"Los problemas con las estiba pueden provocar la marcha de algunas empresas"

– La ministra de Fomento prometió hace unos meses incluir 40 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado para la línea ferroviaria hasta Zaragoza. Los empresarios no confiaron mucho en esa promesa, ¿usted?

– Yo creo que sí que se van a poner encima de la mesa, lo que no sé en cuando.

– O sea que no confía en que sea en 2017.

– No es que no confíe, es que estoy seguro de que no será en 2017. Pero creo que en el Ministerio son conscientes de que se trata de una necesidad y de que en algún momento se hará. La percepción, en Valencia, Zaragoza y en el propio Ministerio, es de que esa línea no se puede sostener como está, algún día podemos tener hasta un percance con pasajeros. Hay 17 tramos en los que se no se puede ir a más de 20 por hora. Cuando llueve, las locomotoras no pueden subir, patinan.

– Siendo algo tan evidente y que no implica una cantidad de dinero desproporcionada, ¿cómo se explica que no se haya hecho?

– En los últimos años los gestores que ha tenido Renfe y Adif no han creído en el ferrocarril para mercancías, solo para pasajeros, y todo el esfuerzo inversor, que ha sido mucho, se ha destinado para el tráfico de pasajeros y además en Alta Velocidad. Por eso somos el país europeo con más kilómetros de AVE, siendo más pobres que otros. Es una pena, porque esto tiene costes para el país y genera desequilibrios. Los puertos competimos todos con todos. Nuestros grandes competidores tienen buenos accesos a su «interland» y nosotros solo lo tenemos bueno con Madrid, eso nos resta competitividad. Y no es una conexión tan cara, son dos kilómetros de AVE. Hay 2.800 en construcción en este momento, de AVE, y el Corredor Mediterráneo no está entre ellos.

– No parece muy ilusionado con la idea del tercer hilo…

– Si a mí ADIF me garantizase que es una solución provisional, pero que inmediatamente después van a hacerla definitiva, podría aceptarlo. Pero te lo voy a preguntar a tí, si tu inviertes 500 millones de euros en el tercer hilo, ¿crees que eso va a ser transitorio? Está claro que no. Además no se ha hecho en ningún otro trazado. Hay trazados con una densidad de tráfico muchísimo menor y a nadie se le ha ocurrido decir que van a hacer un tercer hilo, ¿y aquí sí? Donde más tráfico hay, donde más mercancías pueden moverse y donde más pasajeros se van a mover, ponemos un tercer hilo… Fantástico. Y encima provisional, que no se lo cree nadie. Esa es mi crítica.

– Pastor anunció 77 millones para convertir el Puerto de Barcelona en el mejor comunicado del Mediterráneo, ¿por qué esta diferencia con Valencia?

– Yo creo que nadie tiene animadversión por la Comunitat, influyen muchas cosas. Primero la percepción centralista de Madrid, gobierne quien gobierne, y eso explica la radialidad. En segundo lugar también influye mucho el que nosotros, como valencianos, no hemos sido tan reivindicativos como otras comunidades autónomas. Las cosas funcionan cuando hay unanimidad reivindicativa y se va a pedir lo que se quiere. Luego el peso político nuestro ha sido pequeño. Todo el crecimiento desde 1995 hasta 2008 se ha basado mucho en la construcción y este sector está muy vinculado a lo público y a quien gobierne, porque tiene que darte concesiones y permisos y eso ha generado una cultura de apoyar al que esté.

– ¿Se siente apoyado por la Administración valenciana?

– La Administración valenciana está siendo reivindicativa y está planteando los problemas que tenemos de financiación y déficit de infraestructuras. Lo que pasa es que estamos viviendo un periodo muy complicado, porque ni la administración central ni la autonómica tienen muchos recursos. Ya hemos creado conciencia de que la Comunitat Valenciana está infrafinanciada en todos los foros. Pero seamos realistas: primero ha de haber Gobierno, luego que se reúna la comisión de financiación, tercero que lleguen a un acuerdo y cuarto que te toque.

