Moncloa se fija hoy como el “día D” de la respuesta

«A pesar de estos días difíciles hay que poner luces largas para solucionar el problema de fondo». Esta reflexión de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, resume la estrategia de Moncloa con los disturbios callejeros que se suceden en Cataluña noche tras noche. El Ejecutivo mantiene la calma a la espera de que la tensión se rebaje, aunque han ubicado la jornada de hoy, la mal llamada huelga general, como el «día D» a superar en la gestión de la violencia. Consideran que, a medida que avancen los días, desde que el lunes se hiciera pública la sentencia del «procés», y se visibilice la soledad y la contradicción del president de la Generalitat, Quim Torra, la situación mejorará. En público se mantiene la cautela y no se hacen pronósticos triunfalistas, simplemente se traslada la esperanza de que pronto se ponga fin a la escalada violenta.

«No queda otra». Moncloa se encuentra en medio de una tormenta perfecta, pues mientras exista coordinación fluida entre los Mossos y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «no hay motivos» para tomar el control y poner en marcha la Ley de Seguridad Nacional. Similar situación se produce con el artículo 155 de la Constitución. «Actuamos ante hechos, no ante declaraciones», señaló ayer el ministro del Interior en Funciones, Fernando Grande-Marlaska, en alusión a la retórica incendiaria de Torra en el Parlament, sobre su plan de volver a poner unas ilegales en Cataluña. Desde el Gobierno se recuerda, no obstante, como actúa el Estado de Derecho en caso de incumplimiento de la legalidad –marcando el camino que dirige directamente a la cárcel de Lledoners, donde cumplen condena los líderes del «procés»–. «Dentro de la ley cabe todo; fuera de la ley, nada», dijo el ministro.

Al margen de advertencias, recordatorios y declaraciones en las que se apela a la «firmeza» al mismo tiempo que se predica la «moderación», al Gobierno no le queda otra que marcar perfil, sacando pecho por la gestión que se está haciendo de los disturbios. Grande-Marlaska compartió ayer las cifras de detenidos, 94 en lo que va de semana por los disturbios; la mitad, solo en la jornada del martes. «No habrá impunidad», resolvió tajante, al tiempo que informaba de que cuatro de estos detenidos están ya en prisión provisional por delitos de desórdenes públicos y atentado a la autoridad. Solo en la jornada del martes, los daños registrados en el mobiliario urbano ascendieron a 627.000 euros y el número de agentes heridos, entre mossos y policías, a 194. Incluso se llegó a informar de la quema de contenedores –250 el lunes y 190 el martes– para deslizar cierta mejoría de la situación.

Aparte del cómputo de cifras e información actualizada de Fomento, que Moncloa distribuye periódicamente, con los cortes en vías férreas y carreteras, el Ejecutivo intenta trasladar la sensación de control informando también de la creación de un comité de coordinación para la situación catalana. Este equipo de seguimiento se opera desde el pasado 10 de septiembre, fecha desde la que se ha reunido con asiduidad los días 10, 11, 14, 15 y 16, pero fue el miércoles cuando Sánchez decidió hacer pública su existencia. Interior también informó de que el dispositivo policial ante posibles altercados en Cataluña se diseñó ya a finales de septiembre bajo criterios técnicos y continuará activado «durante los días que sea necesario».

Ayer el presidente en funciones, junto a la vicepresidenta y el ministro del Interior, presidió la reunión del comité de coordinación para Cataluña que tuvo lugar en Moncloa y en la que existe representación del Gabinete de la Presidencia del Gobierno; Vicepresidencia del Gobierno; Ministerio del Interior (Guardia Civil, Policía Nacional, Gabinete del Ministro, Gabinete de Planes de Coordinación, Subdirección de Sistemas de Información y Comunicación para la Seguridad y CNPIC); Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (SE. España Global y gabinete Ministro, Ministerio de Defensa (Ciberseguridad), Ministerio de Justicia, Ministerio de Economía, Ministerio de Fomento, Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y Secretaria de Estado de Comunicación.

La imagen de normalidad que se busca transmitir es tal que el propio Sánchez mantiene su agenda internacional prevista para esta semana. Ayer viajó a Bruselas, donde también permanecerá hoy para la celebración del Consejo Europeo.

Fuente: La Razón

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