Las murallas musulmanas

La conquista de la ciudad de Valencia fue realizada por los musulmanes en el 714 al mando de Tarik, pero la primera mención que se hace de las murallas de Valencia durante este periodo es la del geógrafo y médico persa Al-Razi quien en el siglo X describe la ciudad con un recinto amurallado con cuatro puertas, aunque no cita la ubicación de las mismas. 

Valencia era conocida en este periodo con el nombre de Madinat al-Turab o ciudad de la tierra, aunque también se le conocía con el nombre de Balansiya. Algunos autores sin embargo consideran que término Balansiya se aplicaba en general cuando se referían al conjunto de la taifa musulmana, dejando el primer nombre para citar a la ciudad de Valencia en particular. 

Según cuenta el cronista Al-Udri, (* Almeria 1003 † Valencia 1085), gobernando Abd-al-Aziz, nieto de Almanzor, se construyeron las murallas para la defensa de la ciudad. A juzgar por sus comentarios, debió de ser una muralla paradigmática de la arquitectura e ingeniera militar musulmana dentro de Al-Andalus ” … no se conoce en Al-Andalus ciudad de muros más perfectos y más hermosos.” 

Después de la caída del Califato de Córdoba, a principios del siglo XI, Valencia se convirtió en la capital de un reino de taifa. 

Con el nacimiento de la taifa musulmana se inició un nuevo periodo urbano en el que el incremento de la población y los ataques bereberes procedentes del norte de África, exigió la ampliación de la ciudad y la construcción de un perímetro defensivo. Las murallas árabes, de robusta construcción y en las que se abrían 7 puertas principales, fueron levantadas por el principal de los reyes de la taifa valenciana, Abd al-Aziz ibn Abi Amir, nieto del gran al-Mansur, que comenzó a reinar en la ciudad de Valencia en el año 1021, contando solamente quince años de edad. 

Esta muralla realizada entre 1021 y 1061 estaba construida en tapial de hormigón con relleno de piedras de mediano tamaño y tenia torres de planta semicircular, hechas con mampostería regular muy sólidas, y macizas hasta el último piso, donde se abría una estancia abovedada para facilitar la defensa. Su anchura media era de 2,25 mts. Aproximadamente las torres se colocaban a una distancia entre una y otra de 26 metros. 

Los elementos principales de la muralla musulmana valenciana eran: el foso, la barbacana y la muralla propiamente dicha. El foso se solía anegar con agua para que resultase más eficaz. La barbacana antecede a la muralla y es un muro normalmente almenado de menor altura y grosor, y cuya función es la evitar la labor de zapa, estrategia militar que consiste en la excavación de túneles bajo la muralla para tomar la ciudad. Por ello sus cimientos eran bastantes profundos. La muralla propiamente dicha se remataba con almenas y con torres cuadradas con perfil semicircular al exterior. 

Abd al-Aziz vivió hasta el año 1061, y en su largo reinado, Valencia disfrutó el período de mayor esplendor musulmán. Entre algunas de sus realizaciones más importantes, está la construcción de las murallas que aquí tratamos, que según al Adzri, transformó nuestra ciudad en la plaza mas fuerte de todo el al-Andalus, ya que la solidez del recinto amurallado permitió a los moros valencianos resistir el duro asedio de que fueron objeto por parte del Cid y posteriormente a la conquista de la ciudad por Jaime I el conquistador, continuaron prestando servicio a la ciudad durante siglo y medio. 

A partir del siglo XII el recinto amurallado se amplió hacia el Sur y hacia el Este incorporándose nuevos elementos defensivos como las torres de planta cuadrada construidas con tapial de tierra sobre cimientos de hormigón. A su vez, algunos puntos estratégicos se reforzaron para una mejor defensa como es el caso del Tossal, donde se construyó una puerta avanzada en recodo para una mejor defensa del acceso. 

