El auge de la demanda de apartamentos en Valencia despierta el interés del sector inmobiliario por el arrendamiento

Cada vez más turistas se decantan por alojarse en un apartamento cuando se van de vacaciones. Por comodidad, precio o quizá por la promesa de sentirse como en casa, el arrendamiento turístico gana peso como la opción favorita de muchos viajeros y acapara ya la atención de administraciones públicas, empresarios y colectivos vecinales.
Este fenómeno, por un lado, disparó la oferta ilegal de alojamientos, en la que han puesto el foco tanto la Agencia Tributaria como los responsables turísticos autonómicos y municipales, con las consiguientes sanciones por no cumplir las obligaciones con el fisco o bien por ofertar inmuebles no registrados en plataformas online. Al mismo tiempo, no obstante, también ha despertado el interés de las empresas promotoras por el potencial del alquiler reglado como una oportunidad de negocio interesante.
Así lo confirmó el presidente de la Asociación Provincial de Promotores Inmobiliarios y Agentes Urbanizadores de Valencia, Antonio Olmedo, que constata la existencia de diversos proyectos en estudio para construir edificios dedicados íntegramente al alquiler turístico en Valencia, sobre todo en el centro de la ciudad y en las zonas próximas al mar.
Antes de desarrollar una promoción de estas características, que puede conllevar «tres, cuatro o cinco años desde pensarlo hasta ponerla en marcha y construirla», los empresarios están realizando un análisis exhaustivo de la demanda, desde «posiciones conservadoras» y sin ocultar la preocupación del sector por factores externos que puedan ahuyentar al turismo como los atentados perpetrados por yihadistas en Cataluña la semana pasada, que costaron la vida a quince personas.
La construcción de un edificio para dedicarlo al arrendamiento turístico, siempre de carácter reglado, implica notables diferencias en relación a las promociones de viviendas destinadas a la venta. Entre las más determinantes, que requiere un fuerte desembolso inicial para costear el proyecto y un mayor margen de tiempo para recuperar la inversión realizada, a través de las rentas a medio o largo plazo.
Según Olmedo, ese horizonte temporal complica este tipo de operaciones desde el punto de vista financiero, especialmente en un contexto en el que las entidades financieras miran con lupa -y no pocos recelos- los proyectos que le llegan desde el sector inmobiliario.
En cualquier caso, se trata de un nicho de mercado que suscita el interés de los promotores por el auge del alquiler en los últimos años, la mayor rentabilidad del arrendamiento focalizado en los turistas y la reactivación del mercado inmobiliario valenciano, aunque de forma más tardía que en otras ciudades como Madrid, Barcelona o Alicante.
Urbem, entre las interesadas
El objetivo, en este sentido, es «ofrecer un producto que satisfaga las necesidades de la demanda, tanto en calidad como en precio», y les permita generar empleo y recuperar la inversión. Para lograrlo, el presidente de la Asociación de Promotores considera fundamental centrarse en las zonas prioritarias para el cliente al que quieren dirigirse: turistas extranjeros de poder adquisitivo «medio y medio-alto, que vienen a disfrutar de la ciudad, sin prisas, y que realizan, además, un consumo responsable, sin producir deterioros».
Una de las empresas que estudia desarrollar promociones inmobiliarias para dedicarlas al alquiler turístico es la histórica constructora valenciana Urbem, que superó el concurso de acreedores con todas las deudas saldadas, su intrincada guerra accionarial prácticamente zanjada y sólidos planes de crecimiento tanto en el mercado residencial como en el negocio hotelero.
Su consejera delegada, la empresaria Vicenta Pastor, aun convencida de que «España sigue siendo un país de propietarios», confirmó a este periódico que están planteándose poner en marcha proyectos con el alquiler como protagonista «porque hay mercado».
Según Pastor, «hay promotores que han demostrado su interés por construir un edificio destinado íntegramente a alquiler turístico, por supuesto reglado, y llevan tiempo ya desarrollando ese modelo en Valencia porque es más rentable que un alquiler a largo plazo».
En el caso de Urbem, su prioridad es la ciudad de Valencia, aunque tampoco descarta estudiar ofertas en otras zonas, como la relativa a un hotel en Zaragoza que les llegó recientemente. Sobre la rentabilidad del alquiler, en relación a la venta, Pastor señala que «es más baja pero más segura y más a largo plazo, aunque conlleva una carga financiera que no todas las empresas están preparadas para asumir», mientras que la de promover para vender es «una rentabilidad más alta, más a corto y muchísimo más arriesgada». «Como todo en la vida, a más riesgo, más rentabilidad, o más ruina», zanja.