Sánchez ofreció a Iglesias presidir el Congreso y carteras menores antes del 26-M

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias dejaron patente en su reunión del martes en el Congreso su desconfianza mutua. Desde Moncloa reprochan a Iglesias que esté pensando en los sillones del Consejo de Ministros más que en las medidas concretas a poner en marcha y desde Podemos lamentan que Sánchez se comporte como si tuviera mayoría absoluta. Las posiciones actuales hacen poco probable que la investidura del 23 de julio pueda salir adelante ya que Sánchez e Iglesias no ocultan que están más alejados que nunca. Hace tan sólo unas semanas, sin embargo, el clima entre ambos era distinto y todo hacía presagiar que el camino hacia un Gobierno de coalición estaba más o menos despejado.

El 7 de mayo, Sánchez e Iglesias mantuvieron su primera reunión tras las elecciones generales del 28-A. Tuvo lugar en La Moncloa y el líder de Podemos compareció ante los medios cargado de optimismo. «Nos hemos puesto de acuerdo en que vamos a trabajar para ponernos de acuerdo. Será largo y habrá que hacerlo con discreción, prudencia y buena voluntad», aseguró entonces Iglesias. Sin dar más detalles en torno a lo que significa su trabalenguas. Fuentes próximas a la negociación confirman a LA RAZÓN que en aquella cita Sánchez sí puso encima de la mesa la oferta de un Ejecutivo de coalición. Y algo más. En concreto, la propuesta del presidente en funciones se asentó en dos pilares: ceder a Podemos la Presidencia del Congreso y un número reducido de ministerios dentro de su gabinete.

Frente al veto actual a la entrada de ministros en el Consejo de Ministros, Sánchez planteó a su interlocutor la posibilidad de que miembros de Podemos se situasen al frente de algunas carteras ministeriales menores, no vinculadas con las materias sociales sobre las que los de Iglesias estarían más interesados, como es el caso de los departamentos de Empleo, Transición Energética y Hacienda.

Aunque la dirección de Podemos no ha querido confirmar ni desmentir lo hablado en esta primera reunión, fuentes de la formación sí han explicado a LA RAZÓN que Iglesias le trasladó a Sánchez que, aunque ambos coincidían en la necesidad de poner en marcha una coalición PSOE-Unidas Podemos, creía que debía ser un diputado socialista el que ostentara la Presidencia del Congreso. Del mismo modo, Iglesias reiteró ante Sánchez que Podemos busca tener responsabilidades de Gobierno en la proporción del apoyo electoral que la candidatura morada obtuvo el 28 de abril.

La buena predisposición de Sánchez a permitir la entrada de miembros de Podemos en el Gobierno se truncó a las pocas semanas. Llegaron las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo y el resultado alteró la hoja de ruta asentada en aquella cita de Moncloa. A partir de entonces, el presidente en funciones viró y pidió a Iglesias trabajar en la conformación de un Gobierno de cooperación. Invitó al líder de Podemos a asumir «la realidad» de los resultados del 26-M y pasó a apostar en público y en privado por la defensa de un Gobierno monocolor, sin ministros morados. Y pasó a la ofensiva con su, en teoría, socio preferente: o eso o elecciones.

Fuente: La Razón

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