
El primer ministro francés, Édouard Philippe, denunció hoy el asalto al Arco del Triunfo durante la manifestación de los «chalecos amarillos», donde un grupo de alborotadores forzaron las barreras de protección y vandalizaron el monumento.
«Quiero decir lo mucho que me ha sorprendido este cuestionamiento a los símbolos de Francia: el hecho de que el Arco del Triunfo haya sido marcado, de que alrededor de la tumba del soldado desconocido pudiera tener lugar una manifestación. No estoy contento con estas imágenes, me sorprenden», declaró Philippe.
Los alborotadores forzaron las barreras que rodeaban el monumento y escribieron con pintura en él: «Los ‘chalecos amarillos’ triunfarán». El primer ministro dio las cifras de participación en las movilizaciones de los «chalecos amarillos» contra el alza de los impuestos al carburante y la pérdida de poder adquisitivo, que ascienden a 5.500 en París y 36.000 en toda Francia.
«Desde muy temprano, individuos equipados y determinados a provocar las fuerzas del orden se reunieron en el exterior del perímetro establecido para permitir una manifestación en orden. Mostraron una gran violencia en ataques que la propia policía ha calificado de una violencia inaudita», dijo el jefe del Gobierno.
Según fuentes de Interior, al final de la mañana las detenciones ascendían a 122, algunas de las cuales implicaron a individuos que acudieron armados con objetos que podían ser utilizados de forma violenta, como martillos.
Philippe insistió en la voluntad del Gobierno de dialogar con los que deseen transmitir su mensaje junto a organizaciones sindicales o políticas y defendió el derecho de reunión y expresión pero se mostró firme en «no dejar pasar» ninguna acción violenta.
Mientras que las escenas de caos se repiten en torno a la Place Étoile, donde se encuentra el Arco del Triunfo que corona los Campos Elíseos, con el incendio de terrazas, lanzamiento de adoquines, y lanzamiento de agua mediante cañones o gases lacrimógenos por parte de los antidisturbios, medio millar de manifestantes protestaba de forma pacífica a lo largo de la avenida.
En el tercer sábado consecutivo de protestas de los ya conocidos como «chalecos amarillos», que visten esta prenda obligatoria en carretera y reclaman principalmente la suspensión del alza de impuestos a la gasolina y el diésel, el movimiento ha mostrado su división entre pacíficos y otra parte cada vez más radicalizada.
«Quiero que la tensión suba porque si seguimos siendo amables nadie va a hacernos caso», argumentó un manifestante en la emisora «BFM TV».
Entre reivindicaciones de diverso calado, pidieron una subida del salario mínimo, reducción de los alquileres e incluso la dimisión del presidente, Emmanuel Macron.
Los primeros «chalecos amarillos» comenzaron a llegar hoy a los Campos Elíseos, protegidos por un amplio dispositivo policial con controles e identificaciones que unas 150 personas intentaron forzar ya esta mañana, lo que llevó a las fuerzas del orden a responder con gases lacrimógenos.
En uno de los accesos a la plaza donde se encuentra el Arco del Triunfo, en torno a medio millar de personas, según las autoridades, intentaban entrar a primera hora vestidos con chalecos amarillos, las prendas que los conductores deben utilizar en carreteras y que el movimiento contra el alza de impuestos al carburante ha tomado como propio.
Muchos de los manifestantes visten hoy además máscaras de gas o sanitarias.
Según la Prefectura de Policía, más de un centenar de personas habían sido ya detenidas por los enfrentamientos con la Policía.
Ante el riesgo de enfrentamientos, otros grupos han preferido manifestarse bloqueando el tráfico en carreteras de diversos puntos del país y los alrededores de la capital.
Fuente: La Razón