Un millar de árboles se anclarán al suelo en el Parque Central para evitar roturas

La actuación se completará con 85.000 arbustos en la primera fase de la gran zona verde junto a Ruzafa que abrirá el próximo año

A partir de septiembre y cuando la meteorología lo permita, la empresa adjudicataria de las obras del Parque Central empezará la plantación de un millar de árboles y 85.000 arbustos en el enorme jardín colindante a Ruzafa y Malilla. Los primeros estarán unidos al subsuelo con correas para evitar desplomes, garantizar su estabilidad y de paso eliminar la fealdad de unos troncos sujetados con varios palos y correas de goma.

Se trata de un anclaje subterráneo que «impide los movimientos del árbol de forma más natural que los anclajes convencionales con un poste que anclan a media altura del tronco». De esta forma, actúa en las raíces, sujetando el cepellón y evitando cualquier movimiento evitando «la rotura de los pelos radiculares en crecimiento. La sujeción subterránea también permite que la flexión del tronco ante vientos se realice en toda su longitud, evitando roturas a media altura que en ocasiones provocan los tutores convencionales», indicaron ayer fuentes conocedoras del proceso.

Las correas del anclaje son de un material biodegradable que dejarán de servir de sustento en un periodo de cuatro a seis años y continuarán degradándose hasta su desaparición total. Sobre los plazos de las plantaciones, estarán supeditados a la climatología. «Es importante para las plantas que se haga en el mejor momento según sus características para evitar que sufran en el momento de la plantación. Por tanto, la puesta en servicio del parque está ligada a las necesidades de las plantas», añadieron. Una primera fase se realizó el pasado junio, con los ficus de una rotonda así como los plátanos del entorno de las naves.

Pero la parte principal llegará entre octubre y noviembre, unos meses antes de la apertura al público prevista en 2018. Dependerá siempre de que bajen las temperaturas lo suficiente y se registren precipitaciones. Llegarán árboles que irán de 35 a 70 centímetros de perímetro. En altura hay especies como la datilera que se plantan con siete u ocho metros, mientras que se estima que los pinos serán de cuatro metros cuando lleguen de los viveros. En el caso de las plantas para su selección se ha tenido en cuenta la época de floración y la combinación de colores. Además de Valencia, los ejemplares se traerán de Cataluña, Italia, Holanda, Japón, China, Indonesia. En últimos estos casos, sobre todo semillas y esquejes.

Desde hace meses se están produciendo plantas en viveros en Valencia para su aclimatación. En el caso de las plantas un 40% y en los árboles un 80-85% ya están en los recintos habilitados. El resto se adquirirá progresivamente. También se cuida la preparación de los terrenos, para lo que se ha excavado un espesor diferente para cada especie y grupo, un tipo de tierra distinta y un porcentaje de material orgánico en función de las necesidades de cada especie, lo que es mejor para cada una. El riego incluye además un tubo de aireación de las raíces.

Fuente: Las Provincias