Guatemala acude a las urnas entre el escepticismo y la violencia

Cuesta pensar que los guatemaltecos acudan a las urnas con ilusión, tras gobiernos fallidos de izquierda y derecha que tan solo han dejado un rastro de corrupción que “carcome la medula espinal” de la sociedad cada día más pobre y amenazada por la violencia, herencia de la guerra civil y la dictadura de los 80. Además del presidente y el vicepresidente de la República, los guatemaltecos deberán elegir a los 160 diputados al Congreso, 20 al Parlamento Centroamericano y 340 corporaciones municipales.

En total están habilitados 2.932 centros de votación, para los que se crearon 21.089 Juntas Receptoras de Votos, órganos temporales formados por voluntarios que se

El ex presidente de Costa Rica y jefe de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Guillermo Solís, invitó ayer a la “tranquilidad” y a la participación, y admitió que la desinformación puede generar “en un momento como este algún tipo de violencia”.

Las encuestas dan como favorita y primera en intención de voto, aunque sin la mayoría suficiente para evitar una segunda vuelta, a la ex primera dama Sandra Torres, del partido socialdemócrata Unidad Nacional de la Esperanza (20.2 por ciento), y su más inmediato perseguidor es el exdirector de presidios Alejandro Giammattei (Vamos), con un 14.4 por ciento. Torres se divorció del ex presidente Álvaro Colón para poder presentarse, según la legislación guatemalteca.

Los otros tres aspirantes con mayores opciones de pasar a la segunda vuelta son el exsecretario general adjunto de la ONU Edmond Mulet (Humanista), Roberto Arzú (PAN-Podemos) y la defensora de derechos humanos y activista maya mam Thelma Cabrera (Movimiento para la Liberación de los Pueblos).

Las elecciones de este domingo son las novenas de la era democrática que se instauró en Guatemala en 1986 con la llegada al poder del democratacristiano Vinicio Cerezo tras varias décadas de regímenes militares que se sucedieron en el poder mediante golpes de Estado y fraudes electorales.

Desde entonces, siete civiles han estado en el poder, pero en 2012 llegó a la Presidencia el general retirado Otto Pérez Molina, quien renunció en el 2015 tras ser denunciado por corrupción y en la actualidad está preso y procesado junto a quien fuera su vicepresidenta.

Fuente: La Razón

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