Este es el artículo de Torra en el que el TSJC ve indicio de delito por llamar «bestias» a los no independentistas

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) considera que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, pudo haber cometido un delito de odio con su artículo ‘La llengua i les bèsties’ pero descarta investigarle porque está prescrito.

En un auto, el tribunal constata que la mayoría de artículos que aparecían en la querella de Vox y en una denuncia de Movimiento contra la intolerancia no son constitutivos de este delito al estar amparados por la libertad de opinión y expresión.

En el caso del artículo ‘La llengua i les bèsties’ sí ve posible delito de odio porque Torra compara «a las personas residentes en Catalunya que no comulgan con sus ideas y así lo exponen, con bestias con forma humana que atacan a los buenos catalanes y que en lógica consecuencia se podría combatir en defensa propia».

Considera que sus palabras son «insultantes y ofensivas para la dignidad de la personas y susceptibles de generar en espíritus acríticos, sentimientos de hostilidad hacia el colectivo al que se refiere».

No obstante, al haberse publicado en 2012 y la querella presentarse en mayo de 2018, el delito del artículo 510.1 del Código Penal está prescrito, concluye.

El artículo se publicó en el diario en catalán “El Mon” el 19 de diciembre de 2012 y éste es el texto íntegro traducido al castellano.

“En casa de mis padres había un ejemplar de un libro que todos mis hermanos, y yo mismo, habíamos leído: De cuando las bestias hablaban, de Manuel Folch y Torres. Mi padre era inflexible y, como en La Rosa y el Anillo de Thackeray, consideraba que uno no podía hacerse mayor sin haberlos leído. Era un libro delicioso donde lechuzas, osos, elefantes, cervatillos y abejorros hablaban, una colección de fábulas destinadas a la educación de los niños.

Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas… Bestias con forma humana que, sin embargo, desprenden odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua.

Están entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo de Freud en estas bestias, un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria, les rebota todo lo que no sea español y en castellano.

Las bestias tienen nombre y apellidos, todos conocemos alguna. Abundan. Viven, mueren y se multiplican. Una de ellas protagonizó el otro día un incidente que no ha llegado a Cataluña y merece ser explicado, como un ejemplo extraordinario de la bestialidad de estos seres. Pobres bestias, no pueden hacer más.

Una de las escasas compañías aéreas que vienen aceptando con normalidad el catalán es Swiss Air. Si han cogido alguno de sus vuelos, habrán comprobado cómo se viene utilizando nuestra lengua a la hora del despegue o el aterrizaje. Una excepción, ya que con el resto de compañías venimos siendo tratados exactamente como lo que somos, la última colonia en tierras europeas.

Pues bien, hace un par de semanas viajaba en un vuelo de Swiss una de estas bestias. Al llegar al destino, se anunció en catalán la información previa al aterrizaje. La bestia segregó de su boca agua rabiosa. Un hedor de cloaca salía de su asiento. Se removía, inquieta y desesperada, horrorizada por oír cuatro palabras en catalán. No tenía escapatoria.

Hay que imaginarse a la bestia, ellas que pueden vivir en un mundo español sin ningún problema, escuchando cuatro palabras en una lengua que odia. Indignada, decidió escribir una carta en un periódico alemán de Zurich, quejándose del trato recibido ya que se “violaban sus derechos” al ser el castellano la “primera lengua oficial de España”. La queja de la bestia salió publicada a toda página.

Gracias a Dios, los buenos amigos del Casal Catalán de Zurich respondieron y dejaron las cosas claras (Tantas embajadas y consulados y, mira tú, un pequeño Casal Catalán es el que se ha movilizado gracias a la decencia y dignidad de sus miembros).

Pero, ¿por qué hay que movilizarse cada vez? ¿Cuándo acabarán los ataques de las bestias? ¿Cómo podemos aguantar tanta vejación, humillación y tanto desprecio?”.

La Sala civil y penal del TSJC ha inadmitido la querella de Vox contra Torra por presuntos delitos de conspiración para la rebelión, encubrimientos e incitación al odio en varios artículos y ‘tuits’: rechaza que cometiera los dos primeros, y ve prescrito el tercero.

Sobre la mayoría de artículos y comentarios de Torra, el alto tribunal catalán asegura que «por desabridas o incluso supremacistas que se consideren las opiniones del Sr. Torra, se limitan a reflejar y justificar el conocido ideario compartido por parte de quienes defienden la independencia de Catalunya del resto de España» y a denostar a quienes no comparten sus ideas.

Enumera dentro de este ideario: el «expolio, ocupación u opresión permanente por parte de España, preeminencia de una lengua y una cultura, la catalana por encima de otras, la castellana o de otros lugares de España».

En su auto, el TSJC recuerda que la Constitución no prohíbe las ideologías «por muy extremistas o supremacistas que sean y, por tanto, por rechazables que puedan considerarse desde la perspectiva de los valores éticos y de los derechos fundamentales y libertades públicas».

El tribunal rechaza que Torra cometiera un delito de conspiración para la rebelión, porque en la querella no aparece ninguna prueba de que se concertara con otras personas para provocar un alzamiento público y violento, y puntualiza que, de su discurso de investidura, no se desprende un pacto «mediante un procedimiento concreto y determinado para alzarse pública y violentamente contra el Estado para conseguir la independencia».

Sobre el delito de encubrimiento, en la querella no se relata ninguna actuación de auxilio a los presuntos autores o cómplices de un delito por parte de Torra ni tampoco cómo colaboró para que el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont «pudiese sustraerse a la acción de la justicia».

El TSJC constata «la diferencia entre expresiones verbales emitidas en el marco de la actuación política en sede parlamentaria como una manifestación de voluntad de naturaleza inmaterial, de las actuaciones concretas ilícitas, desde el punto de vista del derecho constitucional o administrativo o punibles desde el punto de vista del derecho penal».

Fuente: La Razón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *