¿ Quién fue Lucrecia Bori ?

LA REINA DEL METROPOLITAN

Lucrecia Bori
1887 /// 1960
Cantante de ópera

 

Desde su debut en 1908 hasta su retirada en 1936 fue una de las grandes estrellas internacionales de la ópera. Triunfó en la Scala y fue reina absoluta en el Metropolitan en los papeles de soprano lírica del repertorio italiano y francés. Tras su retirada fundó la Sociedad de Amigos del Metropolitan y siguió manteniendo una estrecha relación con el teatro. Por desgracia, su actividad profesional se desarrolló lejos de nuestra ciudad, aunque sus restos descansan aquí.

Nació en Valencia el día de Nochebuena de 1887 como Lucrecia Borja. El nombre artístico de Lucrecia Bori lo adoptó a instancias de la gran soprano Emma Calvé. Estudió en el Conservatorio de Valencia y más tarde en Milán. Su debut fue en 1908 como Micaela de ‘Carmen’ en Roma. A partir de ahí su carrera estuvo plagada de hitos, por ejemplo: compartió cartel con Enrico Caruso en la ‘Manon Lescaut’ parisina de 1910 con la aprobación, ni más ni menos, que de Puccini y Toscanini. Su carrera se cruzó más veces con el mítico director italiano, pues la eligió para participar en ‘La Traviata’ y ‘Falstaff’ en 1913 en Busseto para celebrar el centenario de Verdi (se puede ver esa producción en la versión de Muti de 2001).

Gozó de éxito también en la Scala donde participó, por ejemplo, en la presentación italiana de ‘Der Rosenkavalier’ (en italiano), como Octavian bajo la batuta del también mítico Tulio Serafin. Como estrella internacional que fue, compartió cartel con los más grandes de su tiempo: Caruso, Lauri-Volpi, De Luca, Martinelli, Scotti, Gigli…

Pero si hubo un escenario en el que triunfó fue en el Metropolitan, donde se convirtió en la reina del repertorio de soprano lírica. Allí fue donde se retiró el 29 de marzo de 1936 en una gala en la que cantó escenas de ‘La Traviata’ y ‘Manon’ (existe grabación de la velada), y en la que participaron las grandes figuras de la época, como Melchior, Flagstad o Ponselle.

Escuchando sus grabaciones se pueden apreciar muchas de las razones de su éxito. En primer lugar, poseía un instrumento de soprano lírica genuina, de timbre cristalino y nítido; a veces se la critica por tener una voz metálica, pero esa valoración es discutible y sólo eventualmente se aprecian algunos agudos tirantes. Como era propio en la época, destaca el control, cuando no la ausencia, del vibrato, unido a una impecable afinación. Impecable también resulta la colocación en los graves sin sonoridades de pecho, lo que le confiere una gran homogeneidad en todo el registro. Hay que añadir un aristocrático sentido del fraseo y una perfecta dicción tanto del italiano como del francés. No extraña, por tanto, que el público que aclamó a Lucrecia Bori se entregase con entusiasmo pocas décadas después a Victoria de los Ángeles, con la que comparte características y repertorio.

Falleció en 1960 en Nueva York y está enterrada en el Cementerio Municipal de Valencia. La admiración que despertó en las generaciones venideras se pudo constatar cuando la gran Licia Albanese (también musa de Toscanini), le rindió homenaje en su visita en 1999, acudiendo a su tumba. En el Palau de la Música hay un busto en su memoria y una sala con su nombre. Sin embargo, en el Palau de les Arts no se la ha homenajeado, pese a que se han interpretado papeles, como Manon, cuya historia interpretativa está íntimamente unida a la soprano valenciana.
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