El Palau de la Música sigue debatiendo si quitar el trencadís

El Palau de la Música de Valencia se encuentra a la espera de un informe de los técnicos municipales para determinar si retira o no el trencadís que lleva varios meses desprendiéndose y que ha originado filtraciones y la suspensión de parte de la programación.

Así lo indicó ayer su presidenta y concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, Glòria Tello, en la rueda de prensa que ofreció junto al alcalde, Joan Ribó, para anunciar la iniciativa «València Music City», que quiere convertir la ciudad en referente internacional de la música y motor económico y turístico.

A preguntas de los periodistas sobre la situación del trencadís que cubre el techo del Palau, Tello recordó que se trata de un añadido al edificio original, construido hace más de dos décadas, que se instaló con las ayudas del Plan E o «Plan Zapatero».

Aseguró desconocer por qué se invirtió en esa obra en vez de otras más necesarias, como el aire acondicionado, cuyas reparaciones han costado al actual gobierno local más de un millón de euros. «Se consideró más oportuno poner un trencadís en un edificio que su arquitecto no había previsto de origen en esta obra», resaltó Tello.

La presidenta del Palau recordó que hace unos meses este tipo de ornamento de mosaico empezó a desprenderse y, desde entonces, la administración local está en conversaciones con la empresa instaladora, Rover Alcisa.

«Se nos plantean dos opciones: retirar el trencadís que no viene del proyecto original del arquitecto que diseñó este edifico y sanear esa zona, o intentar repararlo, lo cual es complicado porque, como se va viendo, se está desprendiendo paulatinamente», añadió.

La concejala incidió en que, como el edificio está adscrito al Ayuntamiento, hace unas semanas solicitaron a la Concejalía correspondiente una valoración al respecto de cuál era el mejor camino a seguir.

«Estamos pendientes de que los técnicos municipales hagan este estudio y digan si conviene retirarlo todo y dejarlo como estaba de origen o intentar hacer alguna reparación», dijo respecto a las alternativas existentes.

A su juicio, la «opción más normal y estratégica» sería la de «retirar el trencadís, que fue un añadido a un edificio que se había construido 20 años antes y que en este momento no sé por qué razón se permitió».

Fuente;: La Razón

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