Los olvidados del «procés»

? Emilia Herrero: «He estado más de un año esperando para entrar en la unidad del dolor»

A Emilia le encantaba pasear junto a su marido los domingos por la mañana. Respirar y sentir cada átomo de oxígeno en los pulmones le hacía feliz, tanto como compartir con su pareja los pequeños chasquidos de la vida. De esa última pateada han pasado cinco años, la mayoría de ellos a expensas de una lista de espera que no terminaba de arrancar y truncados por una operación que la ha dejado coja para el resto de sus días. Esta conversación tiene lugar el primer día de su nuevo tratamiento en la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Mútua de Terrassa. Se disculpa, habla con la voz queda. Aún está algo mareada por la infiltración que le acaban de practicar. Pese a todo, está contenta, pues llevaba más de un año esperando esa atención. «Esta es una batalla interminable. Si no fueran tan largas las listas de espera, a lo mejor no hubiese pasado por todo ésto».

Su calvario comenzó pocos días antes de cumplir 40 años y motivado por un fuerte dolor de espalda. En el Centro de Atención Primaria de Terrassa, le diagnosticaron lumbalgia y le derivaron al especialista para que le realizasen un electromiograma. La prueba, que tardó dos meses en realizarse, reflejó que los nervios de la pierna izquierda estaban dañados, lo que explicaba los intensos pinchazos que venía sufriendo. Para la resonancia, en cambio, no hubo tanta suerte. Le avisaron de que ya le llamarían, pero el tiempo se le echó encima y tuvo que ingresar en el hospital comarcal. Una vez allí, le operaron de urgencia. «El 15 de enero de 2014 me dijeron que tenía una hernia discal de grado severo que me había paralizado la parte inferior del cuerpo. No me intervinieron bien e intentaron salvar las piernas como pudieron», recuerda uno de los 154.686 catalanes que esperan a ser atendidos por los servicios sanitarios. Su tiempo medio es de 132 días. De hecho, Cataluña es la región de España que menos porcentaje de su presupuesto destina a la Sanidad. En concreto, 8.876,53 millones de euros de los 38.061,51 que dispone la Generalitat: un 23,3%. Este dato, que apenas varía desde 2015, difiere mucho del que dedican otros territorios como Madrid o Asturias. La primera aporta un 37,97% de sus recursos a la asistencia médica, mientras que la segunda un 36,38%.

«Estuve en rehabilitación seis meses, pero nunca mejoraba». Entonces, Emilia no dudaba de que algo seguía fallando y que no se trataba de la fibrosis que le habían sugerido. Así que, apoyada por sus compañeros del movimiento Marea Blanca, reclamó una visita con el médico que la había operado porque, en un principio, le respondieron que la agenda estaba completa. Aún así persistió y consiguió un nuevo diagnóstico: la hernia no había desaparecido. «Me tenían que volver a intervenir. De modo que me realizaron las pruebas preoperatorias con el fin de ingresar en un plazo de seis meses, pero caducaron porque nunca se cumplió el plazo. Me llamaron un año y medio después de la primera operación», explica a este periódico. Ésta no ha sido tan favorable como esperaba: el dolor se ha convertido en crónico y las secuelas físicas se han vuelto evidentes. Tanto que, desde entonces, necesita una ayuda psicológica que le permita aceptar que no volverá a conducir su coche, a caminar más de 50 metros sin que el dolor aflore, a hacer su cama cada despertar, a trabajar con el resto de sus compañeros, a viajar sin portar un cargamento de medicinas.

Sin embargo, ahora respira con un poco de más calma. Un año después de este segundo paso por el quirófano, ya puede acudir a la unidad del dolor, donde le practicarán las infiltraciones que tanto necesita. «También estoy pendiente de otra operación menor», dice, aunque esta vez con cierto optimismo en su mirada. «He llorado mucho, pero he aprendido a vivir con esto. Ya no me resigno tanto como antes y si algo he aprendido es que nunca hay que dejar de luchar, porque si hoy he ganado un poquito más de calidad de vida ha sido precisamente por eso».

Fuente: La Razón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *