Compromís, el cuarto nacionalismo

Compromís, el cuarto nacionalismo
Cataluña, País Vasco, Galicia y ahora Valencia. Explicamos qué es en realidad Compromís, cómo nace, qué partidos lo forman y cuales son sus aspiraciones.

Hubo un tiempo en que el regionalismo valenciano gozó de cierto músculo político. Unió Valenciana llegó incluso a tener representación en el Congreso de los diputados. Con el tiempo sería fagocitado por el Partido Popular, que asumiría no sólo a sus integrantes, también sus postulados. La versión izquierdista del regionalismo valenciano es, al contrario que su versión conservadora, protocatalanista y separatista. Y así lo reflejan los documentos de sus principales fuerzas: Unitat del Poble Valencià (fundada en 1982), Partit Valencià Nacionalista (en 1990), Nacionalistes d’Alcoi (1994), el Bloc Progressista de Monòver y Grau Unit de Castelló. Todas ellas se unieron en una coalición electoral en 1995 (Unitat del Poble Valencià-Bloc Nacionalista) y en partido en el años 2000. Había nacido el Bloc Nacionalista Valencià, alma del actual Compromís.

Pero además del Bloc, Compromís está formado por Iniciativa del Poble Valencià –la escisión nacionalista de Esquerra Unida, y Verds Equo del País Valencià. Y la fórmula ha tenido éxito. La coalición ha revolucionado el panorama político valenciano: han pasado del 7% del voto y 6 escaños en 2011 a más del 18% y 19 diputados, superando a Ciudadanos, a Podemos y quedándose a sólo 4 diputados del Partido Socialista. Han entrado en el Gobierno por primera vez y han desplazado al PP de la capital de la Comunidad después de un cuarto de siglo.

Gran parte del éxito de Compromís se debe al carisma y belicosidad de una Mónica Oltra, que se convirtió en el azote de la corrupción popular en Les Corts, con camisetas y parafernalia incluida. Oltra, ex de Esquerra Unida, se acercó al 15-M y a los movimientos llamados populares antes que nadie en España, y por supuesto, antes quePablo Iglesias, con el que, por cierto, ha buscado la confluencia para las próximas elecciones generales. El proyecto, sin embargo,se ha visto frustrado por la negativa del Bloc Nacionalista, que decidió en una consulta interna rechazar la coalición con “un partido estatal”.

El asunto ha generado disensiones internas y amenaza con reabrirse si Compromís no repite el 20D el éxito electoral de las autonómicas. La realidad es que, excepto en lo relativo a la “cuestión nacional”, Compromís y Podemos comparten gran parte del discurso y han votado juntos en numerosas ocasiones. Por ejemplo en Bruselas, cuando votaron en contra de la condena del Parlamento Europeo a la persecución de la oposición en Venezuela.

Nacionalismo (emboscado)
Tal y como ha ocurrido con Podemos, la hemeroteca está haciendo daño a Compromís y comprometiendo su actual discurso posibilista y de vocación más o menos transversal. El partido en el que milita Mónica Oltra, Iniciativa, aprobó una ponencia que apoyaba el “derecho a la autodeterminación, es decir, el derecho a la independencia». El texto reclamaba “las cuatro barras y la unidad de la lengua» y el «sueño de la nación completa de los Países Catalanes”. Un texto que ha sido borrado de la página web.

El diputado en el Parlamento nacional Joan Baldoví explicaba hace pocos días en el portal independentista Vilaweb cómo debe trazarse la hoja de ruta que habrá de llevar al País Valenciano a la “libertad nacional”: “Hemos de actuar con muchísima prudencia. Prefiero dar pasos pequeños pero decididos para que (…) los valencianos comiencen a ganar conciencia de pueblo”. En este sentido, Baldovíentiende que “un grupo valenciano (en el Congreso) elevaría el nivel de conciencia nacional y permitiría demostrar que este territorio es singular”.

Ya desde el primer día el Gobierno PSOE-Compromís impuso cambios: el primer documento oficial, que excluía el castellano, antepuso la denominación País Valenciano al habitual Comunidad Valenciana y evitó recoger el término “España” ni una sola vez. Y desde el mismo día de la constitución de los ayuntamientos, muchos alcaldes de Compromís han dado sobradas muestras de sus intenciones “recomendado”, por ejemplo, a las bandas de música locales que dejen de interpretar el himno español en las procesiones. En Sagunto, el alcalde mandó retirar una bandera nacional que los voluntarios de protección civil colocaron en 2008 en las instalaciones con motivo de la victoria de España en la Eurocopa de aquél año. El alcalde de Puzol llegó incluso a modificar la letra del himno regional, haciendo desparecer las palabra España y las loas “a la Patria”.

Resulta sintomático que la Consellería de Educación recayera de Compromís, en concreto en manos de Vicent Marzà, un joven independentista que reclama “que los catalanes del norte puedan ejercer su derecho a elegir su soberanía”. Advierte que “ya llegaremos nosotros” (por la Comunidad Valenciana), que “la soberanía es del pueblo y tanto si es legal como ilegal, se tiene que hacer” y que “los Países Catalanes son una realidad más allá de lo cultural, son también una realidad política y deberían serlo en un futuro todavía más”.

Las palabras de Marzà desataron una polvareda política de tales dimensiones que tuvo que mediar incluso Mónica Oltra, que unos meses antes reconocía en una entrevista para un medio catalán que ella no usaba el término Països Catalans “a no ser en actos nuestros, con gente amiga”. La vicepresidenta del Consell se vio obligada a desautorizar a su propio conseller y compañero de partido. Vicent Marzà volvió entonces a refugiarse en los medios independentistas catalanes, donde se desquitó de las críticas recibidas: “están rabiosos, pero no conseguirán nada” y concluía entre altivo y desafiante: “el País Valenciano ha cambiado”.

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