Nelo Vinuesa y la montaña sagrada vectorial

La galería Espai Tactel dedica la segunda exposición individual al artista valenciano

La relación del hombre con el paisaje ha ocupado siempre un lugar central en la trayectoria de Nelo Vinuesa (Valencia, 1981). El artista lleva años enfocando sus investigaciones hacia una revisión de un género pictórico clásico, el del paisajismo, que adquiere su máxima expresión simbólica en la montaña. Lo hace, eso sí, contraponiendo ideas: lo natural y lo artificial; lo orgánico y lo geométrico.

Si en su primera exposición individual en Espai Tactel –“Castlehead” (2014)-, las cumbres aparecían como un elemento identificable en la lejanía, ahora el artista nos habla desde las mismas entrañas de la montaña. Aparentemente, la muestra “Encontrar el centro (axis mundi)”, inaugurada el pasado viernes en la galería que dirigen Ismael Chappaz y Juanma Menero, no parte de una visión del paisaje tan romántica. Sin embargo, la sublimación de la naturaleza, la atracción por el misterio y el descubrimiento, siguen ahí. El espíritu romántico de Friedrich continúa en el núcleo de su trabajo.

Vinuesa, apasionado de la escalada, ha reflexionado mucho sobre la noción de verticalidad, y sobre cómo ésta desaparece cuando somos nosotros los que andamos por la montaña. “Quería hablar desde una perspectiva espacial diferente –nos cuenta-. Cuando caminas por la montaña, tus únicos ejes son el plano superior del cielo y el plano inferior del terreno. Dejas de ver la montaña para convertirte en ella”.

Nueva técnica

 

En esta nueva etapa creativa, que coincide con la finalización de su residencia artística en la Casa Velázquez de Madrid, el artista nos muestra un paisaje vectorizado, formado a partir de imágenes informático-topográficas que luego traslada a un lienzo de lona de PVC mediante la utilización de plantillas y una densa capa de óleo. En este proceso de transferencia, se producen accidentes que rompen la limpieza de las líneas generadas por ordenador. “Me interesaba conseguir ese contraste entre el soporte sintético e industrial y la calidez de las vibraciones y las irregularidades que se producen por azar, cuando retiro a mano las reservas de óleo”.

Desde que se licenciara en 2003, la trayectoria de Nelo Vinuesa no ha dejado de evolucionar a través de un proceso continuo de experimentación y la incorporación de materiales extrapictóricos. Su trabajo transita entre la pintura, la escultura, la animación o el dibujo, desarrollando una obra que evoca narraciones construidas a partir de imágenes simbólicas.

Su obra forma parte de colecciones como la Fundación Cerezales, Mustang, DKV, Caja Murcia, la CAM o la Universidad Politécnica de Valencia. Ha sido galardonado con la beca CAM de Artes Plásticas para la realización de un proyecto audiovisual en Londres y ha realizado numerosas exposiciones en diversos puntos de España, Brasil y Suiza.

dedica la segunda exposición individual al artista valenciano

La relación del hombre con el paisaje ha ocupado siempre un lugar central en la trayectoria de Nelo Vinuesa (Valencia, 1981) . El artista lleva años enfocando sus investigaciones hacia una revisión de un género pictórico clásico, el del paisajismo, que adquiere su máxima expresión simbólica en la montaña. Lo hace, eso sí, contraponiendo ideas: lo natural y lo artificial; lo orgánico y lo geométrico.

Si en su primera exposición individual en Espai Tactel –“Castlehead” (2014)-, las cumbres aparecían como un elemento identificable en la lejanía, ahora el artista nos habla desde las mismas entrañas de la montaña. Aparentemente, la muestra “Encontrar el centro (axis mundi)”, inaugurada el pasado viernes en la galería que dirigen Ismael Chappaz y Juanma Menero, no parte de una visión del paisaje tan romántica. Sin embargo, la sublimación de la naturaleza, la atracción por el misterio y el descubrimiento, siguen ahí. El espíritu romántico de Friedrich continúa en el núcleo de su trabajo.

Vinuesa, apasionado de la escalada, ha reflexionado mucho sobre la noción de verticalidad, y sobre cómo ésta desaparece cuando somos nosotros los que andamos por la montaña. “Quería hablar desde una perspectiva espacial diferente –nos cuenta-. Cuando caminas por la montaña, tus únicos ejes son el plano superior del cielo y el plano inferior del terreno. Dejas de ver la montaña para convertirte en ella”.

Nueva técnica 

En esta nueva etapa creativa, que coincide con la finalización de su residencia artística en la Casa Velázquez de Madrid, el artista nos muestra un paisaje vectorizado, formado a partir de imágenes informático-topográficas que luego traslada a un lienzo de lona de PVC mediante la utilización de plantillas y una densa capa de óleo. En este proceso de transferencia, se producen accidentes que rompen la limpieza de las líneas generadas por ordenador. “Me interesaba conseguir ese contraste entre el soporte sintético e industrial y la calidez de las vibraciones y las irregularidades que se producen por azar, cuando retiro a mano las reservas de óleo”.

Desde que se licenciara en 2003, la trayectoria de Nelo Vinuesa no ha dejado de evolucionar a través de un proceso continuo de experimentación y la incorporación de materiales extrapictóricos. Su trabajo transita entre la pintura, la escultura, la animación o el dibujo, desarrollando una obra que evoca narraciones construidas a partir de imágenes simbólicas.

Su obra forma parte de colecciones como la Fundación Cerezales, Mustang, DKV, Caja Murcia, la CAM o la Universidad Politécnica de Valencia. Ha sido galardonado con la beca CAM de Artes Plásticas para la realización de un proyecto audiovisual en Londres y ha realizado numerosas exposiciones en diversos puntos de España, Brasil y Suiza.

Fuente: ABC


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