Piden la dimisión de Marzà por «politizar» y «hundir el prestigio» del Palau de Les Arts

Los abucheos, pitadas y protestas que se vivieron el sábado durante el estreno de «La flauta mágica» en el Palau de Les Arts han llevado al Partido Popular a pedir la dimisión del consejero de Cultura, Vicent Marzà, al considerar que «ha destrozado el prestigio» del principal recinto operístico valenciano.

Al respecto, el presidente de la gestora del PP de Valencia ciudad, Luis Santamaría, lamenta que «el trabajo de tantos años para ir consiguiendo un hueco en el panorama mundial está derrumbándose por la gestión ineficaz del tripartito». A su juicio, los abucheos del público «son una muestra del abandono, la politización y la fuga de talentos a los que Marzà y el Gobierno de Ximo Puig están sometiendo a uno de nuestros contenedores culturales de referencia».

La representación de «La flauta mágica», con el montaje de Graham Vick, provocó el disgusto de una gran parte del público que «abroncó o abandonó el auditorio de manera precipitada».

Hace un año Davide Livermore dejaba su cargo como director artístico e intendente del Palau por cuestiones relacionadas a la gestión del centro. El pasado viernes, el que fuera el director general de Les Arts, Francisco Potenciano, también decidió dar un paso al lado «ante el deterioro de la gestión del teatro valenciano de la ópera», según Santamaría.

La producción de «La flauta mágica» (Wolfgang Amadeus Mozart) se convirtió el sábado en una revuelta social que sacudió las conciencias de los espectadores que, en partes iguales, aplaudieron y abuchearon la versión firmada por GrahamVick.
Cuando el público acudió a sus butacas antes de comenzar la función se encontró con la sala principal repleta de pancartas reivindicativas, como si de una huelga o una manifestación se tratara, con textos en los que se podían leer frases como «basta de desahucios», «no a la violencia de género», «por la defensa de la sanidad pública»a «no nos harán callar», «no más recortes» o «la banca siempre gana».
En un lugar estratégico, debajo de los palcos de autoridades, un lienzo de grandes dimensiones exhibía otra frase de gran calibre: «La corrupción desfalcó mi nación», y detrás de ella se sentaron el presidente de la Generalitat, Ximo Puig; el ministro de Cultura, José Guirao; el conseller de Educación y Cultura, Vicent Marzà; la consellera de Agfricultura y Medio Ambiente, Elena Cebrián; la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, y la presidenta de Les Arts, Susana Lloret, entre otras autoridades.
El inicio de la temporada 2018-2019 no pudo ser más contundente: una puesta en escena tan efectiva como dura, que incomodó a la parte del público que esperaba una ambientación tradicional, pero que enganchó con el público más joven que vio cómo una ópera de más de 225 años de antigüedad también puede servir como vehículo para plasmar realidades bien actuales, como la marginación de la mujer en los ámbitos políticos, religiosos y laborales.

Frente a ello, el PP insiste en que Marzà «debería comparecer en las Cortes y dar explicaciones de cómo está gestionando uno de los iconos de los valencianos y sumiéndolo en una situación lametable».

Fuente;: La Razón

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