Los secretos de la familia de Ausiàs March

Poco se sabe del historial patológico del poeta universal Ausiàs March, en cambio los expertos de la Universitat de València conocen todas las enfermedades y características físicas de su familia más cercana. Desde hace dos años, el profesor Marcos Miquel, médico forense y paleontólogo del Departamento de Anatomía Humana de la Facultad de Medicina, estudia minuciosamente cada uno de los detalles de los huesos encontrados en una cripta del monasterio de San Jerónimo de Cotalba en Alfahuir.

En unas obras de adecuación del edificio, hoy propiedad de la familia Trenor, se hallaron los huesos de doce personas, seis mujeres, cinco hombres y un feto, todos ellos familiares del poeta.

Allí estaban enterrados el padre de Ausiàs March, Pere March junto a sus dos esposas, Constanza y Leonor Ripol. Pero también su hermana Periona, y sus dos mujeres, Isabel de Martorell y Joana Escorna. Entre los esqueletos encontrados aparece, así mismo, un hermano o tío de Pere March, una sobrina y dos de los cinco hijos ilegítimos del poeta, Francesc y Johan.

El descubrimiento ha aportado numerosas novedades a la historia y a la comprensión de la poesía romática del poeta más importante del Siglo de Oro.

Sobre todo, de los versos que hoy parece le dedica a su primera mujer, Isabel de Martorell, la hermana del autor de Tirant lo Blanc, Joanot de Martorell. Una niña a la que conoce cuando tenía 13 años y con la que contrae matrimonio cuando ella cumple 15.

Isabel cubría todos los requisitos de musa de la época. Muy joven, pálida, casi celestial… Hoy esa extrema palidez se sabe que correspondía con una grave anemia que padecía y que, casi con toda seguridad, le produjo la muerte cuando estaba embarazada de cinco meses.

A los siete meses de casarse con el poeta, Isabel falleció. El deterioro de sus huesos ha permitido describirla físicamente.El doctor Miquel ha estudiado las medidas de su osamenta que corresponde con los de una mujer muy joven, casi una niña, poco desarrollada. «El fémur es corto, similar al de un niño de diez años, y en él se aprecian características que permiten saber que era una persona enfermiza. De hecho, dada su patología el embarazo le costó la vida». Los dientes también indican su poca edad. «El tercer molar de abajo acababa de salir cuando murió y los de arriba todavía no habían salido».

Junto a sus restos aparecieron también los pequeños huesos: cráneo, costillas y fémur, de un feto de cinco meses de edad. El hijo no nacido de Ausiàs March que se encontraba envuelto en un pañuelo bordado con hilos de oro.

El cráneo de Isabel Martorell es el que mejor se conserva de todos los huesos de la dinastía March encontrados en la cripta situada en la Capilla de la Virgen del Rosario del monasterio de San Jerónimo.

No se puede decir lo mismo de los restos de la segunda mujer, Joana Escorna, con la que el poeta contrae matrimonio cuatro años después de perder a la joven esposa. Con ella no tuvo descendencia. «Por la pelvis sabemos que no tuvo hijos».

Era una mujer mayor cuando se casó y falleció cuando tenía entre 45 y 55 años, según los datos del estudio paleontológico y antropológico al que han sido sometidos sus huesos.

Lo que aportan las fracturas

El estudio ha permitido aportar nuevos datos también sobre la enfermedad que padecía su hermana, Periona, y el posible motivo del encarcelamiento de su padre Pere March al que se le ha descubierto que padecía reuma a consecuencia de la extrema humedad que había en el presidio donde estuvo confinado. El testigo: la esponjosidad que muestra el esqueleto.

Hoy también se puede aventurar que pudo haber sido preso tras sufrir una caída que le ocasionó una fractura del radial en la muñeca de la mano derecha. «Con una lesión así era imposible empuñar una espada de la época».

La longitud y robustez de su fémur nada tiene que ver con los de Isabel. Sus medidas dan cuenta de haber sido un hombre corpulento, alto y muy fuerte.

Pero quizá, los datos más reveladores son los que conciernen a Periona. En el cráneo aparecen deformaciones y es más pequeño de lo normal, lo que significa, según el paleontólogo, Marcos Miquel, que sufría una microcefália, que se corresponde con una discapacidad psíquica. También hay una calcificación en el hueco donde se incrusta el músculo ocular, lo cual se relaciona también con la discapacidad.

Pero quizá lo más significativo es que en algún momento de su vida sufrió una caída por la que se fracturó el codo del brazo izquierdo. Los médicos de la época que la atendieron no hicieron bien su trabajo. Le inmovilizaron mal el brazo, por lo que le provocaron una parálisis permanente del codo y la muñeca.

A pesar de su enfermedad, vivió muchos años, como demuestra su mandíbula, en la que no se conservaba ningún diente.

Otro de los datos interesantes sobre la familia de los March apareció en el sacro del hijo ilegítimo de Ausiàs, Francesc, que murió cuando contaba entre 30 y 40 años de edad. Un agujero inusual en la parte de arriba del hueso indica, según el estudio, que tenía una variante anatómica heredada. Es decir, una enfermedad genética que pudiera padecer también su padre y otros miembros de la familia.

El dato concluyente lo aportaría el propio Ausiàs March si, en algún momento, se abriera la cripta donde está enterrado, al parecer, en la catedral del Valencia. El resto de datos se conocerán cuando se tengan los resultados del ADN.

Fuente;: La Razón

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