Sánchez aceptaría ahora un «sí» gratis de Iglesias

A Pedro Sánchez y Pablo Iglesias les separan importantes diferencias, pero existe algo que les une más allá de la política: su afición por el baloncesto. Ambos han seguido de cerca el mundial de básquet en el que la Selección Española se ha coronado campeona tras partidos agónicos como el que les enfrentó en semifinales a Australia. Y es a esta situación de vértigo final a la que se encomiendan en Moncloa. Un triple sobre la bocina. «Estamos en tiempo de prórroga, como la del España-Australia», aseguran fuentes socialistas, en alusión a la posibilidad de que los acontecimientos den un giro final beneficioso para sus intereses. «Hasta el último minuto está todo abierto», aseguran otras fuentes consultadas por este diario. Lo cierto es que, aunque en todos los cuarteles generales se den por seguros los comicios, en el Ejecutivo necesitan descolgarse con un tanto en el descuento para recuperar espacio y ganar la batalla del relato, esto es, no ser visualizados por la ciudadanía como los responsables de la repetición electoral. Fuentes próximas a Sánchez aseguran a LA RAZÓN que aceptarían ahora el apoyo gratis de Podemos para conformar un gobierno progresista. La decisión es de Iglesias.

Se trata de un importante cambio de discurso, ya que hasta ahora en Moncloa se había sostenido que no se querían estos votos sin un compromiso programático detrás. Ahora, sin tiempo ya para forjar alianzas a largo plazo, se prescinde del acuerdo que garantice la estabilidad para alumbrar un gobierno que pueda afrontar con certezas la situación de incertidumbre que atenaza España. Se expone la ralentización económica, el Brexit sin acuerdo o la sentencia del «procés» como situaciones que no se pueden encarar «en funciones». Se recuperan, así, los argumentos que se esgrimen para negar la coalición como medida de presión para que Podemos facilite la gobernabilidad.

Este movimiento no busca otro fin que volver a colocar la pelota en el tejado de Podemos después de que estos la despejaran hacia el PSOE ofreciendo una «coalición a prueba» con la entrada de los morados en el Consejo de Ministros revisable después del primer año. Esta eventualidad fue rechazada por los socialistas y, desde entonces, no se había vuelto a mover el balón. La aceptación del PSOE de los votos gratis de Iglesias choca también con la estrategia del líder de Podemos, que hasta ahora se había negado a ello. Pero, en caso de mantener esa negativa, será él y su partido quienes carguen con la culpa de la repetición electoral. En este sentido, Sánchez volvió ayer a hacer un llamamiento a la «responsabilidad» a este partido para que no impida por tercera vez la investidura de un presidente progresista.

La sorpresa de la jornada llegó, no obstante, por parte de Albert Rivera con su propuesta de una doble abstención de PP y Ciudadanos, si Sánchez cumplía tres condiciones: romper el pacto con Bildu en Navarra, aplicar el 155 en Cataluña si Torra incumple la ley y no subir los impuestos a familias y autónomos. Sánchez despreció este movimiento, asegurando que ya cumple todos estos condicionantes por lo que «no hay obstáculo real» para la «abstención técnica» que demanda a PP y Cs.

Podemos ya diseña una campaña «dura» mientras tanto

En el cuartel general de Unidas Podemos trabajan ya en el día después de la disolución de las Cortes. En público aún muestran atisbo de esperanza con la idea de que el Rey ejerza de mediador hoy ante Pedro Sánchez para que se avenga a negociar la coalición. Aseguran que si el líder socialista y el morado se sentaran a hablar «tres horas» el pacto estaría hecho. En privado, la idea de que habrá una repetición electoral es constatada por la mayoría del grupo parlamentario. La propuesta de Cs de abstenerse junto al PP para investir al líder del Ejecutivo no cambia la hoja de ruta del partido, y a pesar de que pueda materializarse la «gran coalición» los de Iglesias no darán una investidura «gratis» a los socialistas para evitar un pacto a la derecha. «Hemos hecho todo lo posible para evitar este escenario», zanjan en Podemos.

Una vez comprobada la negativa de Sánchez a su última propuesta –una coalición a prueba hasta los PGE– el partido morado dirige sus esfuerzos a tejer la estrategia de la nueva campaña electoral, que vaticina «dura». Aseguran que habrá cambios respecto a abril. El escenario ha cambiado. Argumentan que existe un PSOE que se niega a negociar, a pesar de haber dicho lo contrario antes del 28-A, cuando los socialistas saludaban la idea de articular un «gobierno a la valenciana». Por ello, las líneas maestras de esa campaña, si finalmente se confirma la repetición, se cimentarán en «desenmascarar» políticamente a Sánchez. Esto es, según ha podido saber este diario, contar la verdad de las (no) negociaciones que ha mantenido el PSOE con Podemos en estos cinco meses. Volverán también a explicar a los votantes las cesiones que el partido ha hecho en este tiempo, como el paso atrás de Iglesias, lealtad en la posición del Gobierno en Cataluña, o la renuncia a acceder a ministerios de Estado, entre otras. Incidirán, de nuevo, en la necesidad de una coalición para que el PSOE cumpla con los compromisos sociales y en cuanto a los debates electorales, Iglesias no evitará confrontar con Sánchez. Sobre el relato –el reparto de culpas de la repetición electoral– aseguran que no es Podemos quien «pierde». De cara al día después de las elecciones, en el partido tienen claro que su líder no volverá a retirarse de la negociación, remarcan que su paso atrás en julio fue una excepción.

Fuente: La Razón

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