El itinerario del recinto amurallado musulmán podría ser el siguiente. Indicamos los nombres de las calles más que otra cosa para que nos sirva de guía y no porque el trazado murario pase necesariamente por dicha calle. Comenzando por las Torres de Serranos avanzaríamos en línea recta hasta la plaza del Tossal, recorriendo las calles Palomino, plaza del Ángel, plaza Navarros y calle Salinas para desembocar en el Tossal. Girando desde este punto hacia la calle Bolseria, plaza Horno de San Nicolás, plaza del Mercado pasando por encima del edificio de la Lonja y calle San Fernando para desembocar en la calle San Vicente aproximadamente a la altura de la Iglesia de San Martín

Por la plaza de Mariano Benlliure y la calle Moratin en dirección a la calle de las Barcas para continuar por Pintor Sorolla y girar nuevamente hacia la calle Universidad pasando por la Universidad. Continuamos por la calle Comedias atravesando la calle de la Paz y la calle del Mar para desembocar en la plaza de San Vicente Ferrer (plaza de los Patos). Seguía en paralelo por la calle Trinquete de Caballeros y a la altura de la calle Aparisi Guijarro doblaba para entrar en la calle Maestres y plaza del Temple. Desde aquí y por el marginal del río vuelta a las Torres de Serranos, por las calles Pintor López y Conde Trenor. 

En la actualidad pocos, por no decir casi ninguno, son los restos que nos quedan del recinto amurallado, los que quedan se encuentran en pésimas condiciones, pues a pesar de que en algunos la declaración de Monumento Artístico Nacional les podría haber inyectado algo de vida y esplendor, la realidad es que se encuentran en el más caótico y lamentable estado de conservación, tanto a nivel de monumento como en su entorno. 

   
El primero de ellos, es un resto de muralla árabe que emerge en la calle de Salinas, entre los números 15 y 19. No está en absoluto protegido y por no tener, no tiene ningún rotulo que nos indique su pasado histórico, el cual se remonta al año 1000. Está construida de mampuesto, con un espesor que pasa los dos metros, su parte superior está maltrecha por el tiempo. Este resto de muralla pertenecía a la que provenía en línea recta desde las torres de Serranos haciendo una suave curva por la calle de Salinas -curva que aún se aprecia en el trazado de la calle y edificaciones- para cruzarse en este punto con la calle de Caballeros. 
• El segundo de los restos de la muralla es la denominada Torre del Ángel, (llamada así por formar parte esta torre, de una antigua posada ya desaparecida llamada con ese nombre), es otro de los pocos vestigios que quedan en pie de las murallas de la Valencia musulmana, y asoma entre los patios de las casas recayentes a esta calle. Es una torre de planta semicircular, hoy convertida en vivienda, que en origen formaría parte de la muralla levantada en el siglo XI, en época taifal. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1963. Junto a ella resta un trozo de lienzo de muralla en estado de abandono. 
• El tercer resto de las murallas musulmanas lo tenemos en otra torre, situada en la calle Mare Vella y que se encuentra parcialmente reformada. La misma se integra en el conjunto de los edificios de la ciudad. 
• En la calle Blanquerias número 2, en el interior de un edificio particular del año 1892, podemos encontrar un cuarto resto de las antiguas murallas musulmanas de Valencia. En su interior y perfectamente rehabilitadas y consolidadas encontramos un lienzo de la muralla que cercaba la ciudad frente al río. El lienzo está realizado en muro de tapial de hormigón blanquecino, además podemos apreciar el revoque o lucido exterior que disponía la muralla. Otro aliciente de estos restos es que todavía se conservan un grupo de almenas que remataba la parte superior de la muralla. También se puede encontrar un torre semicircular realizada en mampostería y maciza por su interior. 

Adosado a este trozo de muralla podemos encontrar un grupo de cinco balsas circulares de un metro de diámetro, suelo de ladrillos o mortero y paredes realizadas en barro cocido. Como complemento podemos encontrar además una serie de conducciones o canalizaciones hidráulicas. Este conjunto se corresponde con las balsas que utilizaban “los blanquers” o tintoreros en época ya cristiana para el curtido y tintado de pieles. Las canalizaciones desaguaban a la acequia de Na Rovella que discurría por el valladar por delante de la muralla, y recogía las aguas manchadas de las balsas. 

• Muy cerca de este lugar, en la calle Roteros cruce con la calle Palomino, en un establecimento dedicado a la actividad de Horno, encontramos un trozo de lienzo de la muralla, integrado en el establecimiento. 

