Los museos falleros quieren adaptarse al siglo XXI

valencia. Unas exposiciones muy vivas y con contenidos adaptados a los espectadores del siglo XXI. Esa es la revolución que quieren impulsar los museos falleros de la Comunitat para captar la atención de los visitantes. pero para eso reclamen más ayudas de las administraciones.

En la actualidad la red de estos museos de la fiesta está integrada por seis entidades. Además del museo de Valencia y el que posee el gremio de artistas en Ciudad Fallera se incluyen los de Gandia; Alzira, Xàtiva y Cullera. Y en Castellón, ya está en pleno rendimiento el museo de Burriana que también aspira a integrarse en esta red.

Una de las entidades que en breve se va a actualizar es el museo del gremio. Van a iniciar unas obras para lograr un mayor aprovechamiento del espacio y crear una sala de exposiciones temporales. «La marca Unesco que han logrado las Fallas nos ha permitido optar a unas subvenciones y vamos a aprovechar para hacer mejoras», explica Pilar Luna, responsable del museo del gremio.

El recinto de Cullera contará con 78.000 euros para introducir tecnologías

En el museo de Cullera, como explica el director Quique Gandia, la idea es «renovar el contenido del museo con nuevas tecnologías para impulsar iniciativas interactivas y sensoriales como usar imágenes en 3D o hacer vibrar al público con la simulación del sonido de una mascletà e incorporaremos pantallas táctiles». El proyecto costará 78.000 euros. La Diputación aportará el 80% y el resto el Ayuntamiento.

En Alzira, como explica el director Agustí Ferrer, hicieron una mejora de la sede el pasado marzo para remodelar la estructura y museizarlo. Cuentan con paneles que explican el proceso constructivo de los artistas y exponen indumentaria, como un traje de 1945 y otro modelo con el espolín ‘Alzira’ de 2008.

Uno de los centros más completos es el de Gandia y como indica el director Alberto Bou, «está enfocado a la historia de las fallas; se reproduce una mascletà de forma virtual; se enseñan los pasos de construcción de los ninots; la evolución de los materiales y hay un vídeo que explica el ambiente de un casal». Añade que «hay una parte dedicada a la música de banda y de tabal i dolçaina». El reto ahora es hacer la sede totalmente inclusiva. Ya está adaptado para personas con movilidad reducida y quieren poner lectura Braille en los carteles.

En el museo fallero de Valencia, como expone el director, Gil Manuel Hernández, «el 40% de los visitantes son extranjeros. Somos museos únicos, que no se pueden ver en otros países, y valoran mucho la experiencia». Como indica, el reto que lanzan a las comisiones de Valencia y de la provincia es que «cuando programen excursiones, apuesten por hacer una ruta por los distintos museos falleros porque en cada uno se puede ver el trabajo de artistas distintos. Es decir, nos gustaría que los falleros hicieran turismo fallero por toda la red de museos como una parte más del aprendizaje».

En el museo de Valencia, por ejemplo, están implantando visitas especializadas como la que se recoge con el nombre de ‘museos por la salud. Recuerdos de la fiesta al museo fallero de Valencia’, que tiene como finalidad estimular la memoria a largo plazo de los pacientes con Alzheimer.

En el caso de Burriana uno de los atractivos, como explica el director Salvador Doménech, es que muestra una mascletà en 3D de Reyes Martí grabada en Alicante. Además de ninots de falla, incluye muestra de otras tradiciones locales como los tapices florales, las carrozas de ‘paperets’ y las cruces de mayo.

Entre las reivindicaciones de estos museos, Jesús González, de Xàtiva, indica que «sería importante tener ayudas para restaurar ninots y contar con expertos para garantizar el futturo de estas piezas».

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