– Cuando llegó a su actual cargo anunció que uno de sus objetivos era reducir costes para ser más competitivos. ¿Cómo le está yendo?

– Pues peor de lo que pensaba. Hemos reducido nuestras tasas en la parte que queríamos y en 2017 va la segunda reducción, por lo tanto, lo que afecta a nuestra parte, sí que la vamos a cumplir. Con los servicios portuarios, que es donde tenemos más posibilidad de influir, las cosas están avanzadas, pero es todo muy lento.

– ¿Qué ha pasado este año? ¿Por qué no está siendo un buen ejercicio?

– Al final vamos a tener suerte. China se está recuperando un poco y Valencia está creciendo mucho en sus exportaciones y otras comunidades que utilizan este Puerto también. Este crecimiento ha compensado la posible caída de flujo que podría venir de China. Aunque tengo dudas de qué va a pasar con el comercio de España, se nota una pequeña desaceleración de los mercados receptores. Hay incertidumbres internacionales que nos afectan. En agosto he notado cierta desaceleración en nuestro comercio, a ver qué pasa cuando salgan los datos. Pero si continuase como hasta julio, acabaríamos creciendo un poquito.

– ¿Cómo va la elaboración del plan de empresa para el año que viene?

– Muy lenta. Tendría que estar aprobado hace tiempo porque hay una serie de medidas muy importantes para nosotros que necesitamos que se aprueben, como la bajada de la tasa a los barcos. Nos han convocado para noviembre. Yo creo que sí que nos lo autorizarán.

– Aparte de los costes, ¿cómo piensa mejorar la competitividad del Puerto?

– Nuestros problemas de competitividad vienen por los costes y por las interconexiones. No tenemos acceso ferroviario al Puerto de Sagunto, la interconexión con la Fuente de San Luis hay que mejorarla sustancialmente. Tenemos un problema de conexión con Zaragoza, muchos trenes que vienen de la General Motors, no pueden llegar, tienen que ir por Tarragona. El acceso norte, que parece que a la gente no le gusta, y no entiendo muy bien por qué. Prefieren que vayan 6.000 camiones todos los días por aquí, y ampliar la V-30, que hacer un túnel que no afecta a nadie. ¿Qué significa que no tengamos el acceso norte? Que hay que hacer más kilómetros, eso son más emisiones de CO2, horas de conductor, gasolina que gastas… en definitiva, costes y pérdida de competitividad.

– ¿Cuál es el obstáculo en el acceso norte?

– Era una obra que tendría que haber hecho Fomento, estaba aprobada. Después hubo una permuta, se ofreció a Magdalena Álvarez por otras obras y la Generalitat se comprometió a hacer esa infraestructura. En este momento la Generalitat no tiene 400 o 500 millones para hacer eso. Hay que decirle a Fomento que lo vuelva a hacer, y seguro que están esperando a que se los pidamos para dárnoslos inmediatamente… (ironiza). Es decir, tenemos un problema de financiación. Se podría hacer mixto con iniciativa privada. Estoy convencido de que las empresas pagarían un canon razonable por acortar unos kilómetros de distancia. Lo que sí que es fundamental es que la obra no perjudique al entorno urbano.

– ¿Existe el peligro real de que empresas se vayan del Puerto de Valencia?

– Sí, pero no por esto. Hoy todavía no, porque nosotros tenemos problemas, pero los demás también. Los que están en el ámbito porturario saben que esto cuesta y saben que se está haciendo.

– ¿Por qué se pueden ir entonces?

