Pedro Sánchez, mil y una versiones sobre el trasvase Tajo-Segura

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tiene muy clara su postura sobre la continuidad o no del trasvase Tajo-Segura, que tanta polémica genera entre los castellano-manchegos, los valencianos y los murcianos -además, de diferentes colores políticos- por la resistencia de los primeros a ceder su agua a otra cuenca.

Por lo visto, ante el enfrentamiento entre unos y otros, Sánchez ha optado por lanzar a cada uno de los presidentes autonómicos de las regiones implicadas el mensaje que desea escuchar. El primero de ellos fue el jefe del Gobierno de la Región de Murcia, Fernando López Miras, quien se reunió con Sánchez el pasado 18 de septiembre.

El murciano salió de la reunión exultante al haberle arrancado al jefe del Ejecutivo el compromiso de «cumplir con la legalidad y mantener el trasvase Tajo-Segura» para garantizar el suministro de las cuencas afectadas.

La promesa realizada al popular hizo que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, montara el cólera y asegurara que el Ministerio de Transición Ecológica está «de espaldas al Tajo».

Poco después del encuentro con Miras, le tocó el turno al presidente valenciano, Ximo Puig, de acudir a La Moncloa para mantener una reunión con el secretario general de su partido, con el que además, es bien sabido, no mantiene muy buena sintonía. Pero Sánchez quiso apaciguar los ánimos, y prometió a Puig el mantenimiento de la infraestructura hídrica entre Castilla-La Mancha y la cuenca del Segura.

El último capítulo se produjo ayer. El presidente manchego manifestó que tenía el compromiso del jefe del Ejecutivo de que el Trasvase se irá recortando conforme aumente la producción de agua desalada en la Comunitat Valenciana.

El conflicto entre Castilla-La Mancha y las cuencas receptoras del agua del Segura no es nuevo. Cada presidente del Ejecutivo ha tenido que lidiar con las demandas y reivindicaciones de cada uno de ellos, teniendo en cuenta además que en muchas ocasiones compartían color político con el Gobierno central. Lo que sí es una novedad es que el presidente, en este caso Pedro Sánchez, muestre opiniones tan distintas en función de quien sea su interlocutor.

Puig no renunciará al trasvase

Tras la promesa realizada por el presidente del Gobierno al manchego sobre la desaparición del trasvase por el aumento de la desalación, Puig aseguró ayer que no es «en absoluto incompatible» aumentar la capacidad de las desaladoras con el trasvase Tajo-Segura, que para el Gobierno valenciano es «irrenunciable».

Puig recordó que hace tiempo que se está reivindicando la necesidad de más desalinización.

Fuente;: La Razón

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