Así chocan EE UU e Irán en su guerra de propaganda

Los incidentes de seguridad en el golfo Pérsico han sido una constante en los últimos meses y siempre han estado rodeados de controversia, ya que Irán y Estados Unidos han defendido versiones diametralmente opuestas de lo sucedido.

Elevando las posibilidades de un conflicto de consecuencias devastadoras, los ataques contra petroleros, buques cisterna, aviones no tripulados y plantas petrolíferas de la saudí Aramco han marcado la agenda regional desde mayo pasado.

De todos estos ataques, incluido el más reciente contra Aramco, Washington ha responsabilizado a Teherán, que ha negado su implicación en los mismos o ha ofrecido una explicación de lo ocurrido contraria a la de EEUU.

A continuación se expone una relación de los principales incidentes registrados y de las distintas versiones:

1. PETROLEROS

Un total de cuatro petroleros, dos de ellos saudíes, fueron blanco de un sabotaje en el puerto emiratí de Fujairah el 12 de mayo, que provocó importantes daños materiales.

Después se registró un ataque a un oleoducto en Arabia Saudí y un bombardeo con cohetes a la embajada estadounidense en Bagdad, que fueron atribuidos a milicias yemeníes e iraquíes apoyadas por Irán.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, aseguró que su país no estaba implicado en los actos de sabotaje a los petroleros y que estos eran “sospechosos”, aludiendo a que buscaban “crear tensiones en la región”.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió a Irán de que “sufrirá mucho” si actúa contra los intereses de EEUU y que una eventual acción iraní sería “un error muy grave”.

También el rey Salmán bin Abdelaziz de Arabia Saudí responsabilizó a Irán de los ataques contra el oleoducto y contra los petroleros, calificando lo sucedido de “un desafío a la paz”, aunque no ofreció evidencias.

2. BUQUES CISTERNA

Dos barcos, uno propiedad de un armador noruego y otro japonés, sufrieron impactos y explosiones el 13 de junio al salir del estrecho de Ormuz, a unas 30 millas de la costa iraní.

Trump acusó a Irán de estos ataques, mientras que el Mando Central de EEUU publicó un vídeo en el que supuestamente se aprecia a una patrulla naval de la Guardia Revolucionaria iraní acercándose al buque japonés después de las explosiones.

La patrulla “fue observada y grabada sacando una mina lapa sin explotar del buque Kokuka Courageous” presuntamente para eliminar pruebas de su implicación en el suceso, afirmó el portavoz de esa división militar, Bill Urban.

Las autoridades iraníes rechazaron estas acusaciones y aseguraron que si quisieran bloquear el estrecho de Ormuz e impedir el tránsito de petróleo lo harían abiertamente.

Este incidente coincidió, además, con la visita a Teherán del primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien trataba precisamente de reducir las tensiones entre Irán y EEUU.

3. DRONES

La Guardia Revolucionaria iraní, catalogada desde abril por EEUU como grupo terrorista, derribó el 20 de junio un avión no tripulado estadounidense con un misil tierra-aire cerca del estrecho de Ormuz.

El comandante de la Fuerza Aeroespacial de los Guardianes, Amir Ali Hayizadeh, subrayó que el dron violó el espacio aéreo iraní y que sus restos fueron recuperados en aguas territoriales de Irán, mientras que Washington insistió en que fue abatido en aguas internacionales.

Como respuesta, Trump anunció que EEUU planeó un ataque selectivo contra Irán, que finalmente suspendió en el último momento al considerar que no habría sido una respuesta “proporcionada”, dado el número de bajas que iba a causar.

Un mes después, el 18 de julio, EEUU informó del derribo de un dron iraní en el golfo Pérsico con un proyectil disparado desde el buque de asalto anfibio USS “Boxer”.

Sin embargo, las Fuerzas Armadas iraníes aseguraron que “todos los drones iraníes en el golfo Pérsico regresaron a sus bases de modo seguro después de su misión de reconocimiento”, negando haber perdido algún aparato, como también hizo el Ministerio de Exteriores.

Teherán presentó las imágenes tomadas por el dron iraní supuestamente derribado como prueba de que Washington había mentido, así como los restos del aparato estadounidense, para justificar que cayó en sus aguas.

4. PETROLERA SAUDÍ ARAMCO

Dos importantes instalaciones de Aramco sufrieron ataques con drones y misiles el 14 de septiembre que causaron la reducción en un 50 % de la producción de la mayor petrolera del mundo. Estos ataques fueron reivindicados por los rebeldes hutíes del Yemen, que cuentan con el respaldado de Irán y están enfrentados a Arabia Saudí en el conflicto que asuela su país.

No obstante, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acusó a Teherán desde el principio de estar detrás de los ataques, que calificó de “acto de guerra”.

Por su parte, el Gobierno saudí reveló que los 18 drones y 7 misiles empleados eran de origen iraní y que estos fueron lanzados desde el norte y no desde el Yemen, al sur del reino, mostrando restos de las armas e imágenes de satélite.

El presidente iraní, Hasan Rohaní, negó la implicación de su país y defendió el derecho de los hutíes a contraatacar, afirmando que el ataque fue una “advertencia” de los insurgentes yemeníes por la intervención militar saudí en su país.

La Casa Blanca estudiará este viernes opciones militares contra Irán, que ha amenazado con responder en caso de ataque y ha alertado de los peligros de una guerra a gran escala.EFE

Fuente: La Razón

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