– Los problemas laborales que hay aquí y en otros sitios no, son peligrosos… El 70 por ciento de los costes de manipulación de un contenedor son por la estiba. Una de las razones del crecimiento del Puerto de Valencia ha sido su credibilidad, la puntualidad, la fiabilidad. Si empiezas a tener periódicamente problemas, pierdes esa fiabilidad. Imagínate que tienes servicios regulares, todas las semanas tiene que ir un barco de aquí a otra ciudad, y de pronto hay días que no puede salir el barco. Eso te lo pueden aguantar un día, una semana, un mes… pero luego se buscan otro sitio, porque hoy en día todos los puertos competimos con todos. Eso te hace perder fiabilidad ante los armadores y los que operan en el Puerto. Si fueran reivindicaciones en España, pero si son solo aquí… nos hace mucho daño. Esperemos que poco a poco se resuelva.

– ¿Cómo está en este momento la situación con la estiba?

– Las relaciones están bien, no se ha resuelto. Están a la espera de que Competencia les diga si es factible o no firmar el convenio. Pero el sector en general está esperando el nuevo Gobierno y la nueva Ley de Estiba, que es donde habrá que pactar, no podemos permitirnos una confrontación, hay que arreglar las cosas.

– ¿Cómo va el proceso de reducción de la deuda del Puerto?

– Muy bien, la estamos rebajando de forma anticipada. Han aumentado un poco los beneficios y, como estamos en parálisis de Gobierno y no se aprueban los planes de inversión que tenemos, el dinero no vamos a tenerlo ocioso. Esta liquidez la hemos utilizado para reducir deuda. Es decir, hemos reducido la deuda pero porque no hemos podido hacer las inversiones que teníamos programadas, con lo cual, seguimos teniendo las mismas necesidades.

– ¿Qué papel jugará el terminal de cruceros en este aumento de los ingresos?

– Los cruceros no son muy rentables para el Puerto, coges solo la tasa de buque. Pero hay varias cosas importantes. Los cruceros potencian la ciudad y, aunque sea pequeño, hacen gasto. Además, si eres un puerto de atracción importante para cruceristas, acabas poniendo Valencia en el mapa de mucha gente, también tienes publicidad indirecta. Por eso hay que apoyarlos, pero siendo conscientes de que la cuenta de resultados no va a mejorar.

– ¿Confía en que haya inversores privados interesados en construir esta terminal?

– Sí, de hecho, en la Feria que hubo hace dos semanas en Tenerife se acercaron varios inversores privados que no estaban en nuestra agenda, porque lo habían leído en los medios. Como esto va lento, yo calculo que con un poco de suerte a finales del 2017 lo habremos adjudicado. Hasta 2018 no estará. No se va hacer una terminal lujosa porque no toca, pero sí digna.

– Los empresarios hablan siempre de la importancia de limpiar la imagen de la Comunitat, ¿usted también nota desde aquí las consecuencias de una mala reputación?

– En España y a nivel internacional las únicas noticias que salen son malas. Al final se acaba generando una imagen distorsionada, da la sensación de que todos los valencianos somos iguales y no es verdad. Hay que recuperar esa imagen, que además es muy injusta. Como si fuéramos los únicos… Tu compites con todo, en todos los frentes, la seguridad jurídica y la honestidad son claves. Tenemos que mejorar la imagen. Las empresas catalanas que se están yendo, no vienen a Valencia. No somos toda la alternativa que podríamos ser. Ximo Puig lo hace bien porque recupera la imagen de honestidad y esto es vital.

– ¿Cómo será el futuro Museo del Mar?

– El Museo es una aspiración histórica de la ciudad. Nosotros hemos intentado coordinarlo desde aquí en la medida de nuestras posibilidades. Tenemos mucho material aquí, y algún edificio que se podría prestar para cosas. Hay que ser realistas, un museo es caro, hay que invitar al sector privado, a empresas de la comunidad Portuaria a que participen y que estén en el Consejo.

– ¿Y la ubicación?

– Donde tiene que estar es en la Atarazanas, pero allí tiene un coste alto porque solo poner la climatización vale dos millones de euros. Eso se verá en una segunda fase. Se pensó en otros edificios, como el Varadero, que es precioso, el edificio dels Bous, o la estación del Grau. Pero ya se verá.

