Encuesta electoral: Ajustada batalla entre bloques el 26-M

El efecto del resultado de las elecciones generales barre a favor de la izquierda, que avanza territorialmente, pero serán los pactos los que determinarán el futuro de algunas de las principales instituciones. La batalla entre bloques está muy ajustada en Madrid, por ejemplo, pero también en Castilla-La Mancha, donde un puñado de votos puede inclinar la victoria del lado de la izquierda o de la derecha.

La ciudad de Madrid y su Comunidad son dos de los objetivos más codiciados ya que pueden ser determinantes en el futuro equilibrio dentro del centro-derecha. Y por su simbolismo en el conjunto del reparto del poder territorial. La encuesta de NC Report para LA RAZÓN señala que el PSOE ganaría en la región madrileña, pero el PP podría mantener el gobierno regional apoyado por Ciudadanos y por Vox. Sería una vía de oxígeno para los populares en un mapa donde la mancha roja se consolida.

El PSOE se impondría en porcentaje de voto en la mayoría de las comunidades autónomas, incluso en bastiones populares como Castilla y León, La Rioja o Murcia. Pero las alianzas podrían permitir al PP mantener Castilla y León, Murcia y Madrid, con apoyo de Ciudadanos y Vox. Las únicas excepciones de la victoria socialista son Cantabria, donde el partido más votado es la formación regionalista que preside Miguel Ángel Revilla, y Navarra, donde la victoria sería para Navarra Suma, la fórmula de UPN, PP y Ciudadanos.

La noche electoral se medirá la fortaleza de Podemos para negociar el pacto de investidura de Pedro Sánchez. Si las siglas de Pablo Iglesias son imprescindibles para el PSOE para sostener gobiernos autonómicos y municipales la marca morada tendrá más capacidad de exigir en la negociación de La Moncloa. Todo está abierto en el reparto del poder entre Sánchez e Iglesias por táctica electoral y porque hasta el próximo lunes no estará claro el poder total de cada uno en el pulso final. El intercambio de piezas será conjunto, con posibles excepciones por la intervención de Ciudadanos.

En el caso de la derecha, estas elecciones también influirán en la batalla por el liderazgo de este bloque. El resultado de las generales sitúa en ese puesto al PP, pero la caída en escaños ha sido tan grande que un mal resultado en la noche del domingo desestabilizará todavía más al PP y a Pablo Casado. Aunque éste insista, como hizo ayer en una entrevista en LA RAZÓN, en que su liderazgo no depende del resultado en las autonómicas y municipales ni de que el PP mantenga o no la Comunidad de Madrid. Si salva los muebles, y el PP además de aguantar en porcentaje global en votos mantiene también parte del poder territorial que logró conservar en 2015, Casado tirará hacia adelante a pesar de la debilidad de su partido. En cualquier caso, Génova está decidida a resistir, y habrá que ver si las corrientes críticas en la sombra se atreven a dar el paso de articularse para pedir un congreso extraordinario de cumplirse el peor de los escenarios.

El PSOE puede conservar Asturias, pero necesita a Podemos para poder gobernar con mayoría absoluta. También puede tener mayoría en Aragón y en Extremadura, en estos casos bien con Podemos e IU, o con Unidas Podemos en la región extremeña. En los dos casos sumaría con Ciudadanos.

La izquierda suma en Baleares con los nacionalistas, pero el margen es muy estrecho. Mientras que el centro derecha podría sumar con los regionalistas del PI. El partido de Pedro Sánchez también puede liderar el gobierno regional canario, desplazando a Coalición Canaria, mediante una suma con las fuerzas de izquierdas, Podemos, Nueva Canarias y ASG (Agrupación Socialista Gomera).

El PP mantiene la Presidencia de Murcia, Castilla y León y de Madrid, pero necesita repetir la fórmula del «pacto andaluz», una alianza con Ciudadanos y con Vox. Los populares sí podrían perder La Rioja si ese acuerdo con Cs y Vox no lo extienden también al Partido Riojano. Esta formación regionalista será el árbitro pues también puede facilitar un Gobierno del PSOE con Unidos Podemos cambiando el signo de uno de los feudos populares de las últimas décadas.

En Cantabria, Revilla podrá seguir siendo el presidente, pero necesita elegir socio para tener una mayoría parlamentaria, o el PSOE o el PP. Es más previsible el acercamiento con los socialistas.

Asimismo, Navarra se encuentra fragmentada en tres bloques equilibrados, derechas, izquierdas e independentistas. Y serán en principio los socialistas los que decidirán de qué lado se inclina el gobierno.

Fuente: La Razón

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