Merkel concede 30 días a Boris Johnson para evitar un Brexit caótico

En un par de horas parecían querer solucionar Angela Merkel y el primer ministro británico Boris Johnson un conflicto que lleva encasquillado desde hace dos años. Durante la primera recepción del mandato de Johnson en la cancillería alemana con honores militares, la canciller Merkel tuvo que sentarse mientras sonaba el himno nacional alemán, ya que en varias ocasiones en los últimos meses había sufrido temblores. Merkel llegó advirtiendo, educada, de que la jornada tenía “un orden del día muy intenso” a causa del Brexit. En su primera visita exterior, al ultranacionalista Boris Jonhson parecía costarle algo más la amabilidad y justo después de asegurar que estar en Berlín “es algo maravilloso” y que no le “había pasado nunca nada parecido antes en la vida”, el premier ya comenzó a soltar tralla y a presionar a la canciller: “Queremos una salida negociada”, remarcó. Días antes de la reunión la canciller alemana volvía a asegurar que no habría un nuevo acuerdo de salida para Gran Bretaña más allá del propuesto en el pasado por la Comisión Europea. También el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y el Ministro de Finanzas Olaf Scholz del partido socialdemócrata SPD lo han dejado claro en los últimos días. El presidente aseguró que ‘”ya se han llevado a cabo todo tipo de conversaciones”, por lo que cree poco probable que “tengan lugar negociaciones de nuevo” en el seno de la UE.

En el exterior de la cancillería, manifestantes con banderas de la Unión gritaban al premier británico “mentiroso”. Johnson dijo una frase en alemán: “Wir schaffen das”, que fue la famosa frase de Merkel durante la crisis de los refugiados. “Podemos conseguirlo”. La broma ha sido interpretada como intento por destensar un encuentro en plena crisis. Jonhson habló del Brexit como “esa cuestión de poca importancia”, tratando de hacer otra broma y volvió a pedir que se retirase el así llamado “Backstop” dentro del tratado de salida. Esa claúsula se refiere a la permanencia del reino británico dentro de la aduana de la Unión Europea, lo cual haría que el país permaneciese ligado a la Unión, algo que Jonhson quiere evitar a toda costa. Merkel aseguró que el Backstop garantiza una relación ordenada entre ambas Irlandas. En Irlanda del Norte permanecerían las reglas de la Unión hasta encontrar una alternativa como forma de prevenir un nuevo conflicto armado en la región. “El Backstop es en realidad el resultado de la falta de entendimiento sobre esta cuestión”, decía Merkel. La canciller se mostró conciliadora en la forma de encontrar un acuerdo, al ofrecer a Johnson “escuchar su propuesta”, ya que el país conoce mejor la idiosincrasia de las dos Irlandas. Merkel aseguró que en el momento en que “se sepa cómo serán las relaciones entre la Unión Europea y Gran Bretaña en el futuro”, será posible retirar estas condiciones. De la reunión con Merkel no cabe esperar grandes movimientos de la canciller en torno al Brexit, aunque ésta aseguró que sí “sería posible una solución en los próximos treinta días”. Johnson sugirió que en lugar de una frontera se podrían crear “controles electrónicos previos”. Ambos líderes trataron el miércoles en la cena asimismo otras cuestiones internacionales como la situación en Irán o en Hong Kong.

Boris Jonhson anunció ya en su toma de posesión el pasado 24 de julio que “el pueblo está harto”, en su singular forma de expresión y prometió convertir su país “en el más fenomenal de la tierra”. Johnson ha dirigido una misiva al presidente del Consejo Europeo Donald Tusk pidiendo exactamente lo mismo que reclamaba a Merkel, tachando el Backstop de “antidemocrático”. Desde Europa le llovieron calabazas. Johnson quiere llevar a cabo una minigira por Europa para convencer a los otros jefes de gobierno y viajará el jueves a Francia, donde se reunirá con Macron para tratar de convercerle asimismo de retirar la claúsula porque, asegura, en el parlamento británico de lo contrario será rechazo el acuerdo. El sábado asimismo el premier viajará a Francia, al encuentro del G7 en Biarritz, donde el Brexit será uno de los temas centrales de los mandatarios reunidos y donde espera el apoyo de Donald Trump a su posición. El próximo 3 de septiembre, cuando la Cámara de los Comunes reanude su actividad tras la pausa veraniega, el líder de la oposición del Partido Laborista, Jeremy Corbin, le ha amenazado con presentar una moción de censura para evitar “una salida sin acuerdo que llevaría al desastre”. Corbin, sin embargo, no tendría una mayoría que le respalde según todos los pronósticos.

Fuente: La Razón

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