– La ministra de Fomento prometió hace unos meses incluir 40 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado para la línea ferroviaria hasta Zaragoza. Los empresarios no confiaron mucho en esa promesa, ¿usted?

– Yo creo que sí que se van a poner encima de la mesa, lo que no sé en cuando.

– O sea que no confía en que sea en 2017.

– No es que no confíe, es que estoy seguro de que no será en 2017. Pero creo que en el Ministerio son conscientes de que se trata de una necesidad y de que en algún momento se hará. La percepción, en Valencia, Zaragoza y en el propio Ministerio, es de que esa línea no se puede sostener como está, algún día podemos tener hasta un percance con pasajeros. Hay 17 tramos en los que se no se puede ir a más de 20 por hora. Cuando llueve, las locomotoras no pueden subir, patinan.

– Siendo algo tan evidente y que no implica una cantidad de dinero desproporcionada, ¿cómo se explica que no se haya hecho?

– En los últimos años los gestores que ha tenido Renfe y Adif no han creído en el ferrocarril para mercancías, solo para pasajeros, y todo el esfuerzo inversor, que ha sido mucho, se ha destinado para el tráfico de pasajeros y además en Alta Velocidad. Por eso somos el país europeo con más kilómetros de AVE, siendo más pobres que otros. Es una pena, porque esto tiene costes para el país y genera desequilibrios. Los puertos competimos todos con todos. Nuestros grandes competidores tienen buenos accesos a su «interland» y nosotros solo lo tenemos bueno con Madrid, eso nos resta competitividad. Y no es una conexión tan cara, son dos kilómetros de AVE. Hay 2.800 en construcción en este momento, de AVE, y el Corredor Mediterráneo no está entre ellos.

– No parece muy ilusionado con la idea del tercer hilo…

– Si a mí ADIF me garantizase que es una solución provisional, pero que inmediatamente después van a hacerla definitiva, podría aceptarlo. Pero te lo voy a preguntar a tí, si tu inviertes 500 millones de euros en el tercer hilo, ¿crees que eso va a ser transitorio? Está claro que no. Además no se ha hecho en ningún otro trazado. Hay trazados con una densidad de tráfico muchísimo menor y a nadie se le ha ocurrido decir que van a hacer un tercer hilo, ¿y aquí sí? Donde más tráfico hay, donde más mercancías pueden moverse y donde más pasajeros se van a mover, ponemos un tercer hilo… Fantástico. Y encima provisional, que no se lo cree nadie. Esa es mi crítica.

– Pastor anunció 77 millones para convertir el Puerto de Barcelona en el mejor comunicado del Mediterráneo, ¿por qué esta diferencia con Valencia?

– Yo creo que nadie tiene animadversión por la Comunitat, influyen muchas cosas. Primero la percepción centralista de Madrid, gobierne quien gobierne, y eso explica la radialidad. En segundo lugar también influye mucho el que nosotros, como valencianos, no hemos sido tan reivindicativos como otras comunidades autónomas. Las cosas funcionan cuando hay unanimidad reivindicativa y se va a pedir lo que se quiere. Luego el peso político nuestro ha sido pequeño. Todo el crecimiento desde 1995 hasta 2008 se ha basado mucho en la construcción y este sector está muy vinculado a lo público y a quien gobierne, porque tiene que darte concesiones y permisos y eso ha generado una cultura de apoyar al que esté.

– ¿Se siente apoyado por la Administración valenciana?

– La Administración valenciana está siendo reivindicativa y está planteando los problemas que tenemos de financiación y déficit de infraestructuras. Lo que pasa es que estamos viviendo un periodo muy complicado, porque ni la administración central ni la autonómica tienen muchos recursos. Ya hemos creado conciencia de que la Comunitat Valenciana está infrafinanciada en todos los foros. Pero seamos realistas: primero ha de haber Gobierno, luego que se reúna la comisión de financiación, tercero que lleguen a un acuerdo y cuarto que te toque.

