Rocío y Daniela, coronadas como imagen de las Fallas de 2018

Rocío y Daniela, coronadas como la imagen de las Fallas de 2018 | El alcalde de Valencia hace hincapié en el carácter «abierto» de las celebraciones josefinas y de Valencia

Resulta complicado innovar en los actos falleros. La proclamación de ayer de Rocío Gil y Daniela Gómez como fallera mayor y fallera mayor infantil de Valencia, respectivamente, estaba milimitrada casi al segundo, con un minutado al que falleros, concejales, curiosos y periodistas ya están acostumbrados. Es la proclamación un acto protocolario que para las cortes de honor y las nuevas reinas de la fiesta está repleto de significado. También tienen mucho que decir en él las falleras mayores anteriores y sus respectivas cortes (curiosos los problemas que hubo para colocar a la corte de 2017 junto a la de 2018: muchas de las primeras han pegado el estirón y tapaban a sus herederas).

En cualquier caso, tras un acto emotivo en el que no se deja nada al azar, tanto Rocío como Daniela ya reinan en la ciudad. Ayer se presentaron a la ciudad en uno de los marcos con más historia y más significado de Valencia, el salón de plenos municipal, ante una nutridísima presencia de falleros (y ligeramente menos nutrida de concejales, con destacadísimas ausencias en casi cualquier partido).

Con puntualidad casi inglesa, las puertas del Ayuntamiento de Valencia se abrieron a las 18.30 horas, poco después de que la guardia de gala del Consistorio formara en la escalinata principal. Tras un alud de visitantes, incluida la familia de la fallera mayor de Valencia de 2017, Raquel Alario, o las reinas de 2014 (Carmen Sancho) y 2016 (Alicia Moreno), a las que más tarde se les unió Estefanía López, de 2015, pocos minutos después accedían los padres de Daniela, Juan Carlos y Eva, y los de Rocío, Rafael y María José, que no podían estar más radiantes. Después llegó el turno de las cortes de honor del pasado año, con varios minutos de antelación sobre el horario previsto.

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Tanto Alario como Clara Parejo se llevaron la primera ovación de la tarde. Sin embargo, la tardanza de la Bellea del Foc de Alicante, que finalmente no acudió al acto, provocó que todo horario se retrasara, y el alcalde salió a la escalera a las 19.05 horas. Con el pasodoble El Fallero de fondo, subió tanto la corte de honor infantil de 2018 como la fallera mayor infantil, Daniela Gómez, ataviada con un vestido dorado con tonos salmón y una sonrisa congelada en el rostro, con la mirada de quien parece que no termina de creerse lo que está viviendo.

A las 19.10 horas subió la corte de honor de Rocío Gil, que lo hizo instantes más tarde, con un vestido rojo que levantó exclamaciones. Tras las habituales fotos, llegaba el turno de la proclamación solemne en el hemiciclo municipal, con unos instantes de intriga después de ser anunciadas ambas falleras: tardaron un poco más de la cuenta en entrar en la estancia.

En el tradicional discurso del alcalde, el único que toma la palabra en la proclamación, Joan Ribó hizo hincapié en varias ocasiones en la capacidad integradora tanto de Valencia como de las Fallas. «Hoy este hemiciclo, donde la palabra cobra su máxima expresión como instrumento de diálogo y convivencia, acoge el acto de nombramiento de las falleras mayores», dijo Ribó.

Así, el alcalde hizo referencia a un poema de Vicent Andrés Estellés para hablar del «designi d’eternitat» de las Fallas, un designio «que cobra toda su plenitud durante la semana fallera, cuando la ciudad de Valencia muestra su cara acogedora y hospitalaria abriendo las puertas a los visitantes para mostrar el trabajo creativo de los artistas falleros». La celebración de estos actos, año tras año, en el calendario fallero «ha de ser un estímulo para reflexionar sobre la capacidad de evolución de las Fallas, de su capacidad para transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Ese es el secreto de la larga vida de la fiesta fallera y una de las razones que tuvo en cuenta la UNESCO hace poco menos de un año para declarar las Fallas patrimonio Inmaterial de la humanidad. Una distinción que fue recibida con gran alegría no solo por el mundo fallero, sino por toda la sociedad valenciana».

Tras el discurso del edil y la interpretación de los himnos tanto regional como nacional (este último en su versión reducida), las cortes de honor y las falleras mayores pasaron al Salón de Cristal, donde se hicieron las fotos oficiales. Ambas estuvieron muy comunicativas la una con la otra mientras, como es habitual, sus predecesoras, que saben de la tensión y los nervios de la proclamación, las intentan relajar con comentarios y sonrisas (y se hacen autofotos con sus respectivas cortes, por supuesto). Todas las falleras recibieron los mismos regalos que el pasado año.

Fuente: Las Provincias y Levant-EMV