Puigdemont eleva el precio a los PGE: presos y autodeterminación

Tras el revés que cosechó el viernes en el encuentro con Oriol Junqueras en el centro penitenciario de Lledoners para acercar posturas en materia presupuestaria, Pablo Iglesias lo intentó ayer con Carles Puigdemont, como ya adelantó LA RAZÓN esta semana, Carles Puigdemont y Pablo Iglesias mantuvieron ayer una conversación telefónica de unos 45 minutos a última hora de la tarde y con la aprobación de los presupuestos de fondo, el líder de Podemos y el ex president abordaron la situación política actual y se emplazaron a mantener el contacto en los próximos días. De hecho, Iglesias situó a Puigdemont como un «interlocutor muy importante» a pesar de su situación procesal, según informó JxCat en un comunicado posterior. Sin embargo, el ex president y el PDeCAT pondrán caro su respaldo a las cuentas: si ERC ha fijado como condición imprescindible un gesto con los presos para apoyar al Gobierno, el espacio neoconvergente tiene la voluntad de hacer un planteamiento mucho más ambicioso: además de un movimiento con los encarcelados, exigen una oferta en materia de autodeterminación, según confirmaron fuentes de la antigua Convergència.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, continúa así con su perfil negociador como intermediador entre el Gobierno y las fuerzas independentistas, y según informó a través de Twitter, la conversación versó sobre la situación política catalana, del escenario político creado tras la moción de censura, de las nuevas correlaciones de fuerzas parlamentarias y de la situación de los presos políticos catalanes y los exiliados. Iglesias puso en valor el hecho de que el político «representa a la segunda fuerza política en las últimas elecciones catalanas y a la primera de la coalición que gobierna en Cataluña». En su objetivo de acercar la postura entre el Gobierno y la Generalitat en cuanto a la demanda de autodeterminación, Iglesias expuso la necesidad de «abrir espacios de diálogo político sin exclusión de ningún tema». Unos espacios que, aseguró, «hoy por hoy no existen», pero que «son condición de posibilidad de cualquier tipo de acuerdo en el futuro». Con ese objetivo por parte de Puigdemont de encauzar la autodeterminación, invitó incluso a Iglesias a mantener una reunión presencial, sin embargo, de momento, el líder morado rechaza este extremo y pone el objetivo en «mantener el contacto». A Pedro Sánchez, tras su acuerdo con Podemos, le bastaría con el apoyo parlamentario de Esquerra y el PNV, que es el partido que más predisposición ha mostrado para prestar sus votos, y una abstención del PDeCAT.

El ex president, tras el último cónclave del PDeCAT, ha ganado una gran capacidad de influencia sobre las decisiones del grupo parlamentario en el Congreso y, por ello, las miradas también se han desplazado hacia él para abordar la aprobación de las cuentas públicas. Así, desde el espacio neoconvergente reclamarán la autodeterminación y la liberación de los políticos presos como un conjunto. Aunque esas sean las condiciones, lo cierto es que hay división en el partido sobre la negociación entre el sector más pragmático –encabezado por Carles Campuzano–, que se conformaría con ciertos gestos para mantener a Sánchez como mal menor, y el sector irreductible –liderado por Miriam Nogueras–, alineado con las tesis del ex presdient y que no dará luz verde a las cuentas si el Gobierno no cede a sus propuestas de máximos. En la misma línea ya se expresó Francesc de Dalmases, diputado de JxCat, quien reprochó la estrategia de petición de «gestos» al Gobierno porque «de brindis al sol sabe mucho» y planteó sentarse a hablar,sobre derecho de autodeterminación y, sobre el sobreseimiento de las causas contra el «procés».

Fuente: La Razón

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