Las pruebas que marcan el camino para ser la elegida

Siete falleras mayores de Valencia recuerdan su nombramientoLas jóvenes dieron discursos, ordenaron los cubiertos en una mesa, bailaron en casales y crearon disfraces reciclados

Comunitat valenciana. Valncia. Valncia. 22-09-10. Las candidatas a fallera mayor 2010-2011. Fotograf’a: Irene Marsilla

Representar a Valencia es el sueño de muchas niñas y jóvenes, pero elegir quién es la persona adecuada no es fácil ni para los jurados, que tienen que escoger entre muchas firmes candidatas, ni para las participantes, que han de demostrar su valía en tiempo récord.

Siete falleras mayores de Valencia que ya han vivido la experiencia en primera persona recuerdan con cariño las pruebas que les marcaron el camino para ser las elegidas. Durante el proceso de elección vivieron pruebas más serias, con entrevistas en profundidad para radiografiar sus personalidades, fiestas de disfraces e incluso tuvieron que ponerse en la piel de una fallera mayor de Valencia para improvisar el discurso de la Crida y todas coinciden en que volverían a repetir.

 

Lucía Gil Raga, fallera mayor de Valencia de 2006, recuerda que la primera prueba que tuvieron con el jurado de corte fue una sesión de entrevistas personales. «Nos concentraron en un hotel y hubo cinco horas de entrevistas. No coincidías con la chica que ya habían entrevistado, por lo tanto, previamente no sabías qué iban a preguntar. Lo recuerdo como un proceso largo, pero supongo que también era una manera de comprobar la capacidad de aguante», explica.

Entre las pruebas, Lucía Gil explica que les organizaban muchos debates «para que todas pudiéramos opinar. Se habló del papel de la mujer en el mundo de las Fallas y de los cargos que nos gustaría ostentar».

Entre las pruebas divertidas señala que participaron en un karaoke, «supongo que querían ver cómo nos desenvolvíamos. Me tocó cantar precisamente la canción ‘Lucía’ interpretada por Rosario Flores».

En cuanto al jurado de fallera mayor, añade que «nos preguntaron por separado a las 13 candidatas a quién veíamos fallera mayor y, en mi caso, me atreví a decir que yo. Les impactó y me dijeron que si no tenía miedo por la responsabilidad y les dije que era un privilegio».

Lola Flor Bustos (FMV 2000) explica que quizá lo que más imponía eran las entrevistas personales, «pero el jurado siempre fue muy cercano». Recuerda cuando le pidieron que se pusiera en el supuesto «de que una comisión se había quedado sin falla y la fallera mayor de Valencia tenía que hacer un llamamiento por la radio para que otras comisiones fueran solidarias y yo les comenté que eso casualmente pasó en un colectivo y mi falla donó ninots».

También indica que hubo actos divertidos como meriendas en casales «y siempre acababan las pruebas con bailes». Y añade que «en un test nos preguntaron qué era un ‘palet’, que yo toda la vida había llamado premio, y como anécdota le acabamos llamando así a la mascota de la corte que era una rana». También tuvo que ordenar en una mesa la posición de los cubiertos.

Fotos con ‘Joselito’

Vanessa Lerma Navarro (FMV 2003) comenta que en una de las pruebas le propusieron que se pusiera en el papel de recibir la llamada de la alcaldesa «y tenía que dirigirme a las compañeras que no habían salido elegidas. Lógicamente dejé claro que todas ellas eran muy válidas. Fue para saber cómo podía reaccionar yo». En una de las pruebas tuvieron que comer un milhojas con cuchillo y tenedor y en una visita a Utiel «nos encontramos a ‘Joselito’, ‘El pequeño ruiseñor’ y nos hicimos todas fotos con él».

Laura Caballero Molina (2011) en una de las pruebas tuvo que improvisar un discurso de enhorabuena a la falla ganadora del primer premio de Especial. «También hubo un día que primero nos vestimos de valencianas y en dos horas tenías que volver a casa, ponerte ropa de particular y regresar», comenta Laura. También tuvieron la suerte de visitar el taller de Toni Fornes para crear un ninot y «a mí también me preguntaron quién debía ser la fallera mayor y dije que yo, por qué no».

Adriana Polo Escrich (FMV 2001), que se casa el 8 de octubre, tuvo que improvisar un discurso sobre la Crida y visitó el museo Príncipe Felipe. «Se terminaba de inaugurar y me encantó ir. Fuimos con vaqueros, blusa y recuerdo que me hice una coleta y sin maquillaje, porque querían vernos al natural», comenta. También le preguntaron algún acto que le gustara de su falla «y conté la tradición que hacemos en San José de devolver a la fallera mayor a su casa y hacerle un pasillo con bengalas. Al verme llorar de emoción les hizo gracia».

Las representantes infantiles también guardan gratos recuerdos. María Donderis Sanchis (FMIV 2015) explica que disfrutó en las actividades multiaventura de Calvestra. «Nos divertimos tirándonos por la tirolina y haciendo manualidades». Asistieron a una merienda en un casal y acabaron bailando y hubo pruebas serias como «hacer un discurso sobre la despedida de la Fonteta».

Sofía Soler Casas (FMIV 2016) coincide con María al señalar que la prueba más divertida fue la de Calvestra. Asegura que «un día nos propusieron que las candidatas y los padres teníamos que acudir disfrazadas a un casal con material que recicláramos y con bolsas de basuras nos inventamos trajes de ladrones».

Fuente: Las Provincias