Puigdemont idea un «instrumento político» al servicio de la «república»

Carles Puigdemont ha consumado hoy su opa al independetismo con el lanzamiento de la Crida Nacional per la República, un nuevo movimiento con vocación «transversal» e impulsado por el propio ex president junto a Quim Torra, Jordi Sànchez y los diputados de Junts per Catalunya para ocupar la centralidad del soberanismo. La plataforma, que busca integrar a Esquerra y al PDECat, ya ha sido rechazada por los republicanos, mientras que en la formación neoconvergente la observan con creciente desconfianza. Puigdemont, por su parte, reivindica este modelo ante otros “que tienen que caducar”, en referencia velada a los partidos tradicionales.

La propia coordinadora del PDECat, Marta Pascal, ha estado presente en el acto, aunque se ha situado en un estratégico segundo plano, sentada en los últimos asientos de un auditorio lleno en pleno centro de Barcelona. ERC, por su parte, no ha mandado a ningún dirigente de primera fila y sólo ha estado su vicesecretario de Acción Política, Eduard López. Sí que han acudido la mayoría de diputados de Junts per Catalunya, el grupo parlamentario encabezado por Puigdemont y su círculo más íntimo de colaboradores.

El objetivo de Puigdemont, Torra y Sànchez es que el movimiento que hoy han presentado cristalice cuanto antes en un partido político al uso –en forma de coalición o de grupo autónomo, según los apoyos que consiga– para “participar en todas las y cada una de las citas electorales que se produzcan hasta la plena instauración de la república”.

El 1 de octubre es la base sobre la que pivota la Crida Nacional, una plataforma que también apela a la declaración de independencia política aprobada por el Parlament el 27 de octubre. Dos fechas a las que ha hecho referencia Quim Torra a través de un mensaje grabado en la presentación de la plataforma, a la que no ha podido acudir por un problema de última con su vuelo de retorno desde Alemania.

El ex presidente de la Generalitat, principal ideólogo del movimiento, ha estado presente a través de videoconferencia con un discurso que ha servido para marcar las pautas a seguir partir de ahora y hacer un llamamiento a la unidad en torno a su nueva plataforma. «Todo el mundo es bienvenido, aquí no sobra nadie», aseguró tras citar explícitamente a los Comités de Defensa de la República (CDR) y a las entidades, además de referirse de forma velada al resto de partidos. El ex president también fijó como prioritario el despliegue del Consejo Nacional para la República, un órgano que quiere impulsar desde Berlín.

De hecho, la maniobra del ex president busca dar un doble golpe de efecto en el complejo tablero político catalán: por un lado, pretende arrastrar a ERC, principal rival del entorno neoconvergente por el electorado soberanista; y por el otro, quiere apuntalar la figura de Carles Puigdemont al margen del PDECat, que este fin de semana celebra su Asamblea Nacional en plena convulsión interna, con los críticos presionando a Marta Pascal para que la formación se diluya en el «movimiento unitario» de Puigdemont.

En este sentido, la batalla en la formación heredera de Convergència promete ser intensa: los cuadros moderados afines a Pascal defienden la vida propia de una formación que goza de la implantación territorial de cara a las municipales del año que viene y el control de los diputados del Congreso. También tiene de su parte la marca Junts per Catalunya, registrada por el PDECat como dique de contención a la fuga abierta por Carles Puigdemont.

Fuente: La Razón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *