Exclusiva | El padre de las gemelas que ETA asesinó en Zaragoza: “Era Tedax y me imaginé lo peor. Mis hijas estaban irreconocibles”

Nunca ha hablado, y prefiere pasar desapercibido al margen de fotos y focos mediáticos. Quiere seguir con su vida tranquila, la que tuvo que reconstruir después de que la banda terrorista ETA –de la que era jefe político Josu Ternera–, hiciera saltar por los aires con un coche bomba su hogar, la casa cuartel de Zaragoza. Juan Barrera, padre de las dos gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, a las que ETA sentenció a muerte cuando solo tenían tres años por el hecho de ser hijas de un guardia civil se enteró de la detención de uno de los inductores del atentado estando de viaje y espera que se haga justicia.

–¿Cómo recuerda ese día del atentado?

–Como si hubiera sido ahora mismo, con algunas lagunas lógicamente porque el cuerpo humano se preserva muchas veces de las lesiones espirituales. Pero prácticamente recuerdo ese momento. Estábamos durmiendo cuando nos sorprendió todo.

–¿Cómo ha logrado salir adelante después de lo vivido en ese momento?

–Decidimos seguir trabajando; me dediqué en cuerpo y alma a mi profesión, porque no dejé de trabajar en lo mismo que estaba haciendo, hasta ahora.

– Siguió ejerciendo de Guardia Civil…

–Tanto mi mujer como yo tuvimos que visitar al psicólogo. Después de 36 años en el Cuerpo y tras sufrir dos infartos me dieron de baja en la Guardia Civil en 2015. Me hubiera gustado jubilarme por otro motivo. El psicólogo dice que sí que está relacionado con el atentado.

–Usted se dedicaba a desactivar explosivos, ¿supo aquél día lo que estaba ocurriendo?

–Era Tedax cuando atentaron en la Casa Cuartel de Zaragoza, y continúe hasta el año 2006. Luego me pasé al Grupo Rurales de Seguridad (GRS). Como Tedax, en todo lo que pude intervenir –tras el atentado– intervenía, y además lo hacía con muchas ganas porque sabía que todo éxito para la Guardia Civil era un fracaso para ETA.

–¿Volvió a vivir en una Casa Cuartel?

–Había vivido con anterioridad en casas cuartel, mi infancia la pasé en Bilbao, mi padre era guardia civil y nos recorrimos bastantes cuarteles. En uno de ellos, nos pusieron otra bomba. Ahí tenía yo doce años. Lo recuerdo vagamente, aunque años después traté de revisar lo que había ocurrido. Sufrimos otro en otra casa cuartel, pero aquella noche lo pusieron en el hueco de una ventana, en la parte baja de la casa cuartel y coincidía con el cuarto de los solteros y no estaban, estaban todos de servicio. En Arrigorriaga también viví un ametrallamiento, tendría entonces 16 años. Ese cuartel estaba a 10 kilómetros de Miravalles, donde nació Josu Ternera.

–Entonces cuando ocurre el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, ¿qué pensó?

–Yo tenía ya conocimientos de explosivos así que prácticamente me lo imaginé. Quedamos enterrados. A mi mujer y a mí nos salvó una viga y el armario que teníamos al lado. Tardaron poco más o menos que 45 minutos en rescatarnos y esos minutos estuvimos hablando mi mujer y yo y me imaginaba lo que había pasado. En esos momentos hay que intentar mantener la calma. Porque si no, ¿qué haces? ¿contra quién peleas, contra quién te revelas? No pensé nada más.

–¿Cómo se enteró de lo que le había pasado a sus gemelas?

–En aquella época nos pilló muy jóvenes. Tras rescatarnos, a mi mujer la llevaron por un lado al hospital y a mí por otro. Salimos con lo puesto, ibámos en ropa interior. Cuando llegamos al hospital nos pusieron la bata y me llevaron al hospital militar para que reconociera a mis hijas, pero eran irreconocibles. Y luego me tocó decirle a mi mujer lo que había ocurrido.

–Alguien que ha vivido todo esto, ¿cree en el final de ETA?

–¿En el final de ETA? Sí, pero no como nos lo están vendiendo. El final de ETA ha sido que han conseguido al final lo que querían. Una banda de delincuentes y sinvergüenzas que han tenido lo que han querido, han buscado dinero y lo han tenido, están en las instituciones del País Vasco, de Navarra y en el Parlamento. Y poco a poco irán consiguiendo lo que han querido. Estábamos ganando gracias a la Policía y la Guardia Civil y los políticos nos han vendido siempre. El Faisán, las llamadas a Ternera para que no pudiera ser detenido, las veces que nos decían que no se podía intervenir porque estaba en Oslo…

–¿Cree que se está haciendo otro relato?

–Sí, pienso que alguien está marcando los tiempos. Se detiene cuando se detiene, cuando se negocia, pienso que sí…

¿Se ha vuelto más duro con el tiempo?

No, yo tengo mis momentos, pero igual elijo mis momentos.

Fuente: La Razón

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