«Luz verde» a la ley de aduanas tras el Brexit

La debilitada Theresa May comenzó ayer otra compleja semana cargada de votaciones relacionadas con su estrategia del Brexit, que pueden hacer tambalear aún más su liderazgo. Los euroescépticos mostraron su descontento con la propuesta comercial que se ha presentado a Bruselas, planteando una serie de enmiendas al proyecto de ley sobre aduanas que anoche fue aprobado por 318 votos a favor y 285 en contra en Westminster. A pesar de que las enmiendas no tenían posibilidades de prosperar, los rebeldes querían mostrar el número de diputados que están dispuestos a presentar una moción de confianza contra la «premier», que para aplacarlos optó anoche por aceptarlas.

Pero la presión no sólo viene por parte de aquellos que quieren cortar por completo los vínculos con el bloque. Los «tories» pro UE tienen también a May contra las cuerdas y hoy podrían votar en contra el Gobierno para apoyar otra enmienda que pide dejar al país dentro de la unión aduanera comunitaria. En definitiva, una auténtica guerra civil que dificulta la negociación con el otro lado del canal para sacar a Reino Unido de la UE en 2019.

Durante un acto en Farnborough (sureste inglés), May volvió ayer a defender su estrategia y advirtió de que, si no se implanta un sistema que permita un comercio fluido, Reino Unido no podrá convertirse en «la nación comerciante global» que quiere ser después de la salida del bloque. Dos ministros y otros siete cargos de menos rango del Partido Conservador han dimitido a causa de la propuesta comercial que la semana pasada se presentó oficialmente a Bruselas, que plantea la creación de un mercado común de bienes británico-comunitario con cierta armonización regulatoria y aduanera.

Ante el caos del Ejecutivo, el «lobby» pro UE presiona más que nunca para la celebración de un segundo referéndum. La que fuera secretaria de Estado de Educación, Justine Greening, se unió ayer a esta petición con un artículo en «The Times» donde señaló: «Vamos a arrastrar a los votantes que apoyaron la permanencia fuera de la UE con un acuerdo que significa seguir cumpliendo con muchas normas de la UE, pero ahora no tienen voz para poder darle forma».

Fuente: La Razón

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