May: «No habrá preferencia para los trabajadores de la UE tras el Brexit»

La primera ministra británica, Theresa May, y su gabinete coinciden en que los trabajadores de la Unión Europea deberán enfrentarse a las mismas reglas migratorias que los de otros países tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Según la cadena local ‘BBC’, el gabinete de forma unánime apoyó un sistema de acceso basado en las habilidades y capacidades y no en la nacionalidad. La medida podría hacerse pública la próxima semana en el marco del congreso del Partido Conservador.

La reunión del Ejecutivo en la tarde del lunes supuso finalmente un alivio para May tras el bochorno sufrido en Salzburgo la semana pasada cuando todos los líderes europeos, uno tras otro, fueron calificado su plan de salida como «inaceptable».

Lo que se esperaba que fuera otro momento tenso para la ‘premier’ tras las exigencias de Bruselas, de los Brexiters y de la oposición que reclama un adelanto de las elecciones, dio finalmente a May un poco de oxígeno tras semanas sometida a la máxima presión y las críticas más duras desde todos los frentes posibles.

May ha prometido de manera reiterada que terminaría con la inmigración ilimitada desde el bloque comunitario tras el Brexit. Poner fin a la «libertad de movimiento» en la Unión Europea es algo que no parece que la ‘premier’ británica esté dispuesta a negociar.

De este modo, la primera ministra, sujeta a numerosas presiones dentro de su propio partido por su gestión del Brexit, confía en atraer a los miembros de su formación más díscolos y críticos con sus postulados.

El actual sistema permite viajar y trabajar sin visados, independientemente de sus cualificaciones, a las personas de países incluidos en el Área Económica de Europa (todos los miembros de la UE, además de Islandia, Suiza, Noruega y Liechtenstein).

El resto de ciudadanos del mundo que hasta ahora pretendían acceder al mercado laboral británico debían ser evaluados sobre si sus capacidades eran necesarias para la economía de Reino Unido.

Hasta el 31 de diciembre de 2020 se ha acordado con Bruselas un «periodo de transición» en el cual todos los ciudadanos comunitarios tendrán garantizados los derechos como hasta ahora, del mismo modo que los británicos residentes en otros países de la UE.

No obstante, la opción de un Brexit «sin trato» deja en el aire si este punto ya resuelto sería respetado en última instancia.

Según los medios británicos, May podría anunciar las nuevas medidas migratorias en el congreso del Partido Conservador que arrancará la próxima semana.

En la reunión del gabinete que se produjo en la tarde del lunes no se plantearon preocupaciones significativas sobre el estado de las conversaciones con Bruselas, a pesar de haber llegado a un punto muerto tras la negativa de los miembros de la UE al plan de salida presentado por May, según el rotativo ‘The Guardian’.

May deberá presentar a Bruselas otro plan alternativo para mediados de octubre cuando se celebre otra cumbre de líderes. Parece una tarea titánica porque deberá ser respaldado por los Parlamentos de Reino Unido y de la UE y recibir el visto bueno de un Ejecutivo británico muy dividido.

La posibilidad de un ‘no acuerdo’ entra dentro de las posibilidades reales y ambas partes se preparan para tal escenario.

En este sentido, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, aseguró este lunes en el Parlamento Europeo que el impacto de la salida de Reino Unido del bloque comunitario tendrá una huella «bastante tenue», también en el sector financiero, aunque ha apuntado al negocio de compensación de derivados en el caso de un Brexit ‘duro’.

Draghi ha garantizado que el BCE «sigue supervisando» los «acontecimientos» de las negociaciones entre Bruselas y Londres, pero ha insistido en varias ocasiones que la institución que preside no forma parte de las mismas.

Sin embargo, el responsable del BCE ha puntualizado que cuando habla de que el impacto «no será o al menos no parece que será importante» está hablando «para toda la eurozona», pero ha reconocido que algunos Estados miembros –especialmente Irlanda– pueden estar «significativamente expuestos» a las consecuencias de un Brexit duro.

En cualquier caso, ha afirmado que es «bastante improbable» la Unión Europea deje «sola» a Irlanda ante un escenario así porque los valores del club europeo «incluyen la solidaridad».

«Por lo general, nuestras estimaciones muestran que, en el campo real de la negociación, el impacto debería ser, en términos agregados, bastante tenue. En el campo financiero, el impacto que esperamos no debe ser significativo», ha expresado durante su comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.

Fuente: La Razón

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