El Oceanográfico presenta al primer bebé beluga nacido en cautividad

Kylu no es pequeño, ni peludo, pero sí suave y blando por fuera. Tiene dos meses de vida, pero ya conoce los focos de la fama. No es para menos, porque no todos los días nace un bebé beluga en cautividad (el primero de Europa), así que los responsables del Oceanográfico de Valencia están de enhorabuena; tan emocionados que no le quitan ojo de encima durante las veinticuatro horas del día.

Ayer Kylu fue presentado en sociedad con las imperativas precauciones. Sólo unos minutos ante la prensa, pero los suficientes como para mostrar al mundo la belleza de su especie, conocida como los canarios del mar por su peculiar manera de comunicarse.

Kylu, que debe su nombre a las iniciales de sus padres, Kairo y Yulka, y «lu» en referencia a la superluna que hubo el día de su nacimiento, mide casi dos metros y pesa más de cien kilos. Pero a pesar de los buenos datos y de la constante vigilancia de una plantilla de 30 personas, los veterinarios son realistas, pues conocen las dificultades de que una cría en cautividad prospere sin complicaciones. De hecho, recordaron que Yulka ya tuvo una cría que falleció antes de cumplir el mes de vida debido a la inexperiencia de la madre y a las dificultades motoras del pequeño.

Tampoco está siendo fácil con Kylu, que se negó a mamar desde el principio, lo que obligó a sus cuidadores a idear un curioso método de alimentación. Así, en lugar del biberón convencional, que la beluga no consigue succionar porque se agota, han diseñado un sistema para suministrarle la papilla, compuesta por pescado triturado, aceite de pescado, nata y complejos vitamínicos. Este consiste en una sonda conectada a una jeringa de alimentación, adherida con un guante de látex a uno de los dedos de uno de los entrenadores.

La cría succiona al tiempo que el entrenador va liberando la fórmula y la cantidad que ingiere en cada alimentación ha ido aumentando de forma progresiva. Actualmente es de 550 mililitros en cada toma (cada dos horas), lo que le permite ganar alrededor de un kilo por día.

«Embajadores» del mar

Según explicó el jefe de veterinarios, Daniel García, la beluga es, en algunas áreas, un animal en peligro de extinción y tanto el embarazo como el parto y el crecimiento diario de la cría proporcionan una «oportunidad única» de conocer más sobre la vida, fisiología y el comportamiento de estos cetáceos.

Con él coincidió Celia Calabuig, presidenta de Avanqua, empresa gestora del Oceanográfico, para quien este nacimiento supone una «oportunidad histórica para estudiar las amenazas producidas por el hombre y lograr la forma de mitigarlas».

También Nico Issenjou, responsable de la zona del Ártico del parque, calificó el hecho como «un evento sin precedentes en Europa» y un hito por la complejidad de la reproducción de esta especie en cautividad.

El nacimiento de Kylu trasciende lo local, pues ha servido para estudiar, por ejemplo, el registro acústico de vocalizaciones y comportamiento de la madre, de la cría y la comunicación entre ambas; o para realizar estudios del coste metabólico basal y fisiología respiratoria asociados a la madre durante la gestación y a la cría durante su crecimiento. Este proceso también permite avanzar en el estudio de cómo el tráfico marítimo afecta a la comunicación de estos animales o si el calentamiento global daña el metabolismo de los cetáceos.

Según el jefe de veterinarios, Kairo, Yulka y Kylu «son embajadores» de lo que está ocurriendo en sus hábitat naturales.

Source: Comunitat Valenciana

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