias administrativas pertinentes. Una vez se concedan la reforma se acometería durante dos años, según manifestaban ayer fuentes de la Fundación. De cumplirse estos plazos la fecha coincidiría en el tiempo con la apertura del Caixa Forum en el Ágora, otra iniciativa privada, aunque detrás de esta se halle una entidad financiera y no un particular.

«Valencia tiene un potencial cultural enorme. El objetivo es que este Palacio de Valeriola sea un lugar de encuentro para el mundo de la cultura y el arte, que sea accesible y visitable. El propio edificio es parte importante del patrimonio histórico valenciano y nos gustaría, tanto el continente como el contenido que albergue, al alcance y disfrute de todos», explicó Hortensia Herrero, propietaria, junto a su esposo, Juan Roig, de Mercadona. La revista económica Forbes la ha situado como una de las 50 mujeres más poderosas del país.

«Con esta nueva infraestructura, Valencia contaría con un nuevo espacio dedicado al arte contemporáneo y se sumaría así a la tendencia de otras ciudades europeas, que cuentan tanto con museos públicos como con fundaciones privadas sustentadas por muy diversos mecenas», indicaron en el comunicado.

 

Además de las exposiciones y actividades que se realizarían en el Palacio de Valeriola, los visitantes del mismo tendrían otro aliciente para acercarse. En las primeras actuaciones se han descubierto las ruinas del antiguo circo romano de Valencia y la intención es que quedasen integradas en la rehabilitación, de forma que pudiesen ser visitadas.

Los primeros movimientos se han producido ya con el traslado de las siete palmeras que se encuentran en el patio interior. El destino de las mismas será doble. Por un lado, unas serán donadas a la ciudad de Valencia y otras serán plantadas en el entorno de l’Alqueria del Basket que se inaugurará en los próximos días.


Fuente: Las Provincias