Ruta por las ermitas de la ciudad de Valencia

Entre calles, edificios, jardines, plazas y otra serie de monumentos varios, la ciudad de Valencia atesora pequeños espacios sagrados que tras el paso de los años consiguen mantener ese no sé qué especial. Reducidos santuarios que logran captar la atención de cualquiera que pase frente a ellos a pesar de sus discretas fachadas y la carencia de las altas dosis de espectacularidad propias de muchas construcciones religiosas.

Son las grandes olvidadas del turismo religioso: las ermitas. Ciudadanos y visitantes se abalanchan hacia las principales catedrales, iglesias o monasterios al visitar una ciudad, en busca de la historia general, las vistas espectaculares y recorridos guiados. El patrimonio religioso-cultural valenciano va más allá de la Catedral o la ruta del Santo Grial, las ermitas son unos de los legados más importantes de la época medieval y gracias a la actividad que en ellas se daba se ha logrado mantener vivo el culto artístico al reunir importantes obras y/o elementos arquitectónicos. Aunque algunas no han logrado mantener un óptimo estado de conservación y presentan un entorno descuidado, hoy día se han convertido en una especie de hemeroteca o archivo documental que reflejan los valores arquitectónicos y sociales de épocas pasadas.

Y pese a ello, pocos son los que se aventuran a la búsqueda de estas construcciones, quizá por desconocimiento o por falta de interés ante su desatendido aspecto. Estas son algunas de las ermitas de Valencia que puedes visitar si te apetece conocer más de la edificiación religiosa en la ciudad.

Ermita de Santa Lucía

Ermita de Santa Lucía
Ermita de Santa Lucía

Situada en la calle del Hospital nº15, casi en la esquina con la calle Guillem de Castro, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1963 y sus orígenes se remontan a 1400. La forma que ofrece hoy día es el resultado de la remodelación de 1511 en la que se amplió la construcción y eliminaron los elemntos de corte gótico. Su estado de conservación es excelente, ya que se han saneado muchos de sus elementos y se ha recuperado el color original de su fachada. De dimensiones reducidas, cuenta con una particularidad casi exclusiva de los templos valencianos: está por debajo del nivel de la calle y por ello hay que bajar unos escalones para adentrarse en ella. Su decoración es de tonos claros, dorados y muy luminosa, en la que destaca el altar del siglo XVIII dedicado a Santa Llucía y el óleo de la Sagrada Familia, parte del rico patrimonio historiográfico que presenta en su pequeño pero interesante museo.

El Capitulet

Esta pequeña capilla, cercana a la ermita de Santa Lucía, está dedicada a la Mare de Déu dels Desamparats. Entre los jardines del Antiguo Hospital y la Biblioteca Municipal, fue construida en 1730 aunque había una anterior en el mismo lugar, donde se reunía la Cofradía de Nuestra Señora y estaba la imagen original de la Mare de Déu, hasta que en 1603 fue trasladada a la Catedral de Valencia. Es un reducido edificio de planta rectangular cuyos altos muros quedan prácticamente ocultos tras los dos cipreses que guardan su entrada. El interior es pequeño pero luminoso, con sobrios ornamentos, diversos objetos de culto mariano y una cabecera con la imagen de la Virgen y el Niño, creada en 1944.

Santuario de Monteolivete

Su nombre se debe al lugar donde está situado, la Plaza de Monteolivete, y es iglesia parroquial desde 1941. Según la leyenda un vecino de Ruzafa, Pedro Aleixandre, logró escapar de los musulmanes tras caer prisionero en las Cruzadas y en un descanso durante su huída, se le apareció la Virgen. Al despertar se había trasportado a Ruzafa, en un olivo donde había un retablo con la misma imagen que se le había aparecido. Para celebrar el milagro, erigió una ermita en honor a Santa María del Monte Oliveto, que se sabe que -como mínimo- ya existía en el siglo XV pero fue demolida en 1767 y entre este año y 1771 se contruyó el edificio que sigue en la actualidad. Es un templo neoclásico con fachada discreta y dos torres campanario gemelas, donde el primer domingo de octubre se celebran las fiestas en honor a la patrona con una misa.

Ermita de San Miguel de Soternes

Se trata de la antigua ermita de los labradores de Mislata y hasta hace algunas décadas se encontraba rodeada de huertas, por las que se celebraban romerías con abundantes festejos. Tradiciones que desaparecieron cuando el templo se trasladó al núcleo urbano de Valencia, concretamente en la plaza de Zumalacarregui, de espaldas al Hospital General. El centro está adscrito eclesiásticamente a la parroquia del Cristo de la Luz. Es un antiguo conjunto cuyo origen se remonta al siglo XIV y cuenta con una zona ajardinada vallada, con la casa del ermitaño y otras dependencias que antaño sirvieron como lugar de reposo para sacerdotes. El estado de conservación del edificio, bajo y largo, deja bastante que desear, por lo que parte de sus objetos de culto han sido trasladados a la parroquia. A pesar de ello, destaca la imagen de la Virgen de los Desamparados, la del Cristo del 3 de Mayo y el recuerdo a los falangistas Caídos por Dios y por España.

Ermita de San Jerónimo

Situada en el barrio de Orriols, se construyó en 1848 para venerar una imagen del santo que habían dejado abandonada los monjes jerónimos tras dejar el barrio. Desde entonces su función ha sido eclesiástica, aunque en el periodo de la Guerra Civil, en 1936, dejó de hacer su labor pastoral y se adaptó para diversos usos como vivienda, carpintería o colegio hasta quedar prácticamente abandonada. No fue hasta 1998 cuando tras derribar el edificio existente se reconstruyó una ermita idéntica a la antigua, sencilla y con un interior vacío de objetos de culto. En septiembre se iniciaron las obras para la creación de un jardín adscrito al templo de casi 4.000 metros cuadrados con arbolado típico de la huerta, que sustituirá el aparcamiento y dará un toque de color al blanco entorno de la ermita.