• Otro resto de las murallas musulmanas son los que podemos encontrar en la Galeria del Tossal. En ella podemos encontrar un trozo de lienzo de muralla de unos 20 metros de longitud y una torre de planta cuadrada construida en tapial de hormigón. 

También tenemos conocimiento de la existencia de otras torres, esta vez por crónicas escritas, así tenemos la llamada torre de Ali Bufat (Alil Bu Fadl), que se situaba en la actual plaza del Temple y que es la más conocida, ya que defendía la puerta de Ibn Sajar y fue en ella donde según las crónicas se izó el pendón real en señal de rendición de la ciudad al rey Jaime I el Conquistador. (según crónicas del Llibre dels Feyts y el LLibre del Repartiment) 

Siete eran las puertas que tenían las murallas musulmanas de Valencia: 

” … la puerta de Levante se llama la puerta del puente, y se sale de ella por el puente que hizo el mismo Abdalaziz, y no hay en Al-Andalus más perfecto que él; por ese mismo puente salen los convoyes hacia Toledo, Zaragoza y Tortosa y lo que hay en esa dirección. Después hacia el lado de Levante, está la puerta conocida por Bab al Warraq; que sale de ella, y por un puente de madera se cruza el río hacia el arrabal que hay allí. En la dirección de la quibla está la puerta de Ibn Sajar; y hacia el norte, la puerta de la Culebra (Bab al-Hanax); y en el lado de Poniente, la puerta llamada de Baytala; y junto a ella, por el lado oeste, la puerta conocida por Bab al Quasariya. Por estas dos puertas salen los convoyes hacia el Oeste de Al-Andalus, y hacia Denia, Játiva y Alcira…. “. Este texto de Al-Udri, hace referencia a seis puertas. La que no menciona el texto es la de la Xerea aunque se sabe de la existencia de ésta por otro documento del año 1088. 

A continuación indicamos el nombre de la puerta, su traducción del árabe y entre paréntesis su posterior nombre cristiano en el caso de que las puertas musulmanas y cristianas coincidieran en el mismo lugar: 

Bab Al-Qantara Puerta del Puente (Puerta de Roteros o de Serranos) 
Situada aproximadamente donde hoy dia se encuentran las Torres de Serranos. Era la entrada norte a la medina. Recibía ese nombre porque daba enfrente a un puente mandado construir por Abd al Aziz y que cruzaba el río Turia, el que los musulmanes llamaban “Wàli l’Abyad” y de donde deriva “Guadalaviar”. Este puente era el único de piedra de la ciudad. La ubicación exacta de la puerta se sitúa en la plaza de los Fueros, unos metros más atrás de donde se encuentran las actuales Torres de Serranos. 

Bab Al-Hanax Puerta de la Culebra (Puerta de la Morería) 
Situada entre las actuales calle Salinas y calle Caballeros (muy cerca de la Pl.del Tossal). Era la entrada Oeste de la ciudad. 

Bab Al-Qaysariya Puerta de la Alcaicería (Puerta Nueva) 
Puerta menor que servía de acceso al zoco o mercado, situado en el entorno de la actual calle de las Mantas y la calle Trench. 

Bab Baytala Casa de Dios o Casa de Oración (Puerta de la Boatella) 
Entrada sur de la ciudad. Situada en el cruce de las actuales calle de Cerrajeros y la calle San Vicente Mártir (cercana a la Iglesia de San Martín). Por ella salían las caravanas en dirección a Denia, Játiva y Alzira. 

Bab Al-Xaria o Bab ash-Shari’a Puerta de la Ley (Puerta de la Xerea) 
Puerta Este. Ubicada en la actual plaza de San Vicente Ferrer, todavía hoy da nombre al barrio de La Xerea. 

Bab Ibn-Sajar Puerta de la Piedra (Puerta del Real o del Temple) 
Situada en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio del Temple. Según el cronista Al Udri estaba orientada hacia La Meca. 

Bab Al-Warraq Puerta de la Hoja (Puerta “dels Catalans” o de la “Trinitat”) 
También llamada puerta del Sol o de Poniente. Abierta en la actual calle del Salvador que iba a dar a un puente de madera que comunicaba con la actual zona de los jardines de Viveros y del monasterio de la Trinidad. Frente al actual Puente de la Trinidad. 

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