Las ratas del Ayuntamiento de Valencia

Pues si señores.
Valencia se ha llenado de ratas. Ratas grandes y hermosotas. Ratas rubias y morenas y con barba. Ratas que hablan en catalán, que hablan de país, y a las que se les ha caído el azul del cielo de la bandera que ondean en sus cloacas.

Según los últimos datos, la plaga de ratas tuvo su foco principal, su origen, en el edificio consistorial, y como pasa con todas las plagas, actualmente se busca a los desaprensivos que las han traído.
A ver. Los valencianos siempre hemos tenido ratas. Ratas aladas que cubrían los cielos del atardecer de valencia. Ratas de acequia que en tiempos de hambre servían para una buena paella. Ratas chiquitas, “ratolins” que cruzaban a saltitos a nuestro alrededor muchas veces seguidos de algún gato con ganas de jugar.
Siempre hemos tenido nuestras ratas.
Pero estas ratas vienen de fuera.
Campan por todas partes. Sales de los arbellones, corretean por las calles, se comen la comida que dejan en las esquinas las “gateras”, suben a los arboles y miran la noche valenciana.
Ratas inmundas y malolientes.
Ratas que llenan Valencia de suciedad, que dejan morir las flores de los parques, que lo llenan todo de carriles para las “bicis”, que traen magas desconocidas de lugares olvidados. Ratas opulentas que saquean lo que tenemos. Ratas sucias que en estas fiestas se burlan de nuestras tradiciones, que acumulan basura en la misma plaza de ayuntamiento. Ratas repugnantes que apagan las luces de nuestras fallas para poder correr con impunidad por nuestras calles.


el xiquet de l’amparito

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