Kim da el primer paso para detener su mayor centro nuclear

Dicho y hecho. Si esta misma semana el presidente surcoreano, Moon Jae In, aseguraba que su propósito en Pyongyang era que Estados Unidos y Corea de Norte retomaran el diálogo sobre la desnuclearización, ayer la buena nueva se perfilaba desde la capital del norte. Tras la segunda ronda de conversaciones entre Moon y su homólogo Kim Jong Un, ambos líderes confirmaron que el régimen norcoreano se comprometía a desmantelar por completo sus centros de ensayos nucleares y a permitir la entrada al país de inspectores internacionales para corroborarlo.

Ambas condiciones –imprescindibles para el Gobierno de Donald Trump–, podrían ayudar a que éste se sentara a la mesa con Kim y a levantar la barrera de sanciones económicas que han aislado al régimen Juche. «Por primera vez, hemos acordado pasos concretos hacia la desnuclearizazión», aseguró Moon en la rueda de prensa conjunta tras su reunión, en la que hicieron pública una declaración firmada por ambos.

Según reza el documento, «el Norte y el Sur han acordado hacer de la península coreana una base para la paz en la que no haya amenazas ni armas nucleares, y acometerán progresos sustanciales para lograr este fin rápidamente». Asimismo, los dos coincidieron en «eliminar todas las fuentes de conflicto», lo que podría hacer alusión a la presencia de tropas estadounidenses –unos 28.000 soldados– en la península, algo que siempre ha molestado a Pyongyang al considerarlo una amenaza.

Entre sonrisas y gestos de asentimiento, los dos dignatarios mencionaron cuáles serían las primeras medidas a tomar. Entre ellas, se encuentra la clausura permanente del centro de pruebas de misiles en Tongchang-ri. Para más adelante quedaría el desmantelamiento total de su central nuclear de Yongbyon, donde en 2008 y en un gesto de buena voluntad ya se destruyeron parte de sus instalaciones. Esta última dependerá de la respuesta de Washington, a quien Pyongyang exige gestos recíprocos tales como el levantamiento de sanciones o la firma de un tratado de paz que sustituya al armisticio de 1953 por el que ambos lados del Paralelo 38 continúan técnicamente en guerra.

Con este panorama y si Washington acepta la declaración de Pyongyang como válida, podría volver a ponerse en marcha el proceso de negociación entre los dos países, un diálogo que quedó estancado después de la cumbre que mantuvieron en junio en Singapur. Allí, firmaron un acuerdo de desnuclearización sin especificar los detalles, por lo que ambas naciones han estado esperando a que sea la otra la que dé los primeros pasos. No obstante, con las esperanzadoras declaraciones de Trump de ayer y la visita de Moon prevista para la próxima semana para dar parte de esta tercera cumbre intercoreana, las posibilidades de que se reactive el proceso son mayores.

El líder norteamericano aseguró ayer en su cuenta de Twitter que los resultados de esta cita bilateral suponen un «tremendo progreso» y calificó de «muy emocionante» la decisión de Kim de permitir inspecciones nucleares y desmantelar un sitio de pruebas.

El lado surcoreano, que está mediando en el asunto, insistió en que el resultado de la última cumbre intercoreana conducirá a la reanudación de las conversaciones entre EE UU y Corea del Norte. La histórica cita también sirvió para afinar las relaciones entre las dos Coreas, que acordaron rebajar la tensión militar en la península con la reducción de los puestos de vigilancia en la Zona Desmilitarizada, suspender las maniobras militares en ese área y buscar los restos de los soldados que murieron en la guerra que allí se libró entre 1950 y 1953. Además, insistieron en la necesidad de cooperar económicamente con la reapertura del complejo industrial de Kaesong, la zona turística de Kumgang o iniciar un proyecto conjunto para conectar las líneas férreas y caminos a través de la frontera.

La cultura y el deporte también formarán parte de los proyectos para impulsar la reconciliación de la península coreana. En el ámbito deportivo, acordaron presentar una candidatura conjunta para organizar los Juegos de verano de 2032 en un gesto que continúa con el de las Olimpiadas de Invierno de Pyeongchang, donde participaron bajo la bandera de la reunificación.

Como colofón a todos estos acuerdos, Kim prometió visitar Seúl próximamente, un viaje que según dijo Moon tendrá lugar antes de que acabe el año y que supondrá la primera vez en la historia que un líder de Corea del Norte visita el Sur desde la guerra. Moon regresará hoy a Seúl, donde deberá seguir trabajando para que todos los acuerdos alcanzados comiencen a hacerse efectivos.

Fuente: La Razón

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