– Cuando llegó a su actual cargo anunció que uno de sus objetivos era reducir costes para ser más competitivos. ¿Cómo le está yendo?

– Pues peor de lo que pensaba. Hemos reducido nuestras tasas en la parte que queríamos y en 2017 va la segunda reducción, por lo tanto, lo que afecta a nuestra parte, sí que la vamos a cumplir. Con los servicios portuarios, que es donde tenemos más posibilidad de influir, las cosas están avanzadas, pero es todo muy lento.

– ¿Qué ha pasado este año? ¿Por qué no está siendo un buen ejercicio?

– Al final vamos a tener suerte. China se está recuperando un poco y Valencia está creciendo mucho en sus exportaciones y otras comunidades que utilizan este Puerto también. Este crecimiento ha compensado la posible caída de flujo que podría venir de China. Aunque tengo dudas de qué va a pasar con el comercio de España, se nota una pequeña desaceleración de los mercados receptores. Hay incertidumbres internacionales que nos afectan. En agosto he notado cierta desaceleración en nuestro comercio, a ver qué pasa cuando salgan los datos. Pero si continuase como hasta julio, acabaríamos creciendo un poquito.

– ¿Cómo va la elaboración del plan de empresa para el año que viene?

– Muy lenta. Tendría que estar aprobado hace tiempo porque hay una serie de medidas muy importantes para nosotros que necesitamos que se aprueben, como la bajada de la tasa a los barcos. Nos han convocado para noviembre. Yo creo que sí que nos lo autorizarán.

– Aparte de los costes, ¿cómo piensa mejorar la competitividad del Puerto?

– Nuestros problemas de competitividad vienen por los costes y por las interconexiones. No tenemos acceso ferroviario al Puerto de Sagunto, la interconexión con la Fuente de San Luis hay que mejorarla sustancialmente. Tenemos un problema de conexión con Zaragoza, muchos trenes que vienen de la General Motors, no pueden llegar, tienen que ir por Tarragona. El acceso norte, que parece que a la gente no le gusta, y no entiendo muy bien por qué. Prefieren que vayan 6.000 camiones todos los días por aquí, y ampliar la V-30, que hacer un túnel que no afecta a nadie. ¿Qué significa que no tengamos el acceso norte? Que hay que hacer más kilómetros, eso son más emisiones de CO2, horas de conductor, gasolina que gastas… en definitiva, costes y pérdida de competitividad.

– ¿Cuál es el obstáculo en el acceso norte?

– Era una obra que tendría que haber hecho Fomento, estaba aprobada. Después hubo una permuta, se ofreció a Magdalena Álvarez por otras obras y la Generalitat se comprometió a hacer esa infraestructura. En este momento la Generalitat no tiene 400 o 500 millones para hacer eso. Hay que decirle a Fomento que lo vuelva a hacer, y seguro que están esperando a que se los pidamos para dárnoslos inmediatamente… (ironiza). Es decir, tenemos un problema de financiación. Se podría hacer mixto con iniciativa privada. Estoy convencido de que las empresas pagarían un canon razonable por acortar unos kilómetros de distancia. Lo que sí que es fundamental es que la obra no perjudique al entorno urbano.

– ¿Existe el peligro real de que empresas se vayan del Puerto de Valencia?

– Sí, pero no por esto. Hoy todavía no, porque nosotros tenemos problemas, pero los demás también. Los que están en el ámbito porturario saben que esto cuesta y saben que se está haciendo.

– ¿Por qué se pueden ir entonces?

