El gremio denuncia un año de parálisis en la reforma de la Ciudad Fallera

Alumnos de Arquitectura proponen en una exposición crear talleres con viviendas, fincas nuevas y un auditorio para revitalizar el barrio

El día 22 se cumplirá un año de la promesa del alcalde, Joan Ribó, de convertir la Ciudad del Artista Fallero en un distrito cultural referente en todo el mundo, pero la realidad, según explican desde el gremio de artistas es que todavía no se ha visto ninguna actuación. Denuncian la parálisis del proyecto y exigen que las administraciones implanten ya medidas. Apuntan que habían lanzado propuestas que eran fáciles de llevar a la práctica y que no requerían mucha inversión, y no se ha visto movimiento.

Para que la reivindicación no duerma el sueño de los justos, la nave multiusos del gremio presenta desde hoy una exposición con algunas de las ideas que podrían llevarse a la práctica. Y es que los alumnos de Arquitectura de la Politècnica mostrarán algunas de las soluciones viables para regenerar la Ciudad del Artista Fallero, tanto la zona industrial, como el área de viviendas.

 

La exposición, que se inaugurará a las 18 horas, es fruto del trabajo de fin de curso que realizó un grupo de estudiantes entre 2013 y 2014, pero viene muy al cuento porque se va a cumplir un año desde que Ribó, escenificara con todos los partidos con representación en el Consistorio un acuerdo para rehabilitar la zona y crear un distrito cultural, algo que se ha anunciado varias veces, pero que no se ha puesto en marcha.

 
 

El Ayuntamiento ha anunciado ideas, como señalizar el barrio, publicitar el trabajo de los artistas en autobuses de la EMT o poner paradas del Bus Turístic, pero sin fecha. Y precisamente mañana, Albert Rivera, de Ciudadanos, visitará la Ciudad Fallera para incidir en la necesidad de intervenir ya en la zona.

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Ahora, los alumnos de la Politècnica utilizarán hasta el 31 de enero la nave cultural del gremio como un lienzo en blanco donde reflejar las iniciativas que han pensado para revitalizar el kilómetro cero de las fallas. Desde el gremio, José Ramón Espuig y Ximo Esteve, maestro y vicemaestro, ironizan con la idea de «a ver si viene gente lista con ideas frescas que nos diga por dónde tirar». Y añaden que todos están muy contentos con el reconocimiento de las Fallas por parte de la Unesco, «pero la realidad del día a día es que se siguen cerrando talleres y cada vez es más difícil vivir de este oficio, a pesar de que ahora somos Patrimonio Inmaterial. O nos echan ya un cable las administraciones, revitalizando en serio la Ciudad del Artista Fallero y protegiendo la profesión, o del charco no salimos».

En esta muestra se plantean soluciones muy variadas, como detalla José María Lozano, catedrático de Proyectos de Arquitectura de la Universitat Politècnica y vocal del Consell Valencià de Cultura, y que accedió a montar la exposición para ayudar a los artistas a reivindicar este espacio único en el mundo.

«En el siglo XX el criterio urbanístico ha sido crear zonas en la ciudad para vivir (ciudades dormitorio), el área de polígonos y zonas de ocio. En cambio, los alumnos quieren recuperar la propuesta que pensaron Regino Mas y la marquesa del Campo de Paterna, es decir, impulsar las casas en la misma zona de los talleres artesanos, que es algo que parece moderno, pero que ya se hacía en época medieval».

Nacho Marí, coordinador de la muestra, y José Antonio Antón y Luis Cifó, profesores y arquitectos, detallan que la Ciudad del Artista Fallero tiene mucho potencial. «En el trabajo que abordaron los alumnos una de las primeras cosas que detectaron era la necesidad de conectar de algún modo el parque de Benicalap con el barrio». Apuntan que no se trata de eliminar el vallado, pero se plantea la opción de hacer permeables algunos puntos, para conectar mejor con las viviendas.

Alumnos como Alejandra de Juan, por ejemplo, «plantean esa permeabilidad del parque e incorpora tejido deportivo en la zona de viviendas», indican Marí, Antón y Cifó.

De Juan también propone ampliar las naves de los artistas en los solares contiguos. Otro alumno, Ignacio Lorente, centra su esfuerzo en el tejido industrial y diseña un edificio híbrido junto a las naves que serviría de auditorio, talleres y una cafetería, como zona de socialización. «Este edificio podría estar junto a las naves y serviría para permeabiliza la zona industrial. De este modo, los vecinos pasarían junto a las naves para llegar al auditorio», añade el coordinador de la muestra.

En otro de los proyectos, Javier Martínez-Tafalla incorpora zonas verdes, como transición del parque de Benicalap, peatonaliza parte del barrio y propone crear viviendas entre el final de Benicalap y la Ciudad Fallera. Otra compañera, Lorena Hernán, apuesta por poner en producción la huerta, incluyendo en el proyecto las alquerías del Moro, de la Torre y el Casino del Americano.

En esta muestra, otro estudiante, Pablo Palacios, diseña edificios límite para traer más vecinos jóvenes y Marta Criado pone en valor la huerta y da usos a las alquerías.

Incluso hay propuestas que incorporan la sugerencia de talleres donde se incluyan viviendas tipo loft, la opción de hacer un recorrido por las naves, pero desde las cubiertas, para ver desde la altura cómo trabajan los artistas.

Todos los alumnos plantean que el trabajo de los artistas se pueda sacar a la calle, para que se conozca este arte y añaden ideas como realizar pop-up store, es decir, tiendas de moda efímeras en los talleres.

La exposición de ideas se complementará con actividades. Entre el 12 y el 14 de enero se organizarán charlas que tendrán destacados protagonistas como el diseñador Javier Mariscal; Belinda Tato, de Ecosistema Urbano y el arquitecto y autor, junto con David Moreno, de las dos últimas fallas de Nou Campanar, Miquel Arraiz. Habrá una jornada de talleres de estudiantes de postgrado de Arquitectura y de estudiantes de FP de Artista fallero.