La valencia bajo tierra

Hay una frase hecha que habla de enterrar el pasado. Y es que, el pasado y la historia son muy propensos a desaparecer, sepultados bajo otros presentes e historias.

Valencia tiene parte de su pasado y de su historia bajo tierra. Así que, Andrew, y quien quiera conocer esta ciudad en su totalidad, deberá sumergirse también en lo más profundo para descubrirla.

Para empezar por el principio, la Valencia más primitiva salió a la luz en el yacimiento arqueológico de La Almoina. Descendiendo al subsuelo del corazón de la ciudad se puede viajar a la ciudad romana de Valentia, observar el empedrado de las que fueran sus calles principales, los restos de las termas o baños públicos, la curia, la basílica y el porticado del foro. En ese mismo espacio, capas poco más recientes de la historia, nos desvelan tumbas y otros restos visigóticos. También se conservan una noria y un patio con alberca, restos del alcázar musulmán.

A parte de los restos hallados en La Almoina, quizá la mejor muestra del paso de los visigodos por la ciudad sea la cripta arqueológica que la tradición popular identifica como la cárcel en la que estuvo preso San Vicente Mártir. En ella se esconde una capilla funeraria visigótica con unas losas de piedra talladas de enorme belleza.

La Valencia árabe, casi desaparecida, revive también bajo tierra. Fuera de la vista de turistas y vecinos desprevenidos, en la Galería del Tossal, bajo la plaza del mismo nombre, se accede al tramo de la muralla islámica mejor conservado de la ciudad. Y el MUVIM, también en el subsuelo, acoge una torre islámica, muy probablemente la «torre cremada», utilizada para defender a distancia la ciudad de Balansiya. También el IVAM guarda los cimientos de una muralla, la medieval, de mitad del siglo XIV. En Valencia, el tiempo hizo de las murallas piezas de museo.

LOS REFUGIOS DE LA GUERRA CIVIL

Aunque no sólo fragmentos de la historia antigua han quedado sepultados. También del pasado reciente. Durante años, los refugios subterráneos de la Guerra Civil fueron casi olvidados. Poco a poco están luchando por resurgir. Dicen que habría unos 200 repartidos por toda la ciudad. Húmedos y con poca luz, eran el lugar más seguro para protegerse de los bombardeos. La galería-refugio del Carmen, con capacidad para 600 personas; el refugio de Serranos, específicamente destinado a proteger al gobierno republicano o el del Instituto Luis Vives, magníficamente conservado, son sólo algunos de los más conocidos.

OTROS TESOROS SUBTERRÁNEOS

Para los amantes de las novedades, la reciente remodelación del museo catedralicio ha destapado una nueva calle romana de entre los siglos I y II. Y en la Lonja de la Seda se pueden visitar los sótanos que los vendedores del mercado usaban como almacén. Se accede a ellos por una puerta escondida en el hueco de la escalera de acceso al Salón del Consolat de Mar.

Este viaje subterráneo bien podría acabar fuera de la ciudad, en Burjassot. Allí, en 1573, el Consell de Valencia mandó construir tres silos subterráneos en los que almacenar el trigo que abastecía a la ciudad. Su número fue creciendo con el paso de los años (pues estuvieron en uso hasta 1931) y esos tres silos se convirtieron en 41. Algunos de ellos son visitables y el impresionante conjunto es una buena muestra de que a veces, la historia, se halla justo bajo nuestros pies.