– Los problemas laborales que hay aquí y en otros sitios no, son peligrosos… El 70 por ciento de los costes de manipulación de un contenedor son por la estiba. Una de las razones del crecimiento del Puerto de Valencia ha sido su credibilidad, la puntualidad, la fiabilidad. Si empiezas a tener periódicamente problemas, pierdes esa fiabilidad. Imagínate que tienes servicios regulares, todas las semanas tiene que ir un barco de aquí a otra ciudad, y de pronto hay días que no puede salir el barco. Eso te lo pueden aguantar un día, una semana, un mes… pero luego se buscan otro sitio, porque hoy en día todos los puertos competimos con todos. Eso te hace perder fiabilidad ante los armadores y los que operan en el Puerto. Si fueran reivindicaciones en España, pero si son solo aquí… nos hace mucho daño. Esperemos que poco a poco se resuelva.

– ¿Cómo está en este momento la situación con la estiba?

– Las relaciones están bien, no se ha resuelto. Están a la espera de que Competencia les diga si es factible o no firmar el convenio. Pero el sector en general está esperando el nuevo Gobierno y la nueva Ley de Estiba, que es donde habrá que pactar, no podemos permitirnos una confrontación, hay que arreglar las cosas.

– ¿Cómo va el proceso de reducción de la deuda del Puerto?

– Muy bien, la estamos rebajando de forma anticipada. Han aumentado un poco los beneficios y, como estamos en parálisis de Gobierno y no se aprueban los planes de inversión que tenemos, el dinero no vamos a tenerlo ocioso. Esta liquidez la hemos utilizado para reducir deuda. Es decir, hemos reducido la deuda pero porque no hemos podido hacer las inversiones que teníamos programadas, con lo cual, seguimos teniendo las mismas necesidades.

– ¿Qué papel jugará el terminal de cruceros en este aumento de los ingresos?

– Los cruceros no son muy rentables para el Puerto, coges solo la tasa de buque. Pero hay varias cosas importantes. Los cruceros potencian la ciudad y, aunque sea pequeño, hacen gasto. Además, si eres un puerto de atracción importante para cruceristas, acabas poniendo Valencia en el mapa de mucha gente, también tienes publicidad indirecta. Por eso hay que apoyarlos, pero siendo conscientes de que la cuenta de resultados no va a mejorar.

– ¿Confía en que haya inversores privados interesados en construir esta terminal?

– Sí, de hecho, en la Feria que hubo hace dos semanas en Tenerife se acercaron varios inversores privados que no estaban en nuestra agenda, porque lo habían leído en los medios. Como esto va lento, yo calculo que con un poco de suerte a finales del 2017 lo habremos adjudicado. Hasta 2018 no estará. No se va hacer una terminal lujosa porque no toca, pero sí digna.

– Los empresarios hablan siempre de la importancia de limpiar la imagen de la Comunitat, ¿usted también nota desde aquí las consecuencias de una mala reputación?

– En España y a nivel internacional las únicas noticias que salen son malas. Al final se acaba generando una imagen distorsionada, da la sensación de que todos los valencianos somos iguales y no es verdad. Hay que recuperar esa imagen, que además es muy injusta. Como si fuéramos los únicos… Tu compites con todo, en todos los frentes, la seguridad jurídica y la honestidad son claves. Tenemos que mejorar la imagen. Las empresas catalanas que se están yendo, no vienen a Valencia. No somos toda la alternativa que podríamos ser. Ximo Puig lo hace bien porque recupera la imagen de honestidad y esto es vital.

– ¿Cómo será el futuro Museo del Mar?

– El Museo es una aspiración histórica de la ciudad. Nosotros hemos intentado coordinarlo desde aquí en la medida de nuestras posibilidades. Tenemos mucho material aquí, y algún edificio que se podría prestar para cosas. Hay que ser realistas, un museo es caro, hay que invitar al sector privado, a empresas de la comunidad Portuaria a que participen y que estén en el Consejo.

– ¿Y la ubicación?

– Donde tiene que estar es en la Atarazanas, pero allí tiene un coste alto porque solo poner la climatización vale dos millones de euros. Eso se verá en una segunda fase. Se pensó en otros edificios, como el Varadero, que es precioso, el edificio dels Bous, o la estación del Grau. Pero ya se verá.

Source: Comunitat Valenciana

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