
París se prepara para recibir hoy una horda de chalecos amarillos. «Han franqueado los límites de la legalidad Repúblicana», aseguró ayer el ministro del Interior, Christophe Castaner, durante la presentación del espectacular dispositivo de seguridad que va a desplegar hoy por toda Francia, y especialmente en las calles de la capital para «proteger a los franceses» de los «elementos radicales y facciosos», que van a intentar entrar en acción de nuevo.
Unos 89.000 policías y gendarmes estarán movilizados, casi cuatro veces el dispositivo del pasado 1 de diciembre, y no lejos del dispositivo desplegado tras los atentados de noviembre de 2015 (115.000 policías gendarmes y militares). El despliegue de París comprende 8.000 policías y gendarmes, drones, y una docena de vehículos blindados de la gendarmería, que por primera vez son utilizados en la capital. El Gobierno espera tener así un dispositivo «más reactivo y móvil para responder con más eficacia a la estrategia de dispersión y movimiento de los camorristas». Esta vez, los manifestantes no se han dado cita solo en los Campos Elíseos. Los servicios secretos han identificado medio centenar de lugares de París en los que puede haber concentraciones con la presencia de elementos violentos también venidos del extranjero. Entre las figuras emblemáticas que movilizan en las redes se encuentra Maxime Nicolle, alias «Fly Rider», que con su amigo Eric Drouet, mantienen la presión sobre París desde las redes sociales. Ha colgado un vídeo en su página Facebook sugiriendo que «los pacifistas no vayan a París, porque los que van a estar no lo son». No afirma directamente que aprueba el empleo de la violencia, «ni con el hecho de que haya muertos o heridos graves», pero asegura que los que estarán «pueden ser gente harta, determinada, y no se les puede reprochar que lo estén». Afirma a sus seguidores que no puede decirles que vayan , pero que él irá. Por la noche matizó que el punto de encuentro sería el periférico y que no fueran al centro.
Todos los alrededores de los Campos Elíseos, y de las plazas de la Opera, la Madeleine, la Bastilla y la República podrían sufrir daños y la prefectura de la Policía de París ha enviado un mensaje a comerciantes y vecinos de esas zonas pidiéndoles que tomen las medidas necesarias para protegerse y proteger sus bienes.
Los comerciantes han sido conminados a proteger sus locales y a eliminar todo elemento susceptible de ser utilizado como arma por los manifestantes, y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha anunciado el cierre de museos, centros culturales, mercadillos y gimnasios. Además, los servicios municipales han retirado 2.000 elementos de mobiliario urbano o containers.
Frente al riesgo de desbordamientos, los grandes almacenes como las Galerías Lafayette, el Printemps y el BHV han decidido cerrar sus puertas. También Radio France ha anulado todos los conciertos, talleres y visitas previstas hoy en la Maison de la Radio que estará cerrada al público hoy. El servicios de transportes públicos ha anunciado el cierre de una veintena de estaciones de metro y de bicicletas de libre servicio, y el rectorado de París ha anunciado que todos los establecimientos escolares estarán cerrados.
La Asistencia Pública de Hospitales de París ha decidido organizar «un dispositivo de vigilancia reforzada» en los hospitales para hacer frente a un posible aflujo de heridos con el refuerzo de efectivos médicos y no médicos, así como la identificación de capacidades hospitalarias suplementarias. En las manifestaciones del pasado sábado se registraron 820 heridos entre los manifestantes y 200 entre las fuerzas del orden. También en otras partes de Francia se esperan desbordamientos, lo que ha llevado al prefecto de Nord et Pas-de-Calais a prohibir las manifestaciones durante 48 horas para «prevenir los riesgos de incidentes». En Auvergne-Rhône-Alpes, los «chalecos amarillos» invadieron ayer las instalaciones del consejo regional cuyo presidente no es otro que el líder de Los Republicanos, Laurent Wauquiez.
Los « chalecos amarillos libres» que buscan desmarcarse de la violencia, pedían ayer que siguiera la movilización, pero cada uno en su región. Uno de sus portavoces, Benjamin Cauchy, llamaba ayer a la calma: «no invitamos a los franceses a venir a París, la Francia de los olvidados se quedará en sus regiones manifestándose pacíficamente». Cauchy acusa a Emmanuel Macron de provocar esta crisis: «estamos en una situación de descomposición en la que la única solución para el presidente de la República el poner el país en el caos», comentó ayer frente a la Asamblea, para protestar que ni el presidente ni el primer ministro se habían molestado en recibirles. Finalmente, anoche, le recibió el primer ministro, Edouard Philippe, junto a otra de las figuras del colectivo «chalecos amarillos libres», Jacline Mourad, que antes de la cita pedía a la gente que recuperara «la determinación» de los primeros días, pero también «el lado bon enfant» de la manifestación. Los líderes políticos lanzan también mensajes a su manera. El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon dice que « el sábado hay que ir a la acción », aunque «recomienda la acción no violenta ». La presidenta de Reunión Nacional, Marine Le Pen, ha escrito una carta abierta criticando «a aquellos que quisieran atentar contra nuestras instituciones republicanas», y apuesta por una salida de crisis «esencialmente política». Emmanuel Macron ha hecho saber que tomará de nuevo la palabra la semana que viene.
Fuente: La Razón