Los fieles del PP vuelven de su «exilio» con Rivera

El PSOE es el partido que logra un mayor porcentaje de fidelización de su electorado y hasta el 88,3 por ciento de sus votantes de 2016 repetiría hoy su voto a los socialistas. Y es que, la llegada al poder de Pedro Sánchez ha logrado movilizar al electorado socialista. Pero además de activar a ese votante, sustrae 893.000 votos a Podemos y sus confluencias, 132.000 a Ciudadanos y otros 94.000 al PP. También logra captar 319.000 votos entre abstencionistas de 2016 y nuevos votantes mayores de edad ahora y que se estrenarían en unos comicios. Y, además, consigue 198.000 votos procedentes de «otros» partidos.

No obstante, pierde 237.000 votantes, que se refugian en la abstención y 211.000 que marchan a Ciudadanos. Estos dos movimientos suponen el 4,3 por ciento y 3,8 por ciento de su base electoral, respectivamente.

Así, su saldo neto con Podemos es muy favorable para el PSOE: ingresa 893.000 votantes y entrega 88.000, por lo que resulta un beneficio en el intercambio de votos de 805.000 a favor de los de Sánchez.

Y mientras, en el centro-derecha, Ciudadanos y PP retienen, respectivamente, al 74,5 y 72,8 por ciento de sus votantes de junio de 2016. Aunque ambos partidos han invertido sus tendencias previas a la moción de censura, siendo ahora el PP el que sube y Cs el que retrocede, aún se registra una enorme bolsa de electores populares de 2016 que votarían todavía a Cs. Se trata del 15,2% del electorado del PP, equivalente a 1.210.000 votantes. Eso sí, el pasado mes de mayo, el porcentaje era del 20,2%, o lo que es el mismo, 1.608.000 votantes. En estos tres meses el PP ha recuperado a 398.000 electores que se habían pasado a la formación naranja y ésta es la principal causa de su mejoría. No obstante, la relación de trasvases de votantes entre PP y Cs sigue siendo claramente positiva para los de Rivera: la diferencia entre los 1.210.000 que marcharon del PP, frente a los 405.000 que hacen el camino de vuelta (desde CS al PP) es de 805.000 votantes netos a favor de los de Rivera. Pero la tendencia es la de ir reduciendo ese saldo negativo para los populares. Baste decir que en mayo el déficit neto era de 1.538.000 votos. En estos últimos tres meses se ha reducido en un 47.8 por ciento.

Ciudadanos se encuentra en su peor momento del año. Su crecimiento se ha basado fundamentalmente en la captación de votantes populares, pero desde la moción de censura y especialmente desde la elección de Pablo Casado como nuevo presidente del PP, se incrementa el trasvase de votantes de Cs hacia el PP. De 70.000 en mayo hemos pasado a 405.000 en este mes. La transferencia de voto de Cs hacia el PP ha pasado en este periodo de ser del 2,2 por ciento al 12,9 por ciento del voto de Ciudadanos.

Su segunda fuente de ingresos de votos, tras la que supone el PP, es la que corresponde a los que se abstuvieron en las pasadas generales de junio de 2016 y a los que ahora ya son mayores de edad. Un total de 288.000 nuevos electores se suman a los naranjas.

Entre los cuatro grandes partidos, Podemos y sus confluencias es el que en menor grado mantiene la lealtad de su electorado de 2016. Tan solo logra conservar el 66,9 por ciento de los que en aquellos comicios les otorgaron su confianza.

La principal brecha para los de Pablo Iglesias es la que representa la marcha del 17,6 por ciento de sus votantes al PSOE, lo que le resta 893.000 votos. Justo por detrás se sitúa la abstención que ahora confirma el 7,9 por ciento de su electorado, lo que suponen otros 402.000 electores.

En la otra parte de la balanza, en lo que se refiere a entrada de votantes, destaca por ser la tercera en recibir más votos procedentes de los ciudadanos que se abstuvieron hace dos años o que eran menores de edad entonces. En total, recibe de éstos 217.000 votos.

Fuente: La Razón

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