Solo hay un amor bueno

No espere encontrar en este artículo las respuestas a todas sus dudas o la fórmula mágica para hallar el amor verdadero. Paparruchas. No existe (no lo digo yo, lo dicen los expertos. Siga leyendo). Pero no desespere, vamos a darle algunas claves para distinguir entre el amor bueno y el malo.

Que el amor es una clase especial de vínculo afectivo que se establece entre dos personas ya lo sabemos, ¿verdad? Si, además, existe una atracción física, ya tenemos el AMOR en mayúsculas. Pero ojo, que cada palabra viene con sus normas y las faltas de ortografía nos pueden dejar en evidencia.
No es oro todo lo que reluce ni amor todo lo que inspira.

Está el amor romántico, ese que nos transmiten las películas (la mayoría, admitámoslo); ese que nos envía el mensaje de que el amor todo lo puede o que existe nuestra media naranja cuando en realidad en el viaje de la vida atravesamos por frondosos campos de naranjos. «Son mitos», explica Felipe Hurtado, psicólogo clínico y sexólogo de la Unidad de Identidad de Género (UIG) del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia.

Luego tenemos el amor pasional, que es el que se da en los inicios de las relaciones. Pero (aquí también hay un pero) malas noticias, no dura para siempre. Pero no desesperen, con un poco de paciencia y trabajo (las relaciones se trabajan) se puede convertir en el amor cristalizado, que es el bueno; el más maduro; ese que da paso a otros sentimientos más profundos. Por desgracia «algunos prefieren dejar la relación cuando se ha perdido la pasión». Craso error. El amor, como la materia, se transforma.

Llega el momento de la gran pregunta. Tómese su tiempo para responder. «¿Está mejor con esa persona que solo o sola?, y otra más: ¿está mejor con ella o él que con otro u otra?» Si la respuesta a las dos cuestiones es sí, enhorabuena. «Debe ser consciente de que estar con esa pareja tiene unos costes mínimos», dice el experto. Y si es así, pues copiemos a Rosalía y digamos eso de «Me quedo contigo».

En el lado oscuro de la historia, y de muchas historias de hombres y mujeres, está el amor malo; el que daña y el que duele y el que, por desgracia, sale en la prensa medio centenar de veces al año.

El amor insano es el dependiente y el obsesivo. El primero lo regalan las personas que necesitan tener a alguien a su lado, «sin pareja no son felices». El otro es el celoso, el avaro de afecto, el que imponen aquellos que necesitan controlar al otro. «Ambos perfiles comparten patología: inseguridad y baja autoestima y ambos se pueden tratar con terapia».

¿Aún con dudas?, ¿quiere saber si le están queriendo mal? «Si nos pide demostraciones de amor como ‘si me quisieras harías esto o lo otro’, o nos hace chantaje emocional para controlar nuestro comportamiento, no nos están queriendo bien» .

Y se quiere igual a los 20, que a los 30 que a los 40. Fin de los mitos. «Si te enamoras a los 40 pasas por las mismas fases, lo vives igual que a los 16, lo que puede ser distinto es la mecánica», y cuando hablamos de mecánica, hablamos de sexo. «La sexualidad existe a todas las edades, simplemente se dan cambios biológicos que pueden condicionar nuestras relaciones, como la pérdida de la libido, la falta de lubricación o los problemas de erección». Hurtado, miembro del Comité Asesor de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS), lo sintetiza en una frase: «Se puede ir corriendo o se puede ir andando, lo importante es llegar al sitio».

Ya hemos dicho que el amor es como la materia, que se transforma. ¿Pero ha cambiado a lo largo de la historia? Despejemos dudas. Si Elinor y Marianne levantaran la cabeza (metafóricamente hablando) no darían crédito a sus ojos. A las hermanas Dashwood de «Sentido y sensibilidad» les estallaría la cabeza al ser testigos de lo que ha cambiado esto del cortejo. No hablamos solo de la exposición en redes sociales, sino de la manera de entender el amor y el sexo. «Hay cosas que no cambian, como que a los chicos se les valora la experiencia sexual y a las chicas, en igualdad de condiciones, se las considera unas frescas. Afortunadamente, ya no se ve tan mal que sean ellas las que tomen la iniciativa». También hay tendencias fruto de la falta de información. «Está muy de moda el tema del multiorgasmo. Las más jóvenes creen que si no lo son están haciendo algo mal. Es como una especie de competencia. Pero no hay que serlo para disfrutar de la sexualidad».

Y ahí van algunos apuntes extra por si no ha quedado claro: «El amor no lo puede todo. No es obligatorio tener pareja». Y si se quiere una, «hay que elegirla bien, no guiarse exclusivamente por el físico. Es más importante que comparta nuestros valores o tenga habilidad para resolver conflictos. Hay que salirse de los mitos románticos de Disney».

Con todo, y a pesar de todo, feliz San Valentín a todos.

Fuente;: La Razón

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