Fallas que perduran tras la cremà

La falla municipal de 2020 diseñada por Escif y que crearán los artistas Manolo Martín y José Ramón Espuig aspira a pasar a la historia, entre otras cosas, por dar protagonismo a la mujer, plantear una falla totalmente giratoria y por repartir las escenas por los distintos elementos urbanos que rodean a la plaza. Decir cuál es la mejor falla municipal que se ha plantado en el epicentro de la fiesta es difícil, pero sí se se puede hacer referencia a la que más recuerda el público.

Expertos como Iván Esbrí, técnico del Centre de Documentació de la Festa de les Falles, y Javier Mozas, documentalista y componente de la delegación de Archivo de Junta Central Fallera, exponen algunos de los proyectos que marcaron su infancia o que guardan anécdotas.

Esbrí explica que ‘La nova torre de Babel’ de Vicente Luna supo reflejar muy bien la Transición. «La Democracia se representó en una escena como una novia en la puerta del Congreso de los Diputados y todos los hombres, representados como partidos políticos, querían conquistarla». Añade que había una grúa que construía la Democracia y «y muchas partes de la falla estaba empapelada con las siglas de partidos».

La falla del caballo de Troya de Ricard Rubert recibió la visita de la actriz Marlene Dietrich

Conserva fotos de la falla ‘So Quelo’ de Regino Mas, de la década de los 40, «que hacía una gran crítica a los que hacían estraperlo». Indica que también es muy recordada la falla de la torre Eiffel de José Barea. Fueron años en los que también se representaron la Fontana de Trevi (Vicente Pallardó 1957) o la torre de Pisa (hermanos Fontelles 1969).

Afirma que también ha pasado a la historia el proyecto ‘Nou cavall de Troia’ de Ricard Rubert de 1963. «Dentro de la barriga del caballo había un bar para tomar copas y fueron personalidades destacadas como Marlene Dietrich». Tampoco olvida de la falla que llevaba por lema ‘Los que se ponen las botas con las fallas’ de José Barea (1967), ya que se podía visitar por dentro la bota.

Javier Mozas también considera que marcó un hito la falla ‘Fantasía’ de Manolo Marín López, que recreó el castillo Disney. «Era visitable por dentro y estaba lleno de personajes de dibujos. Recuerdo que hice tres horas de cola con mi madre».

Tanto Esbrí como Mozas incluyen en la lista trabajos como el David de Miguel Ángel de Martínez Mollá, «porque le encantaba representar esculturas renacentistas» y «no se puede olvidar la falla que hizo de Carmen que era giratoria», dicen.

Mozas destaca otro artista, José Pascual, ‘Pepet’, con su homenaje a Sorolla en 1995. «Destacó porque le encantaban hacer fallas con riesgo. La cabeza de Sorolla estaba inclinada hacia delante, casi 45 grados, y en la cabeza llevaba las dos mujeres que pintaba paseando por la playa también con inclinación. El Ayuntamiento temía que la falla venciera y el artista puso en la barbilla de Sorolla una especie de dinosaurio para sujetar».

Los dos expertos recuerdan la falla ‘De Valencia i dolces’ que plantó en la plaza del Ayuntamiento ‘Pepet’ en 1996 «porque vinieron los Reyes de España en Fallas y, como había un caballo grande al que se le veían las partes nobles, pidieron que durante la visita se taparan estas partes y se puso una grúa con cesta para que no se vieran», indican. Además, Mozas añade que en el proyecto inicial «iban encima del caballo dos jóvenes enamorados azotando a Europa con una rama y se ve que mandaron cambiarlo y se puso a dos niños que no azotaban a nadie».

También destacan el Concorde de Vicente Luna de 1981 por su gran volumen y su composición; la fachada del Ayuntamiento que recreó Manolo Martín y la primera falla de corcho de la plaza con Pedro Santaeulalia 2001 con ‘Adiós siglo XX’. Reconocen que Manolo García ha logrado despertar el interés por las fallas municipales retomando las fallas de vareta y consideran muy interesantes las realizadas con Latorre y Sanz con Okuda y PichiAvo.

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